• Caracas (Venezuela)

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María Amparo Grau

Damas de negro

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El generalizado sentimiento del dolor por las pérdidas que sufre el venezolano hoy en día ha creado un duelo colectivo y permanente, el cual, nos explica la psicóloga Diana Barráez, ha dado origen a un movimiento de expresión social en la ciudad de Cumaná que se autodenomina “Damas de Negro”.  Un grupo de mujeres que busca representar, y lo que es más importante canalizar y concientizar, que hoy a todos nos une el dolor ante las pérdidas que de diferente modo e intensidad, de forma directa o indirecta, hemos experimentado en los últimos años.

El grupo se viste con los símbolos del duelo, ropa negra, el velo y la Trinita, explica Barráez, aquella que salió en una caricatura de Dumont y que llaman las Trinitas en honor a ese genio del humor y la caricatura, Zapata, por sus viudas así llamadas y dolientes de los problemas que aquejan a los más necesitados.

El duelo nos une, pero a la vez, en la manera de enfrentarlo, nos separa. Hay en el duelo una etapa de negación, en la que se puede decir se encuentra buena parte de la población, que también sufre por sus pérdidas pero se conforma o lo evade. Así esta inteligente manera de buscar la creación de la conciencia colectiva y la sanación de un pueblo enfermo de dolor y sufrimiento es a través de la representación del dolor que hacen las Damas de Negro, invitando a quienes les rodean a preguntarse por su propio dolor, a conectar con éste, a reconocerlo y enfrentarlo.

Las Damas de Negro hacen sus representaciones en las calles, mercados, ferias y se expresan con la frase: “Yo lloro por... Tú, por qué lloras?”. Las razones son distintas y la respuesta que reciben verdaderamente conmovedora, porque en efecto se encuentran que muchos que andan viviendo el día a día en una normalidad aparente, también tienen motivos para llorar y sufren un duelo que los identifica como un todo, como parte de un colectivo doliente que ha perdido la capacidad de expresar su pena.

La Constitución venezolana contiene entre los derechos fundamentales que al ciudadano corresponden el de la libertad de expresión en el artículo 57, el cual reza: “Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura…”.

Las Damas de Negro son una forma de ejercerlo, Diana Barráez y el grupo realizan una representación que expresa e invita a la expresión, es por tanto una forma de crear conciencia ciudadana, incluso lo hacen cuando su marcha es en silencio en cuyo caso, según comenta “se despierta aún más la invitación  a preguntarse de qué se trata. ¿Porqué el llanto?, es más movilizador”.

Es expresión, y es protesta pacífica, pero es una acción humana plena de humanidad, porque en el reconocimiento del dolor y la posibilidad de compartirlo se drena la pena, se descubre la solidaridad y se supera la tristeza, esa que paraliza, esa que nos impide la búsqueda de aquello que merecemos como país, como colectivo, como seres humanos, entre otras cosas, pero de forma urgente, autoridades que nos reconozcan como ciudadanos y que nos dejen de tratar como súbditos, donde las acciones gubernamentales no sean manifestación de la generosidad de quien detenta el poder, sino la concreción de sus competencias y de aquello a lo que están obligados por el tiempo, limitado, que deban ejercer sus cargos.