• Caracas (Venezuela)

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Vladimir Villegas

Colombia entre la guerra y la paz

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En menos de tres semanas Colombia estará decidiendo si Juan Manuel Santos continúa o no como presidente de esa hermana nación o si prefiere que el abanderado del uribismo, Oscar Zuloaga, asuma las riendas del país.  Se trata de una elección que definirá si nuestro vecino proseguirá en el camino del diálogo con la principal guerrilla,  las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o regresará a la política de apostar a derrotar y exterminar a ese grupo subversivo.

Santos, otrora discípulo político de Álvaro Uribe Vélez, fue en buena medida el ejecutor de esa política destinada a barrer con la FARC, y se esperaba que con su triunfo se agriaran aún más las relaciones con Venezuela. Pues bien, una vez alcanzada la victoria que lo convirtió en presidente, dio un sorprendente giro tanto en el plano nacional como en el internacional. Las relaciones con Venezuela tomaron un segundo aliento luego de años de pugnacidad, y llegó a convertirse en el “nuevo mejor amigo” del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.

Durante su mandato bajaron los niveles de  pugnacidad con sus vecinos y tanto la guerrilla como el gobierno de Santos aceptaron iniciar en La Habana un proceso de diálogo para trabajar por la paz. Por cierto, ese proceso ha ido dando sus frutos, aunque el optimismo al respecto sea moderado en vista de  los antecedentes de fracasos que se han producido en iniciativas anteriores.

Pese a que el candidato del uribismo derrotó en la primera vuelta al actual jefe del Estado colombiano, éste tiene un amplio horizonte de eventuales aliados que seguramente le sumarán el respaldo que necesita para derrotar a Zuloaga y dedicarse a gobernar por los próximos cuatro años.  La decisión le compete, por supuesto al pueblo colombiano, pero ese resultado nos impactará, sobre todo en este momento cuando el proceso de paz que se construye en los diálogos de La Habana depende de lo que se decida en la segunda vuelta.

Una derrota de Santos abortaría ese esfuerzo y repotenciaría el conflicto interno, con las consabidas consecuencias para nuestro país. Con Santos al menos hay la esperanza de que la paz pueda llegar a Colombia,  mientras que con Zuloaga, a decir de su discurso, el panorama sería radicalmente distinto. Por eso veremos en torno al actual mandatario al conglomerado de fuerzas sociales y políticas que apuestan a la paz, independientemente de lo ideológico. 

 

Jaime Lusinchi

Con el fallecimiento del expresidente Jaime Lusinchi se va el último mandatario electo por el voto popular en la llamada cuarta república, quien culminara su período con una alta popularidad, lo cual le permitió entregar la banda presidencial al también fallecido ex presidente Carlos Andrés Pérez.

Más allá del juicio político que le corresponderá hacer a la historia sobre las luces y las sombras que caracterizaron su mandato, quiero sumarme a las condolencias que desde todos los sectores de la vida nacional fueron transmitidas a sus familiares, en especial a mi amigo Álvaro y a sus compañeros de militancia en Acción Democrática. “La banca nos engañó” y “Tú a mí no me jodes” fueron dos de las frases célebres que pronunciara Lusinchi y que aún permanecen en la memoria colectiva. La primera de ellas fue el reconocimiento del perjudicial acuerdo al que llegara su gobierno con el Fondo Monetario Internacional. Y la última, dirigida  al colega Luis Guillermo García, en aquel entonces reportero de RCTV. Y más que contra él era para recriminarle a Marcel Granier la utilización de ese canal como instrumento de venganza política.

 

Diálogo en pausa

Esperamos que esta semana tengamos buenas noticias que permitan restablecer las conversaciones entre el gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática. El país lo necesita. No dejemos pasar la oportunidad de ponernos de acuerdo para que Venezuela supere sus problemas y sus divisiones.