• Caracas (Venezuela)

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Alicia Freilich

Clave militar del 5-E

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Comienza un difícil ciclo venezolano que por vía legal detiene el proceso castrocomunista implantado con trampas por el chavismo. Buscan evitarlo con las deficiencias del ilegitimo Nicolás Maduro, quien si no fuera por el inmenso daño que sigue haciendo a su presunta patria - no se sabe aún si es la suya por su entreguismo y la ausencia de documentos que lo certifiquen como venezolano por nacimiento-merece compasión pues por sus limitaciones mentales y nula formación democrática desconoce que la revolución muele a sus marionetas. Hoy, es títere prisionero de camaradas foráneos y locales.

El  mandato castrista de su dios Hugo Chávez Frías, lo impuso de robot, ese ya descrito por sobrevivientes del Gulag soviético proyectado en Latinoamérica como carne viva en los fusilados por  Fidel ,Raúl ,el Che y sus ejércitos sumisos que hasta hoy encarcelan y torturan a sus opositores. Lo practica en Venezuela el cogollo militarista de la cúpula narcoestatal y sus milicias manteniendo presos a los disidentes, amenazando con represalias a quien se resista, desconociendo el mayoritario deseo popular que eligió un cambio de régimen.

Durante su campaña personal por la Constituyente, Hugo Chàvez impulsò en los mismos cuarteles la politización partidista de la Fuerza Armada, fue su nefasto logro pues la consagró como militante y  votante. Huevo de la serpiente totalitaria que retrocedió al país hacia la salvaje tradición  del personalismo caudillesco.

Al concluir las guerras independentistas Simón Bolívar, obligado a compensar los servicios de sus generales ante un país arruinado los nombró terratenientes de suelos baldíos. Ese pago necesario los transformo en una privilegiada clase social propietaria con armada autoridad política, primero  regional luego nacional  que originó múltiples guerrillas de bandoleros y dictaduras presidenciales a lo largo de siglo y medio.

En contrario, las modernas repúblicas liberales sellan límites precisos entre deberes y derechos  de civilismo y militarismo. Entonces, hoy comienza la prueba crucial que indicará si el poder militar venezolano sustenta el esquema que durante los cuarenta años democráticos se adoptó como justo y conveniente. Y les otorgó a su vez respeto y afecto de la sociedad venezolana. Se verá si del giro dictatorial que impuso el violento militarismo chavista, conserva un sector institucional fuerte, sano, incontaminado de  la internacional  mafia cartelaria aquí llamada bolivariana.

 Si al pie de la letra se atiene y aplica las leyes de la Constitución vigente, cumplirá con su deber y hará respetar la instalación pacífica del nuevo, legítimo congreso venezolano tal como fue electo. Conviene llamarlo congreso, quizá parlamento, porque hoy, asamblea equivale a tumulto, arbitrariedad  y tiranìa del  gorilato y su garrote.

Con la actual casta roja uniformada, sangrienta, primitiva, ignorante, amoral, que desconoce los resultados comiciales del 6-D, es imposible y peligroso confiar o pactar. Vive del lavado de cerebro que lava sus delitos lavatorios. El ex ministro de la Defensa general Raúl Isaías Baduel es la excepción más notoria que representa a una vigilada disidencia militar con alto grado profesional. Reaccionó de modo ejemplar sacrificando su libertad. Tardìamente, pero nunca es tarde si se corrigen errores a voluntad y desde autèntica convicción.

Queda el intento de reeducar a sectores militares y civiles no del todo idiotizados ni corruptos. Tarea difícil, casi de santos y misioneros dispuestos a dedicar su existencia a la tarea de rescatar libertarios valores humanos y civilistas por demás irrenunciables.

Ahora, esta élite delictiva inmadura y descabellada, tiene puerta abierta para evadir la lenta pero segura justicia internacional, por un tiempo, si se refugia en su venerada Cuba donde todavía y a pesar de sus mercantiles maniobras con el odiado imperio, toda mentira, crueldad y pobreza tienen criminal asiento.

Que así sea para en santa paz inaugurar y proceder a las obligaciones de la Salida y los Votos  que en dos tandas continuas, igualmente válidas, por derecho propio exige de urgencia el ahora empoderado pueblo venezolano. Amén.