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Luis Chataing

Así lo DIJE

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Saludos, apreciados amigos. Esta columna está rota. El humor no me acompaña, se fue, no lo encuentro. Solo quiero compartir con ustedes la transcripción de los comentarios que hice ayer, 13 de febrero de 2014, desde mi programa de radio.

“Hoy es difícil hacer este programa. No es la primera vez que nos toca, lamentablemente, transmitir el programa bajo una situación tan adversa y tan triste como la que hoy nos embarga a todos los venezolanos por igual. Yo supongo que cualquiera que sea venezolano, cualquier ser humano, ha de estar afectado por la muerte de los compatriotas que fueron asesinados ayer durante los hechos que ocurrieron en Caracas o en cualquier otra parte de Venezuela. Aquí voy a contar mi historia. En este momento hablo por mí, no hablo por más nadie, y agradezco a Unión Radio la oportunidad que me da de hacerlo.

Yo participé en la marcha de ayer, asistí para acompañar a los estudiantes el Día de la Juventud en la solicitud de tantas reivindicaciones, la lucha por una mayor seguridad para este país, por la liberación de estudiantes presos. Acudí a la convocatoria acompañado de Jean Mary, estuvimos en Plaza Venezuela, escuchamos las palabras de todos los que ahí se expresaron, estudiantes, artistas, Belén Marrero estaba ahí, Leopoldo López, María Corina Machado. Caminamos desde Plaza Venezuela hasta la Fiscalía.

Como en toda marcha en la que he participado, y créanme si digo que han sido absolutamente todas de un tiempo para acá –me refiero a los últimos 15 años–, el ambiente que se respiraba allí era de determinación, era un ambiente de paz, era un ambiente de emoción al verse uno rodeado de tantas personas, miles y miles de personas que, superando el miedo que intentan inyectarnos a diario, estaban allí dando la cara.

Es importante dar la cara y allí, a medida que iba marchando, miraba el rostro de la gente, en el caso mío, agradecido por el cariño de los demás. Tomando alguna fotografía o conversando a lo largo del recorrido con muchísimas personas, debo decir de nuevo que me siento “agradecido” por esta oportunidad que Dios me dio de estar cerca de mis compatriotas y de conversar con ellos no solo en Caracas o en cualquier parte del país, sino fuera de él.

Así fuimos marchando, en paz, con alegría de vernos todos valientes caminando en una Venezuela que cada día está más complicada. Cada uno por una razón, a pesar de que el propósito común que nos movía era la convocatoria a acompañar a los estudiantes hasta la Fiscalía para efectuar una serie de reclamos, que estaban en su justo derecho de realizar, y nosotros también de hacer el nuestro. Yo tengo el mío: la incompetencia de un mismo gobierno que hace 15 años está sumergiendo este país en un caos horrendo.

La Constitución garantiza mi derecho a la protesta y siempre lo he dicho, con el pleno respeto al que piensa distinto. Así es, sin tocarle un pelo, sin descalificarlo en lo más mínimo, así es como yo marcho y así es como yo procedo, así me educaron en mi familia.

Yo llegué hasta la Fiscalía, estuvimos ahí, compartimos con la gente y nos fuimos en el Metro. Luego, para mi sorpresa, se producen estos actos violentos, gente encapuchada... Yo no marché con nadie que llevara capucha, yo no llevé capucha, y de verdad resultó una sorpresa para mí ver esas imágenes en televisión. Esa gente con capucha, unos hombres disparándoles a ellos, ellos tirándoles piedra y encaramándose encima de otros agentes de seguridad, patrullas incendiadas, ¿quién prendió candela a eso? La fachada de la Fiscalía destrozada, caída a plomo, ¿quién echó esos tiros?

Creo que es importantísimo que se investigue de verdad, que nos demuestren, no solamente con acusaciones sin basamento, quién generó la violencia, quién lo hizo, yo no estoy de acuerdo con la violencia venga de donde venga. Ahí hubo un acto vandálico, ahí hubo asesinato, y no vamos  hablar de un lado ni del otro, mataron a unos venezolanos. Podemos discutir por horas sentados en un parque o donde uno quiera, pero nunca podemos llegar a lo que pasó ayer.

Lo que sucedió ayer es increíblemente sospechoso. No estoy en capacidad de decir quién fue o quién no fue, pero sí puedo decir que 99,9% de las personas que marchó lo hizo con la razón y la paz necesaria para manifestar en un país como este o como cualquier otro. Aquí la gente sigue siendo muy civilizada, gente que también tiene un límite. Ojalá y yo le ruego a Dios que no se encuentre ese límite, que jamás descubramos dónde está porque no queremos caer en cosas horrendas que se viven en otros países.

Por otro lado, me siento profundamente avergonzado de la televisión de este país, avergonzado de los canales que reproducen programas de cocina en los que nos enseñan a preparar unos huevos fritos mientras están pasando las cosas que están pasando. Siento vergüenza por cada uno de ellos, incluido el canal en el cual trabajo; Sin embargo, también entiendo la presión a la que están siendo sometidos, porque conozco las entrañas del canal para el que trabajo.

Es vergonzoso no decir lo que en este momento estoy diciendo. Como venezolano estoy obligado a decirlo. Me da pena ajena las cosas que pasan en los medios de comunicación de este país. Que hayan sacado del aire la señal de NTN24, un canal que transmitía desde el extranjero para que los venezolanos supiéramos lo que estaba pasando acá adentro da pena. La sutileza con la que CNN más tarde intentó sumarse a la intención de informarnos a los venezolanos lo que estaba pasando también da pena.

Los comentarios que circulan en las redes sociales son de tener cuidado porque uno no sabe quién está tirando una concha de mango para que uno la pise. También hay gente que en su justa desilusión por el país que estamos viviendo en este momento, que nadie merece, exige en sus propios términos “justicia”; uno tiene que tener cuidado con las cosas que lee y lo que retuitea. Luego, la cadena de anoche, el desfile, el espectáculo, el país desconectado del país, todos boquiabiertos viendo la celebración de algo que nadie quería celebrar.

Yo sé por qué marché ayer, porque no tenemos un presidente que sea capaz de reunirnos a todos, porque estamos sometidos a un blackout informativo, porque la economía de este país está en el piso, porque hay petróleo y el petróleo no se siente. Porque me encantaría que Nicolás prendiera la televisión, se dirigiera a nosotros y dijera: “Viejo, yo no pude con esto”. Por las buenas y a través de los medios de la Constitución, que dijera: “Yo convoco a todo el país a que me ayude a buscar la forma de arreglar este disparate”.

Jamás voy a apoyar un golpe de Estado. Nicolás dijo que hay uno en pleno desarrollo, cosa loca. Son las 6:21 am, la gente salió a trabajar, ¿qué clase de golpe es este?, no lo entiendo, no lo apoyo, pero no me calo la manipulación de nadie. Aquí estoy, acompañándolos a ustedes, en la necesidad de reclamarle al país que nos permita estar informados, que los violentos sean identificados, sean quienes sean, y que sin manipulación política se haga justicia". 

Nos leemos en Twitter @LuisChataing.