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Henrique Salas Römer

En Colombia se juega el futuro de Venezuela

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En política, lo que ayer fue impredecible, puede hacerse realidad. Lo demostró Juan Manuel Santos, ministro guerrero del gobierno de Uribe, al dar la bienvenida a Hugo Chávez como su “nuevo mejor amigo” y cambiar la naturaleza de sus relaciones con las FARC.

El hecho ocurrió hace cuatro años y es enteramente factible que la historia se repita… pero en un sentido diametralmente opuesto. Los números señalan que Santos bien puede ser derrotado por Oscar Iván Zuluaga, el candidato de Uribe.

La popularidad del ex mandatario colombiano, confirmada recientemente en la sólida representación que logró en el nuevo Congreso, ha catapultado al retador, al punto que mientras una acreditada encuestadora coloca a Zuluaga al frente, otra, concretamente Ipsos, confirma la tendencia, reportando un virtual empate a dos.

Lógicamente, las cosas pueden cambiar. Recordemos que también fue inesperado el cambio que le dio a Santos su primera victoria, entonces contra Antanas Mockus, y en esta ocasión tampoco es descartable que el presidente colombiano se salga con la suya.

En treinta días, que es lo que resta cuando estas líneas escribo, Santos -quien esta semana firmó un primer acuerdo con las FARC- bien puede sorprender, esgrimiendo ante el electorado colombiano la anhelada bandera de la paz.

Esos son los hechos. En cualquier otro momento, el resultado de esta contienda solo importaría a los colombianos, pero ahora no. La suerte de Venezuela también está en juego.

La última decisión de Uribe, antes de entregarle a Santos el poder, fue hacer públicas las evidencias que poseía sobre la presencia de las FARC en Venezuela. Siendo tan porosas las fronteras entre los dos países, en su mente siempre estuvo la idea de extinguir a las FARC, fuera donde fuera, llevándolas a la rendición.

Ese no parece ser el caso de Santos. El actual presidente busca la paz, sin mirar más allá. En la superficie es comprensible. Los colombianos llevan 50 años de guerra y para Santos, al igual que para quienes lo precedieron, la paz es un objetivo primordial. 

Pero cuidado. La forma de la cosa es parte de la cosa. ¿Qué ocurriría si una vez convenida en Colombia la paz, los grupos que hoy utilizan a Venezuela como zona de alivio, aliados al narcotráfico, como en efecto lo están, toman el territorio venezolano como su gran centro de operación?

La primera vuelta de las elecciones colombianas será este domingo, y 21 días después, el 15 de junio, los colombianos escogerán su Presidente.

En la elección presidencial están en juego las negociaciones propiciadas por Santos, que las FARC tanto favorecen. También está en juego, precisamente en el ámbito de la guerrilla y el narcotráfico, la suerte de nuestro país.

Acusaciones recientes de lado y lado dan cuenta de la dimensión de lo que está en juego… y en política, lo que ayer fue impredecible, puede hacerse realidad.