• Caracas (Venezuela)

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Valentín Arenas Amigó

Corto y picante

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Régimen celebrando el golpe de Estado, (4F/92) que tuvo lugar para intentar cambiar el gobierno el 23 de enero del año 1992, estaba aceptando así el procedimiento de un golpe para cambiar cualquier gobierno cuyo ejercicio del poder político sea contrario al bien común de la sociedad. ¿Será por eso que le temen tanto a un golpe cuando en este año el pueblo democrático lo que busca es una salida electoral? Quienes dieron un golpe de Estado ahora hablan de democracia para después practicar la autocracia o gobierno de uno solo: el dictador.

Cadenas que encadenan la libertad. Las cadenas de radio y televisión que impusieron Hugo y Maduro se copió, como de todo lo demás, pesan más del doble cuando las utiliza el heredero que es su autor. Las cadenas son útiles para hacer propaganda, para decir mentiras como verdades y mantener  desinformados a los venezolanos como una forma de control. Para conocer lo que pasa no es útil escuchar una cadena sino sintonizar una de esas estaciones que aún son libres. Y quienes todavía simpatizan con el régimen las escuchan cada vez menos porque del carisma de Hugo al carisma de Nicolás hay más distancia que entre el cielo y la tierra. A Hugo le sobraba carisma pero a Nicolás la escasea más que la comida al venezolano.

¿Cuentas o cuentos? Después de estar de viaje por varios países durante el mes de enero el sucesor de Hugo regresó, al fin, para cumplir con la Constitución que lo obliga a rendirles cuentas de su gestión a todos los venezolanos. Avisó para un día determinado y fue al siguiente, pues violar la Constitución es una práctica revolucionaria. La Constitución la aprobó el pueblo. En una  democracia obliga a todos, gobernantes y gobernados por igual, pero en una autocracia obliga solamente a los ciudadanos no al autócrata. ¿Por qué extrañarse entonces de esta conducta? Después de tanto esperar los cuentos sustituyeron las cuentas. Como hacía Hugo. Fiel heredero, de todo menos del carisma. Las cadenas cansan, aburren, no se soportan. Reducen la popularidad en vez de aumentarla.

¿Quién es el autor de la guerra económica? El régimen impuso un modelo de economía estatista para mantener sometidos a los venezolanos tanto política como económicamente. Expropió empresas que después no producen nada y así la escasez completó el control político de los venezolanos. Colas y más colas. Poder político más hambre siembra la esclavitud. Y ahora para quitarse de encima una economía que no produce y la falta de dólares para importar lo que se necesita pretenden desviar la atención propagando eso que llaman “la guerra económica” contra el pueblo, de la cual ellos son los autores. Pero la mentira no puede vencer jamás a la verdad que siempre termina prevaleciendo. El autor de la guerra económica es el mismo  régimen y nadie más que él, o sea, la revolución.

 

*Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB

alenri@gmail.com