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José Rafael Avendaño Timaury

Confesiones

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La pasada semana fue pródiga en decires políticos, revestidos a través de algunas manifestaciones públicas de aspectos subjetivos que se conocieron de diversas maneras: epistolar, a viva voz y por declaraciones a medios de comunicación. Parecidas a las que se emiten ante el sacerdote, el psiquiatra o el policía en función sumariadora. La efectuada ante el primero, desnudando el alma, busca el perdón de los pecados. Ante el segundo, aspira a autocomprensión por dilemas existenciales y, ante el último, en espera de beneficios procesales.

Los seres humanos nos debatimos en un constante juego que busca comprensión, aceptación y/o justificación de nuestros procederes. La acción política, entendida como actividad humana reguladora de los diversos aspectos que la definen como tal, no escapa del aserto anterior.

Así ha acaecido con todos los sucesos de la última semana, en una especie de “efecto placebo”. Leopoldo López en amplia carta manuscrita narra lo acontecido con motivo a su entrega voluntaria ante la “justicia” que impera en el país. Palabras más, palabras menos, cuenta con detalles inéditos todo. Dice que no estaba preparado para actuar en clandestinidad ni dispuesto a ir al exilio. Por eso optó por la opción de entregarse; previo fecundo diálogo, concertado con el teniente Cabello, para ser juzgado por los tribunales venezolanos. ¡A confesión de parte, relevo de pruebas! No reconocer errores, si se cometen, es una manifestación supina de un ego descomunal. (¿Pareciera que aún sigue creyendo en esta particularísima justicia?).

…Constatamos todos los habitantes del país –ante el asombro mundial, aunque de ninguna manera nuestro– la forma como siete abogados electos indecorosa e indebidamente a dedo –“metieron 112 cabras en el corral”– desacataron, ellos sí, el legítimo mandato constitucional emanado de más de 7 millones de venezolanos el pasado 6 de diciembre.

La dialéctica empleada por los voceros oficiales de la oposición para explicar el desaguisado, por decir lo menos, no tiene parangón alguno. Me referiré exclusivamente a lo declarado por el presidente de la Asamblea Nacional: “…En ocasiones es necesario perder una batalla para ganar la guerra…”. Luego le escuché, con voz gangosa, el por qué la Asamblea había “acatado” la torticera sentencia. Haciendo malabarismos, utilizando con despilfarro inusitado sinónimos. Esta explicación inexplicable no guarda desperdicio alguno. De igual manera se han expresado otros compatriotas imbuidos con el beneficio de la buena fe, aunque actuando como “aprendices de brujos”.

…Ha sido fecundo el diálogo establecido entre el vicepresidente de la república y el presidente de la AN. Las resultas del mismo ya la conocemos, palpándolas en pleno desarrollo con la suspensión, recurriendo a la inefable falta de quórum concertada, de la reunión ordinaria del cuerpo legislativo el pasado martes. La aceptación, con pócima de “Pluto” incluido, del término desacato. Entendido como un fetiche, como un “pecado mortal”. Concedieron la desincorporación o acatamiento de la sentencia (discuten semánticamente los términos) de los tres diputados. Como contraprestación obtuvieron la comparecencia de Maduro a la Asamblea Nacional para cumplir el mandato constitucional con motivo a la rendición del informe anual. Estas fueron las condiciones y contraprestaciones establecidas por la primera negociación política exitosa realizada entre el Ejecutivo y la MUD. Como estamos en semifinales de la temporada beisbolista, podríamos señalar que el “score” del primer juego realizado entre los equipos fue: Forro de Urna 1 vs Patarucos 0.

…Tengo un año señalando en artículos publicados generosamente por El Nacional que la estrategia gubernamental está diáfanamente diseñada y expresada. (No es necesario agregarle nada). Más de treinta magistrados del TSJ, quienes son todos, toditos, rojos, al igual que los otros poderes públicos constitucionales. Esta “puntada con dedal” acaba de demostrar su eficiencia con motivo a los hechos de la semana pasada. De igual manera, para quienes lo quieran ver, sin caer en la práctica de “onanismo intelectual”, el libreto del sainete está debidamente asentado y los actores no tienen posibilidad alguna de añadirle una coma más al texto. Se reiteraron prácticas adormecidas: Turbas armadas –por ahora con huevos y tomates– apostados frente al recinto parlamentario agredieron a los diputados opositores con la mirada complaciente, por no decir alcahueta, de la Policía Nacional y de la Guardia Nacional. ¡En época de hambruna se utiliza con grosero dispendio el uso de importantes alimentos caros y desaparecidos! Se publicó en la red un tweet de un general retirado del Ejército donde señalaba que el comandante de la Guardia Nacional había instruido en Fuerte Tiuna, en presencia del Alto Mando Militar, al coronel de ese cuerpo encargado del resguardo del Capitolio, para que el presidente de la AN: “…Para eso te puse allí, …fuese eliminado….”. ¡Nada nuevo bajo el sol!

…Estuve tentado de hacer planteamientos jurídicos-constitucionales sobre el contenido de la sentencia. ¡Me percaté de que era inútil hacerlo! Entre otras cosas porque tengo la certeza de que no disfrutamos de un cabal Estado de Derecho; además de que otros juristas y constitucionalistas lo han expresado de manera didáctica y clara. Revisé también viejos textos referentes a las actuaciones –debidamente subrayados y con anotaciones efectuadas hace años– de Maquiavelo, José Fouché y otros –para intentar demostrar que “la pólvora se inventó hace años”– con la idea de ilustrar en algo la situación y la pertinencia de maniobras políticas. También releí un viejo cuento de Rómulo Gallegos intitulado “Pataruco”… ¡No es hora de ser diletantes!

…¿Qué sucederá cuando la Sala Constitucional del TSJ comience a producir sentencias derivadas de la actividad parlamentaria presente y futura para continuar asignándole a la Asamblea Nacional el triste papel de “eunucos políticos” (considerándolos individualmente y como cuerpo). Asumo que la imaginación de los habitantes de Venezuela no será desbordada con argumentos sobrevenidos, ni será necesario ponderar, a la franciscana, todo lo anunciado por el gobierno. Se cumplirá de manera inexorable; ocurrirá de la misma manera como el sol nace y se oculta diariamente.

…Existen 350 razones susceptibles de ser armonizadas con 328 medios; todos ajustados a derecho, contundentes y habilitados para actuar. Impostergable recurrir e incentivar –previa campaña didáctica– a la ciudadanía para que tome conciencia de la situación real y para que esté presta a acudir al único escenario posible: la calle; actuando constitucionalmente, pacíficamente y electoralmente, si es menester; con la intención de defender la Constitución Nacional de las agresiones, pasadas, presentes y las futuras, que seguramente, por reiterativas, intentará el Poder Ejecutivo, confabulado indebidamente con los demás poderes constitucionales. Conformados de manera ilegal y por consecuencia ilegítimos. Todos, salvo el Ejecutivo –por ahora, aunque oscilando en el “filo de la navaja”– y el Poder Legislativo, remozado y producto de la indiscutible voluntad popular expresada en la última elección. A este último le corresponde enderezar todos los entuertos y actuar en consecuencia dentro del ámbito de sus competencias; con firmeza republicana hasta que el infame “mazo golpee definitivamente la lámpara” apagándola y llegue la hora de la verdad.

 

…cheye@cantv.net

@CheyeJR

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