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Pedro Llorens

Uno, dos y tres, que paso más chévere

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El Bigotón Pánfilo, gritón, insultón, embusterón, fanfarrón, mediocrón, ignorantón y otros ón, involucra a su gobierno y a todos los grupos y fuerzas, del orden o del desorden, en una campaña nacional de terror con la que intenta burlar las consecuencias de una política cambiaria con pasos de conga, que incluye meneadas de rabo intermitentes de Giordani, Merentes y Ramírez, y pasar la culpa a los comerciantes, el último piso de la torta, todo ello con miras a las elecciones del próximo domingo.

Los consumidores que hacen colas para adquirir harina de maíz o de trigo, aceite, papel higiénico (leche no hay ni haciendo cola) realizan “compras nerviosas” y las reseñas de los medios sobre familias que pasan días cuidando puestos para obtener los ingredientes indispensables para las hallacas son “propaganda de guerra”, mientras la fiscal más dócil del último medio siglo (era costumbre que el Ministerio Público lo ejerciera un independiente de oposición) busca a culpables de violar el “derecho a la soberanía alimentaria”.

“Que nadie se acerque jamás a amenazar a nuestra patria”, vocifera Bigotón en su inútil empeño por desviar su buena parte de culpa en el proyecto de tierra arrasada llevado a cabo en los últimos 15 años (nadie lo creía posible en un país de 25 millones de habitantes, capaz de producir cerca de 3 millones de barriles diarios de petróleo, cotizados a un promedio de 100 dólares el barril) y hacerlo en tiempo récord (Franco lo mantuvo durante casi 4 décadas y Fidel más de 5 décadas).

Tras lo que resulte del atropello electoral que se avecina (ventajismo, violencia, acoso, tramposería), descaradamente anunciado por el gobierno (Centro Estratégico para la Seguridad y Protección de la Patria, Día de la Lealtad a Chávez, unidades de batalla Hugo Chávez, sistemas de cohetería en los barrios) el dúo Bigotón/Ojitos, fascistas  de signo contrario, tendrá que dejar a un lado la búsqueda de aplausos en su clientela de mangarranes para curarse el ratón de brinquito que producirá la pea de bragueta abierta de estos días, por cierto con música de Juan Gabriel, contratado por Te Quiero Caracas, para llevar una serenata, mañanitas incluidas, a Bigotón en Miraflores.

El Niño Jesús traerá menores ingresos (bajan precios del petróleo y del oro) y mayores deudas, crecerá la inflación y se acentuará del desabastecimiento, y están de anteojito una nueva devaluación y una pica en Flandes para negociar un préstamo con el Fondo Monetario Internacional. Teníamos patria.