• Caracas (Venezuela)

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Nitu Pérez Osuna

Cuero seco

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Hay tres valores que debemos rescatar los venezolanos: la igualdad, la libertad y la solidaridad. Igualdad de oportunidades para desarrollarnos y ser productivos para el bien de nuestras familias y por ende del país, igualdad en la aplicación de la justicia, sin concesiones a la impunidad y solidaridad con los ciudadanos.  

Encuentro una hermosa y real definición sobre la solidaridad de la Primera Visitaduría General de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla. Que nos refiere que ésta se entiende como "el apoyo, la fraternidad y la empatía hacia quien sufre un problema o se encuentra en una situación desafortunada, o hacia quien promueve una causa valiosa... Y la misma  debe reflejarse en un compromiso con el otro, con su dignidad, su libertad y su bienestar, especialmente por lo que respecta a los más necesitados. Implica además, conservar nuestra capacidad de indignación ante las injusticias y estar listos para combatirlas, así como el compromiso con el respeto de los derechos de los demás".

Tengo aún vivo en mi memoria cómo salimos en masa en 1999 a auxiliar a los cientos de miles de varguenses que lo perdieran todo en aquel diciembre del deslave. Rescatistas, empresarios, deportistas, artistas, trabajadores, médicos, enfermeras, comunicadores, amas de casa, estudiantes nos organizamos para brindar apoyo a nuestros hermanos. Nadie en particular nos convocó, todos nos sentimos llamados a colaborar y dar lo mejor de nosotros para mitigar tal fatalidad.

Indignados nos sentimos cuando quien era el jefe del Gobierno en aquel momento, el teniente coronel Chávez, desechó la ayuda que los Estados Unidos nos quizo brindar porque -según él- no era necesaria. Han pasado casi 15 años de ese suceso y hoy, camino a la playa observamos calles y avenidas recuperadas con arbolitos y máticas bien bonitas, así como, algunos restaurantes y taguaras reconstruidas para atender al turista interno. Pero en la Guaira arriba, donde habita el pueblo que tanto mentan para conseguir votos, sigue con sus calles y acueductos destruidos. Toda ayuda era importante si contribuía a mitigar el dolor de los varguenses. Toda cooperación era necesaria para la pronta reconstrucción total del estado que es la puerta de entrada y salida de Venezuela.

El venezolano es un cuero seco. Lo pisan por un lado y se levanta por el otro. No tengo la menor duda de eso. Si no veamos la historia reciente, la de la llamada revolución. Los comunistas sentados en Miraflores han hecho todo para arrodillarnos, doblegarnos y adoctrinarnos. Nos persiguen y amenazan, nos encarcelan, torturan y hasta asesinan y, una y otra vez nos revelamos, luchamos en busca de la Justicia.  

Y es que para el régimen, el no comulgar con la ruina provocada por ellos en el país, es un acto conspirativo y de traición a la patria. ¿Qué más ejemplo que Leopoldo López, ocho meses encarcelado e incomunicado en una cárcel militar por el delito de ejercer el sagrado derecho constitucional a la protesta y el libre pensamiento? ¿La del alcalde Ceballos y la de cientos de estudiantes por la misma razón?

La organización mas importante del mundo, la ONU, "ha exhortado a las autoridades venezolanas a liberar inmediatamente a los señores López y Ceballos, y a todos aquellos detenidos por ejercer su legítimo derecho a expresarse y protestar pacíficamente". Esta petición no es un acto de solidaridad, es un acto de Justicia.

A través de esta columna, con la única arma que poseo que es mi pluma, les pido a todos quienes creemos en la democracia, unidad en la solidaridad, para juntos ser la voz que retumbe en cada rincón de Venezuela hasta alcanzar la libertad plena de quienes, a razón de sus sueños de Justicia, se encuentran privados de libertad.