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Vladimir Villegas

Nicolás y la geografía política

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Hay quienes le atribuyen al presidente Nicolás Maduro haberse equivocado en materia de geografía de Venezuela al confundir nombres de estados con sus respectivas capitales. Eso forma parte del inconfundible buen humor de los venezolanos, muy duchos en eso de hacer chistes a costa de quienes detentan el poder.

Nicolás conoce muy bien la geografía de Venezuela, por más que algunos insistan en ridiculizarlo. Donde está “más pelao que rodilla e’ chivo” es en lo que pudiéramos denominar la “geografía política”, porque sinceramente eso es lo que queda en evidencia cuando invita en cadena nacional a mi hermano y colega Mario Villegas y a este servidor “a abandonar la ultraderecha”, con lo cual o nos descalifica deliberadamente o no sabe diferenciar entre las distintas corrientes del pensamiento político.

Eso de creer que todo el que se opone, critica o simplemente no está con su gobierno es porque pertenece a la ultraderecha es la mejor manera de cerrar los caminos al más mínimo diálogo basado en el respeto y en el reconocimiento del otro, y no es el mejor homenaje a su apellido. Un líder maduro no debe confundir derecha con izquierda ni ultraizquierda con ultraderecha. Y me perdonan, porque sé que este tema tal vez no sea de gran interés para mis lectores. Pero, sinceramente, me provocó abordarlo, por aquello de que quien calla otorga.

En América Latina la “ultraderecha” tuvo su expresión más acabada en los escuadrones de la muerte salvadoreños, en el fascismo pinochetista, en las criminales actuaciones de Jorge Videla y otros dictadores de Argentina, en las prácticas de torturas sofisticadas y en las desapariciones cometidas por los gorilas que gobernaron el Uruguay. En Europa, los nazis que persiguieron y asesinaron a millones de personas, entre ellas parte de nuestros antepasados. Por eso mi madre, de origen judío, huyó de Croacia y vino a esta tierra de gracia. Y tú, Nicolás, nos metes en esa cueva.

Si crees que Mario y yo estamos en la “ultraderecha”, ¿para qué nos estás llamando? ¿No será mejor que en lugar de tratar de captar “ultraderechistas” como nosotros trates de reconquistar a los descontentos que aún siguen en las filas de tu partido?

Como siempre ha sido, estoy dispuesto a hablar, y no para que me ofrezcas un puesto de “lucha” o de “locha”, como quisieran otros, sino para abordar nuestras diferencias sobre todo lo que ha pasado en Venezuela al menos desde que dejé de formar parte del gobierno de Hugo Chávez. Y allí podremos dialogar sobre algunos comportamientos de derecha y hasta de “ultraderecha” que han tomado cuerpo en el gobierno que tú presides, y que tal vez no has identificado por tus confusiones con respecto a esos conceptos.

Por estar creyendo que todo el que se pone una camisa o una guayabera roja ya se ganó el “cielo” de la revolución es que hoy andas en plan de capturar pillos y bandidos en tus propias filas. Ojalá te den las fuerzas para ello, y sepas distinguir los verdaderos aliados y adversarios en la búsqueda de ese objetivo.

Aunque no eres María Bolívar ni yo Aymara Lorenzo, me salgo del tema y te doy una “ayudaíta”. Los periodistas pueden ser, y en efecto lo son, aliados fundamentales en la lucha contra la corrupción. Si los estigmatizas, si los discriminas, porque no son incondicionales con el Gobierno, los corruptos estarán de plácemes. Establece una nueva relación con los periodistas de todos los medios y verás cómo más de un pillo se “chorrea”.

Pero volviendo al tema inicial, mal puedo irme de donde nunca he estado. Mi condición de hombre de izquierda, progresista, militante de las mejores causas, de la lucha por la democracia, la libertad, la igualdad y la solidaridad no está sujeta a un certificado de “pureza” emitido por el Gobierno ni por nadie.