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Juan Barreto

Corrientes o modalidades del fascismo

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El proyecto del fascismo es el miedo, es crear las condiciones óptimas para generar mayor explotación; mientras que el proyecto histórico de las clases comprometidas con la libertad como ejercicio de la ética buscan dialogar con el resto de la sociedad, entendiendo por libertad no solamente la idea del liberalismo de libertad y libre albedrío como goce individual; sino como un fruto del esfuerzo humano que logra la potenciación del ser colectivo.

Las tesis opuestas al fascismo asumimos que la libertad no se privatiza, tras convertirse en mercancía, sino que se vuelve al social en forma de pasiones colectivas de cooperación. El proletariado al liberar el trabajo, es decir, al desprender el trabajo de su actual condición como simple productor de mercancías, se plantea como un instrumento para la producción de la vida libre y el bienestar colectivo.

Así pues, no podemos dejar pasar una referencia a la organización Primero Justicia, que viene a ser una réplica de la Nueva Generación Democrática. Aunque expresamente no se han declarado en ninguna de las corrientes o modalidades del fascismo, su práctica política permite sospechar que la organización está inclinada hacia dicha metodología política: el esfuerzo por crear organizaciones derechosas, al igual que el falangismo español; las cabezas rapadas o muy bien afeitadas, como los nacionalsocialistas; la verticalidad de la participación y cierta simbología, como el empleo constante de colores (negro preferiblemente, como el fascismo italiano).

En tiempos recientes, las formaciones encubiertas de corte fascista aparecen revestidas como organizaciones de defensa de derechos humanos y de activación política de un movimiento juvenil de corte reaccionario, con simbologías religiosas anticomunistas, como Voluntad Popular y otros movimientos que se apoyan en organizaciones imperialistas de apoyo a la desobediencia social.

De manera que es importante constatar lo siguiente:

1.                 Que sí existe la presencia fascista en Venezuela y que se han observado las modalidades nacional-socialista y falangista, fundamentalmente dentro de la oposición.

2.                 Que una modalidad pinochetista se concentra básicamente dentro de la autodenominada “Mesa de Unidad Democrática” y representan los sectores más radicales del fascismo.

3.                 Que en la modalidad falangista se encuentran presentes sectores de oposición radical, como Voluntad Popular y Primero Justicia, y su génesis en Copei, cuya relación con el Opus Dei y los sectores falangistas es evidente.

4.                 Que es necesario crear equipos de estudios multidisciplinarios y multipartidario (revolución-oposición democrática) e investigaciones para luchar contra el fascismo en estas organizaciones, que estudie esta presencia terrorista en Venezuela, eduquen al pueblo y cree estrategias para combatirlos y aislarlos, haciendo un llamado a la oposición democrática para deslindarse de este fenómeno abominado por la humanidad.

Explotando los miedos y los odios de clase, la burguesía y el imperio desarrollan una operación psicológica y mediática que paulatinamente ha venido ganando audiencias en la clase media. Por ello las fuerzas de la reacción-fascistas tienen que ir a la construcción de fuerzas propias para la disputa por el poder; es así como Primero Justicia asume el papel protagónico en el escenario político venezolano.

Primero Justicia es un sustituto de la forma de representación del neoliberalismo ante la decadencia del sistema de representación que sostenía el bipartidismo cuartorrepublicano. Es la respuesta directa de la oligarquía, con mínima intermediación de los viejos representantes, ante el avance popular. Subordinando a las corrientes más moderadas de la derecha, como AD y Copei, a favor de los sectores más reaccionarios de la oligarquía y la burguesía monopólica venezolana.