• Caracas (Venezuela)

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Nicolás Bianco

Alcaldías y reconstrucción

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Enfrentamos día a día el sobrevivir y resistir con gallardía, dolor y luto la etapa más destructiva de la agonizante dictadura comandada por Maduro Moros. La condición de dictadura desde sus comienzos en 1999 lleva a que toda acción o estrategia del chavismo gubernamental sea fraudulenta. Es innecesario desgastarse en tratar de demostrar al detalle el fraude y lo delictivo. Son un fraude desde que cometieron homicidio en grado de frustración contra el presidente de la república, su esposa e hijas en 1992. Asidos con desespero y cobardía al poder, han cristalizado con alta eficiencia la destrucción integral de las bases estructurales y operativas de vida de 29 millones de venezolanos.

Hoy, 82% de esa población es pobre en estado de continuo empobrecimiento y 12% se mantiene a duras penas en la periferia de esa pobreza. Más de 50% de inflación anualizada, una descomunal escasez, el incontenible saqueo del erario público, en fin, son solo parte de los letales impactos del fraude.

Por eso derrotarlos masivamente el 8 de diciembre y asegurar la abrumadora mayoría de las alcaldías y concejales democráticos es esencial y mandatorio. Todo aquel que conspire o persista en dividir las fuerzas democráticas unidas comete un acto de lesa patria.

Por supuesto que las maniobras para intentar el fraude electoral de ese día están activadas desde ya por el gobierno y su CNE. Pero recordemos por un momento que ganamos el revocatorio en el año 2004, impedimos el fraude del “Estado socialista” en 2007 y más recientemente nos enfrentamos al insepulto y alcanzamos un mínimo de 6,5 millones de votos en las presidenciales del 7 de octubre, y ganamos las presidenciales del 14-A con más de 7,5 millones de votantes. Si participamos activamente todo el día, el 8D asestaremos una paliza electoral que neutralizará el fraude oficialista.

Hace pocas horas, el papa Francisco recibió a la Venezuela democrática de siempre en la persona de Henrique Capriles Radonski. Pero hizo más. Le ofreció albergue, nos permitimos imaginar, al corazón adolorido de María del Pilar Simonovis y cuando la bendijo le envió al valiente Iván Simonovis y al grupo de presos y perseguidos políticos un mensaje de aliento para que sigan resistiendo hasta la pronta llegada de la luz y la justicia.

Hemos de mantenernos unidos, denunciando y tomando la calle, mientras los que podemos vamos preparando ideas e iniciativas para la agenda y la implementación de la reconstrucción nacional.

Ya sabemos que sobrevivir en nuestra Venezuela es materia diaria. La censura y el engaño oficial intentan desesperadamente ocultar el derrumbe irreversible de ese “fraude de fraudes” que es el chavismo.  Pero esta vez somos una mayoría muy superior a la del 14-A.

Demostremos nuestra poderosa fuerza de sociedad civil aguerrida y militante cuidando el 8D cada voto, auditorías y actas. Una nueva palabra de solidaridad a nuestros testigos y a las organizaciones políticas que trabajan día y noche en procura de la victoria.

Evidenciemos ante el mundo entero que la dictadura no tiene base popular. Que no tenemos un gobierno verdadero y legítimo. Que la dictadura sólo se mantiene por la represión, la censura y el agravamiento del hambre, la corrupción y el crimen.

El mayoritario poder municipal democrático acabará con el fraude de las comunas y bandas oficialistas. Que la histeria parlamentaria apruebe la habilitante cuando quiera. No les servirá para nada. Avasallar la inmunidad de nuestros diputados elegidos por mayoría popular es una evidencia más ante los ojos del mundo del grotesco final de la dictadura que impera en nuestro país.