• Caracas (Venezuela)

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Mauricio Vargas

Cuesta arriba

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Si, como todo indica, Juan Manuel Santos es reelegido presidente de la República este semestre, su triunfo –en primera o en segunda vuelta, aún no está claro– será la última buena noticia que el mandatario reciba por mucho tiempo. Al final de la campaña electoral más aburrida en décadas –la sorpresiva candidata conservadora Marta Lucía Ramírez tampoco ha podido animarla–, Santos y su círculo tendrán poco que celebrar.

Para empezar, el Congreso que salga elegido el 9 de marzo no será tan amigo de Santos como el actual. Hasta ahora, Santos ha gobernado con el apoyo de alrededor de 85 de los 102 senadores y una proporción similar en la Cámara. A pesar de ello, en las sesiones que terminaron en diciembre el gobierno apenas sacó adelante un puñado de proyectos menores, mientras que sus iniciativas más importantes, como la reforma de la salud, quedaron empantanadas porque no convencen a unos congresistas o tocan intereses económicos de los amigos de otros.

¿Cómo hará Santos para gobernar con una mayoría mucho más estrecha? Por debajo de las optimistas previsiones de las directivas del Partido Liberal, en el sentido de que obtendrían más de 30 senadores en marzo, todo indica que al final conseguirán 22 o 23 curules. La U sufrirá una caída importante: de las 28 curules actuales en el Senado, a 20 o menos. Cambio Radical quizás sea el único que se mantenga o hasta crezca (de 8 obtenidas en 2010, a 9 o 10).

Los tres partidos que hoy constituyen la Unidad Nacional (el conservatismo está en duda, por la rebelión anti Santos en la convención que eligió candidata a la exministra Ramírez), apenas sumarían una mayoría de poco más de 50 de los 102 senadores. Esta situación obligaría a Santos a pactar con otras fuerzas, como Opción Ciudadana (el antiguo PIN, muy cuestionado por “parapolítica”) o la alianza de Verdes y Progresistas (un socio muy inestable por sus peleas internas), pues es difícil que logre el apoyo de los uribistas o del Polo Democrático.

Pero, además, y como suele suceder en los segundos mandatos, los escándalos no darán tregua: ‘chuzadas’ que incluyen al propio presidente, negociados en la contratación civil y militar, mermelada corrupta. La más reciente revelación del portal Las 2 orillas (www.las2orillas.co) sobre la feria de contratos asignados a dedo y por directa recomendación de congresistas de la Unidad Nacional a la Casa de Nariño y al Ministerio de Minas, por 90.000 millones de pesos, es un caso que hace ver la historia de la notaría de Yidis Medina, en tiempos de Álvaro Uribe, como un juego de niños. Periodistas que investigan los archivos del computador de la Casa de Nariño dicen que vienen nuevos capítulos. La intervención de la Procuraduría parece inminente.

Con la amenaza de más escándalos, seguir repartiendo sucia mermelada entre los congresistas para mantener los apoyos no será fácil para el Gobierno. Aparte de que, con Santos ya reelegido hasta 2018, comenzará la carrera presidencial para sucederlo y, con ella, las disputas internas en la Unidad Nacional. ¿Será que los responsables de la campaña reeleccionista andan preocupados por esto, y por esa razón no les ha quedado tiempo para hacer ni una sola propuesta programática? No creo. Más bien parece que se sienten ganadores, nada les inquieta y no son conscientes de que el segundo mandato será un largo camino cuesta arriba.