• Caracas (Venezuela)

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Valentín Arenas Amigó

Cuidado con la ofensiva económica

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El diálogo como instrumento de paz es positivo siempre que ambas partes vayan a él de buena fe en beneficio del país y no de los intereses de cada  sector dialogante. No hay duda alguna de que Venezuela necesita que los empresarios privados dejen de ser perseguidos y puedan producir para todos los venezolanos pero también es cierto que así como hacer utilidades  es la meta de este sector del país la meta del régimen al convocar al diálogo   es  fortalecerse para poder mantenerse en el poder porque es grande su debilidad y está amenazada su subsistencia. En resumen: los empresarios quieren producir y tener utilidades mientras el régimen lo que busca es estabilidad porque se siente débil. Las metas de ambos dialogantes son el dinero en un caso y el poder en el otro. Lo mismo de siempre. Nada nuevo. El pueblo de Venezuela, hoy liderado por la juventud, aspira a que ambos dialogantes busquen el bien común de todos los venezolanos por igual, y en segundo término una vez logrado éste, que el régimen conserve el poder y que los empresarios tengan buenas utilidades. Para decirlo con una sola palabra: Venezuela primero porque se trata de toda una comunidad humana  cuyos derechos son prioritarios y por eso son previos a conservar el poder  y previos a aumentar las utilidades.

No hay duda alguna de que hoy, como consecuencia de la revuelta, todos los sectores del país están en vía a su destrucción total. Eso busca el comunismo: destruir el sistema actual para imponer otro mejor que después resulta mucho peor pero ya se montaron en el poder que era la meta real, con la justicia como bandera humanista, de un régimen que desconoce la dignidad de la persona, su libertad y demás derechos humanos. Con estas consideraciones previas tenemos que preguntarnos si después de quince años de padecer una política comunista importada de Cuba durante los cuales hasta la soberanía hemos perdido, empresarios y políticos han entendido que ni el poder ni el dinero tienen prioridad sobre el bien común de todos los venezolanos, que es la razón de ser de un Estado para lograr el bienestar colectivo que exige tanto la libertad política como la libertad económica. Si los empresarios privados y los funcionarios del régimen están claros sobre las prioridades de la Patria Venezuela y dispuestos a sacrificar utilidades unos y poder los otros para darle prioridad a una sociedad donde el ejercicio de los derechos humanos es lo prioritario, entonces el encuentro entre ambos sectores para un diálogo puede ser positivo. Si ambos dialogantes buscan solo recuperar la fortaleza perdida para mantenerse en el poder el régimen y para regresar a tener buenas utilidades los empresarios, ambos serán beneficiados con el diálogo pero no  Venezuela ni los venezolanos. Ahora lo que procede es que estudiantes y sociedad civil se mantengan vigilantes y emitan su juicio sobre los efectos de este diálogo cuya prioridad debiera ser el bienestar de todos los venezolanos. Producir más no debe tener como meta ganar más sino servir mejor. Tampoco conservar el poder es en beneficio de unos pocos sino para el bienestar de todos los venezolanos por igual que es  la meta. Dialogar sin colocar los valores humanos de los venezolanos como la prioridad es un engaño.

Regresar  a tener  buenas utilidades y a conservar los beneficios del poder al margen del bienestar colectivo equivale a regresar al vacío de justicia  social que utilizó  como bandera  esta revuelta.  Es repetir la Historia.

alenri@gmail.com