• Caracas (Venezuela)

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Luis Manuel Aguana

El Congreso, los partidos y los ciudadanos

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Nadie puede objetar que los ciudadanos se reúnan y deliberen su país. Así que la inasistencia de dirigentes políticos (Capriles no asistirá al Congreso Ciudadano http://www.lapatilla.com/site/2014/08/08/capriles-no-asistira-al-congreso-ciudadano-convocado-para-manana/) o declaraciones en contra porque “la sociedad civil es muy grande” o porque “van por el control de la Mesa” (Aveledo: Hay que saber negociar http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=105986&tipo=ESP&idcolum=19) lo único que revelan es la poca sintonía de la sociedad civil con la dirigencia de los partidos, o peor aún, el más absoluto desprecio de esos partidos hacia la sociedad, si esta no es controlada por ellos o si no se deja controlar.

¿Qué hay que decirles para que entiendan que si Capriles sacó la votación que sacó en las dos elecciones presidenciales pasadas, no fue por él como persona sino porque encarnaba el anhelo de un pueblo opositor en contra de un régimen que todos repudiamos? Cualquiera, y repito, cualquiera, pudo habernos representado allí, pero fue él. El ganó las primarias de 2012.Todos los venezolanos nos pusimos detrás y empujamos, cada cual desde su posición, para un triunfo que no cobró. Pero esa es otra historia.

Lo importante es que de eso lo que quedo fue decepción. Los venezolanos nos quedamos esperando cual sería el siguiente paso de los partidos políticos que organizados alrededor de una Mesa debían indicar el camino. Pero paso el tiempo y lo único que nos dijeron fue que esperáramos la “próxima elección”. ¿De verdad esperaban que la sociedad se tragara eso? Un país en pleno proceso de desmantelamiento y los que nos “representan” nos dicen que “esperemos que a la próxima va la vencida”, con pleno conocimiento de la trampa electoral.

Algunos partidos y grupos interpretaron la urgencia del pueblo y salieron a las calles a acompañar a los estudiantes y a una sociedad urgida de respuestas. Y lo que se consiguió fue muerte y represión. El régimen se lleno las manos de sangre y todo el planeta supo que clase de gobierno hay en Venezuela. Entonces pidieron el cacao de un  “dialogo”, pero ¿quién dialoga con asesinos? La única salida de los asesinos es renunciar, irse, entregar el gobierno. Pero no, los de aquí encontraron la salvación en unos dirigentes políticos desprestigiados de la oposición. Y esa Mesa, que se encontraba en pleno proceso de desaparición, se las dio.

Entonces, lograron enfriar la protesta que quedó latente para una nueva oportunidad, a la espera de una nueva directriz, de una nueva propuesta, de una nueva esperanza. Esa nueva oportunidad no será ciertamente de la mano de quienes le dieron el oxigeno al gobierno para que se lavara las manos llenas de sangre. Todavía las tiene manchadas, conjuntamente con la indumentaria que la oculta porque lleva el mismo color.

¿Como hace una sociedad con graves problemas políticos, sin dirigencia política? Porque “esto” que tenemos no puede llamarse así. ¿De dónde salen quienes comprendan lo que pasa en su debida dimensión y se hagan legítimos interpretes de su pueblo, señalando un camino por donde transitar? Se agotó el modelo opositor y hay que encontrar uno nuevo. ¿De dónde? Pues de la gente…

Siempre recuerdo la frase de Sir Sean Connery haciendo de policía viejo con experiencia, en “Los Intocables”, cuando Kevin Costner en el papel de Elliot Ness, habiendo tirado la toalla le preguntaba  “¿y de donde sacamos a los policías si todos son corruptos…?” Y el Sir le respondió la pregunta con otra, “¿y dónde busca usted las manzanas antes que se pudran? Arránquelas del mismo árbol, de la academia de policía”. En otras palabras, de donde nacen. Lo mismo debemos aplicar aquí. ¿De dónde sacamos a los políticos si todos se han corrompido? Del árbol de donde nacen, de las Asambleas de Ciudadanos, de la participación genuina de la gente.

Sin embargo, nuestros políticos tradicionales, esos que usan el Twitter y el Facebook para decir cosas pero no para responderlas, los que ignoran que la sociedad cambió y que tiene métodos que ni soñaron quienes inventaron el oficio de políticos, creen que la gente es incapaz de organizarse con sus propios liderazgos para responder a una agresión como la que se nos está haciendo de forma masiva. Y lo peor es que han convencido a las personas que la única forma de enfrentarlo es con ellos a la cabeza, Y se equivocan.

Olvidaron que la esencia de la que se construyen sus propios partidos es de los ideales y las aspiraciones de la gente, de la interpretación que hagan de lo que desean para su futuro y el futuro de su país. Trastocaron eso en una máquina electoral de “ganar” elecciones, del próximo evento electoral, y eso es lo que no les permite seguir y pensar en lo que la gente quiere. Este problema que tenemos sobrepasa esa concepción superficial de cómo tratar con esta crisis. Es por eso que, sin desestimar la importancia de los partidos, estos ya dejaron de ser el único vehículo, ni el más importante sobre el cual deberemos montarnos para resolverla.

Los ciudadanos, sin distingo de condición partidista y mirándonos como iguales, debemos sentarnos y debatir el futuro de Venezuela. Eso lo podemos hacer sin necesidad de que algún “líder” o partido nos indique el camino que transitar. Ese camino lo determinaran las ideas, las propuestas y una organización ciudadana para acometer la mejor. Eso significa que proponer un escenario donde debatir esas propuestas que se hagan al país es bienvenido. El Congreso Ciudadano es ese escenario.

El Movimiento Constituyente, que impulsa por todo el país el Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente (ver http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/) propone un camino. Esa es nuestra propuesta ciudadana para los Congresos Ciudadanos convocados para reunirse en todo el país. Llamamos entonces a los ciudadanos a integrarse a discutir en ellos todas las propuestas que se presenten y a quienes creen en la nuestra, a presentar el Proyecto País Venezuela en cada rincón del país.

Partidos conscientes y organizaciones de la sociedad civil se están dando cita en toda Venezuela para discutir, ya no la salida a la crisis sino su solución. La salida es la participación de los ciudadanos, la solución es la propuesta que se decida allí y la unidad es la fuerza de cohesión que le imprimamos todos para hacerla realidad. El resto resulta un cuento de camino de la boca de quienes ya no tienen respuestas…