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Fernando Laborda

Cristina Kirchner y los milagros del papa

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sde ayer, serán muchos más los convencidos de que el papa Francisco es capaz de hacer milagros. Al menos, logró que quien se cansó de ningunearlo cuando sólo era arzobispo de Buenos Aires, proclamara desde Roma ante el mundo que todos deberían leer más al Sumo Pontífice.

Quien formuló esta recomendación fue curiosamente la misma persona a la que Jorge Bergoglio le pidió audiencias durante una docena de veces sin recibir siquiera respuesta. Fue la misma persona que pareció hacer propio el calificativo de "jefe de la oposición" que Néstor Kirchner le colgó al entonces cardenal, luego de que éste hiciera una alusión al "mundo de los falsos modelos y de los libretos" y a "la opresión de la mentira y el ocultamiento" que el matrimonio gobernante interpretó en su momento como un ataque hacia ellos.

Pero de repente esa persona, que veía en Bergoglio un opositor y se resistía férreamente a asistir al tradicional Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral porteña para no tener que escucharlo, pareció convertirse en su mayor seguidora y hasta considera que puede dar lecciones a otros dirigentes sobre la doctrina del papa Francisco.

"Muchos deberían leerlo, en vez de venir a sacarse una foto", dijo Cristina Fernández de Kirchner . Tal vez olvidó cómo el kirchnerismo utilizó para la campaña proselitista previa a las últimas elecciones la imagen que testimonió su encuentro con el Papa en Brasil, en el que consiguió colar al por entonces primer candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, Martín Insaurralde .

Fue también evidente cómo la primera mandataria intentó usar varios de los conceptos que le transmitió Francisco durante el almuerzo de ayer en defensa de sus políticas e incluso de sus propias concepciones personales. La Presidenta llegó al extremo cuando afirmó, respecto de su diálogo con el Papa: "Me relató cosas que ustedes me las habrán escuchado relatar a mí". Como si la autorreferencia fuera más importante que la palabra papal.

Cristina Kirchner no pareció interpretar que en las ideas que le transmitió Francisco hubiera críticas o sugerencias de rectificaciones. Ni siquiera cuando el Papa le recordó que cuando él era un estudiante, los jóvenes salían de las escuelas industriales y encontraban trabajo en las fábricas, algo que hoy no ocurre porque -como reconoció la Presidenta ayer- "se perdió esa cultura del trabajo". Sin darse cuenta, la jefa del Estado admitió que la llamada "década ganada" no fue capaz de revertir esa pérdida.

La Presidenta aprovechó una referencia crítica que habría hecho Francisco del "capitalismo financiero" para cargar contra los tenedores internacionales de bonos de la deuda argentina que no aceptaron el canje y están litigando contra el país. También aprovechó las alusiones del Papa a las tasas de desempleo juvenil de muchos países europeos para sugerir que en la Argentina estamos mucho mejor.

En forma astuta, Cristina Kirchner no hizo alusión alguna a los niveles de pobreza, que mágicamente han desaparecido de las estadísticas nacionales tras la difusión delnuevo índice de precios oficial . Seguramente, el Papa no hubiera disimulado su fastidio si hubiese escuchado de boca de la Presidenta que, de acuerdo con los últimos datos del Indec, de octubre de 2013, la tasa de pobreza en la Argentina es milagrosamente de apenas el 4,7 por ciento, cuando según los estudios de la Universidad Católica Argentina uno de cada cuatro argentinos es pobre.

Finalmente, la mandataria argentina aseguró que durante el encuentro con el Papa no se habló del narcotráfico y que el Santo Padre mencionó que "la exclusión, sobre todo entre los jóvenes, es uno de los principales motivos de inseguridad". Como en otras cuestiones, la Presidenta volvió a asumir el rol de una comentarista, antes que el de una funcionaria comprometida con el problema que más angustia hoy a la población..