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A tres manos por Alex Fergusson

El Estado Comunal: significado, realidades y perspectivas

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A Tres Manos

Si estamos de acuerdo con que “revolución” es un cambio radical de lógicas y sentidos, entonces el objetivo oficial de construcción de un Estado Comunal representa el paso más revolucionario –quizás el único verdadero– de los que se han dado en este largo camino transicional hacia el socialismo.

Su puesta en práctica representaría la concreción del ideario que aspira a que el mismo pueblo sea el que formula, ejecuta, controla y evalúa las políticas públicas, asumiendo así el ejercicio real del poder popular, participando en la planificación y poniendo en práctica las decisiones adoptadas tanto por el gobierno central como por la comunidad misma.

La Ley Orgánica del Poder Popular, uno de los cinco instrumentos legales  que fundan el Estado Comunal (junto con la Ley Orgánica de las Comunas, la Ley Orgánica de Contraloría Social, la Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal y la Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular), establece que el propósito es “…desarrollar y consolidar el Poder Popular, generando condiciones objetivas a través de los diversos medios de participación y organización establecidos en la Constitución de la República, en la ley y los que surjan de la iniciativa popular, para que los ciudadanos y ciudadanas ejerzan el pleno derecho a la soberanía, la democracia participativa, protagónica y corresponsable, así como a la constitución de formas de autogobierno comunitarias y comunales, para el ejercicio directo del poder por parte del pueblo en lo político, económico, social, cultural, ambiental, internacional, y en todo ámbito del desenvolvimiento y desarrollo de la sociedad, a través de sus diversas y disímiles formas de organización, que edifican el Estado comunal”. 

Se trata, entonces, de una severa torsión de las lógicas y los sentidos con los que, todavía, el gobierno mismo y la sociedad han venido funcionando.

A lo largo de estos catorce años, el proceso de construcción del Estado Comunal ha avanzado entre revisiones, rectificaciones y relanzamientos, y siempre con tropiezos y obstáculos formidables, aun no superados. Recordemos la involución de los conceptos de: cooperativas, empresas de producción social, núcleos de desarrollo endógeno, fundos zamoranos, saraos,  Misión 13 de Abril, consejos comunales, comunas y otros intentos que no han terminado de consolidarse y cuyo desempeño, en términos sociales, políticos, económicos y culturales, está lejos de los ideales que los crearon.

En este contexto, está claro que el Estado Comunal solo será posible si se logran superar los obstáculos y enormes dificultades que, hasta ahora, han limitado su desarrollo.

Estamos hablando, en primer lugar de la “burocracia genéticamente incompetente” y la ineficiencia de la que es portadora, la cual, con contadas excepciones, ha mostrado su incapacidad para ejecutar lo mínimo que le está asignado. La falta de coordinación, las engorrosas gestiones institucionales con su abuso discrecional de los requisitos, el autoritarismo personalista y las fallas en la conciencia política y la solvencia ideológica de buena parte del funcionariado son perlas de ese collar. El impacto de la operación de este monstruo es incalculable en términos de productividad, eficacia y eficiencia de la gestión, efectividad del gasto público, tiempo invertido, capacidad de operar y bienestar ciudadano.

En segundo lugar, hablamos de la “corrupción”, que encuentra espacio libre para actuar de mano de la burocracia incompetente y la impunidad. Hay pocos espacios de la administración pública y de la gestión de gobierno, donde esta “mano peluda” no se muestre en toda su obscenidad. Las comunas y los consejos comunales, así como las empresas del Estado no han escapado de sus garras.

Los efectos combinados de estos dos monstruos y la larga lista de calamidades que portan, unidos a las formidables dificultades para el ejercicio de la “democracia participativa y protagónica”, constituyen algunas de las principales amenazas que comprometen, ahora y en el futuro inmediato, la constitución del Estado Comunal y su consolidación.

Así que la línea oficial de “…eficiencia, eficacia y transparencia o nada…” deviene fundamental. En ello le va la vida al proceso político bolivariano.