• Caracas (Venezuela)

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Maritza Izaguirre

Construir desde abajo

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Los resultados electorales señalan claramente que lograr elevar el voto disidente requiere de un esfuerzo coordinado de dirigentes políticos, líderes comunitarios y del ciudadano común ya que sin su participación es difícil romper la polarización.

Si bien los números reflejan que la abstención aumenta en las elecciones regionales, continúan las disparidades entre los grandes centros urbanos y el país rural, dónde la penetración de las fuerzas opositoras es escasa, y prevalece el clientelismo de los últimos catorce años, gracias, entre otros, al uso indiscriminado de los recursos fiscales provenientes de la renta petrolera. Ello ha facilitado la consolidación de una organización electoral de comprobada eficiencia. Sin embargo, en contraste, las autoridades electas y en pleno uso del poder, con frecuencia son criticadas, quejas y reclamos a viva voz, protestas que exigen resultados y una mayor eficiencia en la conducción y realización de las tareas y funciones bajo su responsabilidad. Se quejan de la inseguridad reinante, del deterioro de la infraestructura, de las deficiencias en educación, salud y seguridad social, entre ellas.

Por lo tanto las autoridades recién electas, heredan una imagen negativa, y se ven obligados a enfrentar el desafío de una buena gestión, que obliga a encontrar vías para superar la polarización, demostrar que gobernaran para todos, tanto para aquellos que votaron por su propuesta, cómo a los que asumieron responsablemente una posición distinta, pero que merecen ser tomados en cuenta.

Ellos participan en la vida diaria, van al trabajo cumplen con sus obligaciones, desafiando la inseguridad, las dificultades en el transporte, levantan sus familias en un entorno complejo, lleno de normas y procedimientos que con frecuencia, en su aplicación agudizan las diferencias, al beneficiar a unos y perjudicar a otros incidiendo en la convivencia ciudadana.

De allí, que él gobernante se verá obligado a realizar esfuerzos especiales para reconstruir la calidad de las relaciones sociales, no más maltrato al que piensa distinto, ya que si sin su cooperación y esfuerzo no podrá atacar con eficiencia la solución de los múltiples problemas que aquejan al colectivo nacional.

La coyuntura actual requiere de diálogo y concertación a fin de acordar una plataforma común que trabaje hacia la construcción de una sociedad civil basada en ciudadanos formados en la disciplina y respeto a la diversidad, reconociendo en ello una ventaja para enfrentar los retos del porvenir.

Desafío que con responsabilidad ganadores y perdedores deben asumir, el país se merece un liderazgo capaz de comprender que Venezuela somos todos.

Mis mejores deseos para el año entrante complejo y difícil, pero que deberemos superar sumando voluntades.