• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Ramón Hernández

Degredo y más degredo

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Nadie niega que el 10 de enero próximo será un día crucial para la república. Sin importar quiénes asistan, participen en los actos protocolares, anoten los discursos y apaguen las luces al final de la jornada. La patria, esa que tanto ensalza la propaganda oficialista y la otra, la que se conoce en los libros de historia y que se aprende a querer y respetar con las enseñanzas de los maestros, la familia y los cuentos de los abuelos, se aproxima a una encrucijada mientras jugamos con flores al borde del abismo, del barranco, del precipicio. Levanta la vista.

Sometidos al colonialismo ideológico que nos condena a repetir errores que significaron hambrunas, destierro y muerte para millones de personas, atraso cultural y científico, culto a la personalidad, destrucción del ambiente, sometimiento a condiciones esclavistas  de trabajo y a la perpetua escasez y a la cartilla de racionamiento en el nombre de un paraíso terrenal que sólo llega para la criminal camarilla que detenta el poder y sus allegados, se habla de independencia y de soberanía. Ojos cerrados.

Con los más altos precios petroleros y los más altos ingresos que superan con creces el billón de dólares el país ha multiplicado por cuatro el monto de la deuda externa que en la década de los ochenta, con la caída del precio del crudo, le creó problemas que todavía arrastra. Con tan ingentes recursos no ha sido capaz de terminar la autopista de oriente, los pocos hospitales que se han construido se cuentan con los dedos de una mano, tampoco grandes liceos ni una ciudad universitaria que sea poco menos que la mitad de lo que es la UCV. El deterioro del Metro, del sistema de salud pública, de los centros educativos y de los cuerpos de seguridad es superlativo, mientras se construyen viviendas contra natura, que resuelven en lo inmediato la falta de techo, pero que generan problemas urbanos de todo tipo, desde incapacidad de disponer las aguas servidas hasta la posibilidad de que los niños tengan una espacio en el cual jugar. Auxilio.

Una plaga de langosta no hubiese sido tan destructiva y se hubiese aceptado con alguna honra. La destrucción no se limita al cierre de centros de trabajo y la ruina de fincas productivas, sino que incluye valores como la honradez, la solidaridad y la distinción entre el bien y el mal. Se ha aceptado la segregación por razones políticas y se han oficializado las listas tipo Maisanta, que escudriñan no sólo la forma de pensar sino también la posible respuesta ante la injusticia. Silencio. Compro cordura, para repartir.