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Valentín Arenas Amigó

Consultémosle al soberano

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La consigna del teniente: “Dentro de la Constitución todo y fuera de ella nada” sigue vigente en este momento de profunda crisis nacional y debiera ser practicada tanto por el PSUV como por la MUD. Los motivos sobran. La inseguridad no la detiene nadie y sigue en crecimiento, la devaluación del bolívar tampoco, los alimentos y medicinas no se encuentran, los poderes públicos están todos secuestrados pasando a ser simples “secretarías del Ejecutivo” y los medios de comunicación fueron todos tomados, lo cual obliga a transitar por la vía de la Constitución para terminar con este desastre.

Como estamos en una “democracia participativa” donde el pueblo es el soberano y el protagonista, lo más sensato es consultarle a ese pueblo, que ahora llaman poder popular (PP), cómo hacer para salirnos de esta situación que nos afecta a todos los que vivimos en Venezuela. Esta consulta es necesaria porque dentro de un año ya no tendremos país, porque pronto vamos a tener un nuevo CNE y porque lo autoriza la Constitución en los artículos 70 y 73, siempre que la consulta sea solicitada por no menos de 10% de los electores inscritos, que son casi 20 millones, por lo que una solicitud de consulta firmada por 2 millones de electores obligaría al Estado a convocar un referéndum si somos fieles a la consigna del teniente fallecido.

Esta consulta al soberano es necesaria, además, porque en la última encuesta de Datos, entre el 28 de febrero y el 2 de marzo, 43% de los encuestados se identificó como de la oposición y solo 27%, como pro gobierno; 57% está firme en que su situación económica es peor que hace un año; 25%, que es igual; solo 17% considera que es mejor. Lo expresado hasta aquí confirma que no solo es oportuno hacerla, sino necesaria esta consulta al soberano y que sea solo él el que decida el futuro de Venezuela, pues le corresponde hacerlo conforme a la misma Constitución.

Por otra parte, en cuanto a la protesta estudiantil iniciada el 12 de febrero, el respaldo que le dio la sociedad civil en todas las regiones del país, y la MUD como mesa política, facilitarían la recogida de estas firmas necesarias para que el nuevo CNE inicie su trabajo consultándole al pueblo su voluntad, como es propio hacerlo en una democracia participativa donde el pueblo no solo participa sino que, como soberano, lo que él decida tiene que ser acatado tanto por el PSUV como por la MUD. Juego limpio. La democracia de regreso para ejecutar a través de la soberanía popular un cambio y la construcción de un futuro mejor para toda esa juventud, y con ella para todos los venezolanos.

Confiamos en que la Secretaría Fiscal del Ejecutivo (antigua Fiscalía), no acuse ante la Secretaría Judicial del Ejecutivo (antes TSJ) como delictiva esta solicitud que obliga a convocar un referéndum una vez solicitado por el 10% de los electores (artículo 70 de la Constitución) solo queda ejecutarla toda vez que 10% de los electores le consultó a todo el pueblo cuál es su soberana voluntad. El lector estará pensando, ¿pero cuál es la consulta que ese 10% le haría al soberano? Se trata de consultarle si relegitima o no como presidente al ciudadano (?) Maduro o si decide convocar a nuevas elecciones para que así sea el soberano el que legitime esas nuevas autoridades, porque solo él puede hacerlo. E insisto, lo que el soberano decida obliga igual al PSUV que a la MUD.

Esta convocatoria a elecciones terminaría con la actual incertidumbre política y social y se haría todo dentro de la Constitución como decía Hugo. ¿Qué dicen quienes siguen considerándolo su líder?

 

Preguntamos: cuando un régimen que va hacia el barranco clama por un diálogo, ¿será que lanza un SOS o que solicita un bastón para poder caminar sin caerse?

 

*Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB