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Antonio Ecarri Bolívar

Consigna mafiosa: acabar producción

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Es un escándalo permanente la reiterada negativa de otorgar divisas a la industria manufacturera o a la agroindustria para importar maquinarias, equipos y pagar proveedores para la producción, mientras le otorgan todas las que quieran a los integrantes de la mafia cívico-militar que controlan las importaciones. La encuesta nacional de coyuntura de Conindustria correspondiente al segundo trimestre del año, afirma que 65% de los encuestados aseguraron que la producción disminuyó poco o mucho y no hay diferencias significativas entre industrias pequeñas, medianas y grandes.

Así, 83% de los consultados en el sector de maderas y muebles expresó que sus inventarios disminuyeron; lo mismo dijo 81% de los que pertenecen a los sectores textil, confección, cuero, calzado, papel y cartón. En el caso del sector de productos metálicos, 71% de las empresas encuestadas afirmó igualmente que sus reservas estaban en caída. En ninguno de los sectores las respuestas positivas superaron a las negativas. En promedio, 73% de los industriales reportó una caída en los inventarios.

Mientras tanto, en nuestros campos se cae la capacidad productiva. El año pasado la producción de maíz se redujo en más de 50%, pues de 150.000 hectáreas apenas se cosechó en 70.000; se produjo 43% en caña de azúcar y 46% de café, siendo éstos los rubros más sembrados y cosechados de toda la larga lista que antes nos abastecía y permitía exportar.      

Ahora detengámonos en un rubro, apenas, de la cadena alimentaria: los cítricos, en especial la naranja; único sector que ha crecido de manera sostenida en los últimos 14 años, llegando hoy a 600.000 toneladas anuales. Sin embargo, el año pasado se perdieron más de 60.000 toneladas –quivalente a unos 6.000 camiones 750 llenos hasta la baranda, que de ponerlos en fila montarían una cola desde Caracas a Maracay– todo por el empeño del gobierno de mantener congelado el precio del jugo a las pasteurizadoras en 2011 y rebajarlo en 18% en 2012. Esto trajo como consecuencia obvia que la industria nacional decidiera dejar de comprar frutas para no vender a pérdida los jugos pasteurizados.

Mientras tanto, asómbrese usted estimado lector, el gobierno nacional autoriza a la mismísima empresa estatizada Lácteos Los Andes a importar concentrado para terminar de arruinar a los productores del agro. La situación había mejorado a comienzos de 2014 cuando se relajaron los controles y la industria pasó a pagar de 1,9 Bs/Kg a 3,2 Bs/kg, pero de nuevo sufren los embates de una altísima inflación que amenaza con volver a quebrar a los productores en la próxima zafra 2014-2015.

Acción Democrática ha denunciado esta situación y ha propuesto una nueva estructura de costos, a partir de un estudio realizado en julio 2014 por los gremios, con la ayuda de técnicos de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado de Barquisimeto, que estiman la cifra  de 30% por encima del punto de equilibrio, es decir, de 6,15 Bs/Kg. Los productores están dispuestos a conversar, siempre y cuando, la zafra venidera que se inicia el próximo 1 de noviembre no baje de 5,5 Bs/Kg, apenas 16% por encima de ese punto de equilibrio.

Este sector agrupa más de 10.700 unidades de producción de naranjas en el país, ocupan casi 40.000 has y generan más de 90.000 empleos directos y aproximadamente 210.000 indirectos. Encima de todas estas dificultades, debemos empezar a negociar  en el Mercosur, con estas debilidades de la citricultura venezolana y la amenaza de la producción brasileña. De mantenerse esa ruinosa política, miles de familias serían condenadas a la ruina y el desempleo.

Desde Acción Democrática nos oponemos rotundamente a toda importación y exigimos la revisión inmediata de los precios de los jugos pasteurizados, pues con el congelamiento actual la industria no tendrá capacidad para reconocer a los productores una actualización del precio de  la naranja y van a condenar a una muerte segura a todo el circuito.

Este gobierno llegó al final del camino y le quedan dos alternativas: anotarse con los productores cerrando las importaciones o declarándose definitivamente Estado mafioso, entregándole el gobierno a las mafias importadoras cívico-militares y Maduro, entonces, pasaría a la historia no como el heredero de Chávez, sino como Il capo di tutti capi.

aecarrib@gmail.com