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Eduardo Semtei

Dante Rivas el ministro rapidito

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Cada cierto tiempo aparece en el globo terráqueo un gobierno que se convierte en el hazmerreír del mundo. En objeto de chanza histórica. Y, eventualmente, en una vergüenza para el oficio de político, sobre todo para sus compatriotas. Provoca decir, ante los ácidos comentarios de los analistas nacionales e internacionales, frases como: “Qué pena con el vecino” o “No fue conmigo pero me dolió”.

Dante, contra quien no tengo inquina ni ojeriza, mucho menos odio, ciertamente mejoró el sistema de cedulación y pasaportes, avance de corta vida que hoy exhibe uno de los peores desempeños del mundo. Si un buen cristiano requiere una cita pasaportérica tendrá que desembolsar hasta 30.000 bolívares, no sin antes atravesar empedrados caminos de incertidumbres y desasosiegos. Hoy esta función es despreciable.

Luego, Dante se atrevió a promover su candidatura para alcalde en Margarita y salió derrotado. Asumió la cartera de Ministro del Ambiente, de donde fue claramente expulsado por incompetencia. Ministro de Comercio, donde no lució para nada. Presidente del Instituto de Tránsito Terrestre, de cuya actividad no se recuerda nada importante, y donde su efímera luz con cédulas y pasaportes se vio más que menguada, frustrada; tenía los tapones quemados para ese entonces. Pasó por el Poliedro de Caracas y, finalmente, aterrizó como el Rey del Rapidito. El hombre que acelerará todos los procesos. Lo hizo bien en al Onidex, pero falló en otros 4 intentos. Un bateador de 200.

La existencia ridiculona de un Viceministerio para la Suprema Felicidad Social, abanderado por Carolina del Valle Cestari Vásquez, es solo superada en materia de burla y guasa por la existencia de una Autoridad Única para los Asuntos Rapiditos.

Mientras era designado, el presidente Maduro informaba al país que para comprar productos subsidiados era necesario un nuevo procedimiento caracterizado por máquinas captahuellas e inscripciones en los registros de clientes. Si Dante fuera serio, debía haberse levantado de su silla de inmediato a reclamarle al presidente que, si de acelerar los procedimientos se trataba, mal podría establecerse un requisito adicional para abastecerse de leche, harina de maíz, margarina, aceite y pollo. En esa materia el gobierno parece dirigido por Arbatán, el cuarto rey mago que no llegó a Belén, pues se distrajo vagando, viendo mariposas y pensando estupideces.

No hay ni un solo trámite oficial que no haya sido complicado hasta el cansancio por este gobierno o que no esconda una estrategia policial y de seguridad para controlar a la sociedad, al más rancio estilo cubano que convirtió esa isla en un país de sapos y de miedo, donde cada vecino espía al prójimo a ver si gana indulgencia y algo de pan. Los famosos CDR han sido copiados al carbón por las UBCH.

Ahora, como cosa nueva, para obtener una constancia de residencia en Venezuela, hay que llevar copia de un recibo de servicios públicos, certificación de un consejo comunal, copia del RIF, solicitud llena y dos testigos presenciales. Hace tan solo un mes bastaba con la firma de dos testigos y la solicitud, así que, estimado Dante, iníciate con buen pie acabando con esa tortura.

Yo creo que el frustrado alcalde, no precisamente por él mismo, tomando sus virtudes y defectos a beneficio de inventario, sino por representar a un gobierno parecido al de Menelik II en Abisinia, quien compró una silla eléctrica para ejecutar a sus enemigos y se olvidó de que en su país no había tal servicio, por lo cual usó tan despiadado invento como trono durante muchos años, valga lo dicho señor, si Dante tiene vergüenza debe renunciar ante una gigantesca pira de documentos, papeles y decretos relacionados con los miles de requisitos que ahora se requieren hasta para morirse en paz.

Tan así veo la cosa, lo inútil del Ministerio de la Rapidez y la Aceleración Administrativa que si lo comisionan para darle mayor velocidad a quienes sufren de eyaculación precoz con toda seguridad en poco tiempo el síntoma desaparecerá y los pacientes regresarán a la normalidad en su funcionalidad eréctil.

Esperando que las cosas se arreglen nos ocurrirá como al rey Gustavo III de Suecia, que juraba que el café era mortal y utilizó a uno de los condenados a muerte como ejemplo y durante años le dio de beber 12 tazas de café para demostrar su teoría y verlo estirar la pata, huelga decir que el condenado no murió pero el rey, sí.

Como corolario digo que todos moriremos de viejos esperando que alguno de los 15.000 engorrosos procesos mejore sus procedimientos y tiempos de trámite. Y para que Dante no se entere nunca, pero jamás, de mis dudas y críticas, le enviaré copia del presente artículo por Ipostel.

 

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