• Caracas (Venezuela)

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Oscar Hernández Bernalette

La Clase Media Lucha

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Para analistas y sociólogos el comportamiento de la clase media durante la crisis política en Venezuela requiere de una introspección que explique por qué este sector de la población contrariamente ha sido la vanguardia en esta lucha por la democracia. Por mucho tiempo pensamos que la clase media no tenía suficiente resonancia política como para ser percibida y  reconocida como el ejemplo en la búsqueda de un equilibrio en las sociedades modernas. En Venezuela tomó la calle y ha dejado un mensaje claro; una cosa es que desestimulen la movilidad social en los sectores populares y otra es que a pesar de ser el grupo social más golpeado por la crisis económica tiene conciencia suficiente para permanecer con una visión de mundo que la obliga a luchar por mantener sus principios civilistas y democráticos mientras exige un cambio de pacífico en la Venezuela contemporánea.

La clase Media como fenómeno
Los países de la Primavera Árabe en 2011, Turquía, Brasil, protestas en China, ahora en Venezuela parecieran demostrar el ascenso de una nueva clase media global que está dispuesta a luchar por mantenerse en su zona de confort y en no darle tregua a gobiernos corruptos o con déficit democrático. Se lanzaron a las calles sin miedo, han generado solidaridad internacional, son rebeldes y pasan por encima de las estructuras clásicas si no son atendidas en sus justas demandas.

Mientras en Venezuela los gobernantes se sienten “cómodos“ porque los sectores populares no bajan los cerros como se vanaglorian desde Miraflores, las protestas las lideran los estudiantes, los jóvenes, las amas de casa, gente con educación que se insertaron al siglo XXI dominando las tecnologías y las redes sociales para difundir sus demandas, organizar sus protestas y reaccionar en tiempo real a cualquiera de las amenazas o represión de las elites dominantes. El Twiter y Facebook, Instagram, YouTube y cuanta otra herramienta tecnológica tengan disponible para organizar sus protestas o denunciar violaciones de los derechos humanos. Las redes sociales se convirtieron en las nuevas armas de lucha. Los gobiernos las desestiman, pero en el fondo les temen porque saben que estos ciudadanos del siglo XXI les exigen mucho más y los pueden evaluar y reaccionar ante sus tropelías y corruptelas teniendo al alcance ráfagas de 140 caracteres.

La clase media, un buen negocio
Se calcula que para el año 2030, según un informe de Goldman Sacs unos 2.000 millones de personas pasaran a engrosar las filas de la clase media para sumar un total de 4.900 millones según pronostico del Instituto de la Unión Europea para Estudios de Seguridad. Todos las regiones incluyendo África suman su respectiva cuota, siendo Asía la de mayor crecimiento. Algunos estudios como los de Fukuyama, de la Universidad de Instituto de Estudios Internacionales Freeman Spogli, de la Universidad de Stanford, la clase media se define fácilmente a la hora de predecir el comportamiento político. “Varios estudios transnacionales, incluyendo recientes encuestas del centro de estudios Pew y datos de la Universidad de Michigan, muestran que los niveles de educación más altos se correlacionan con que las personas adjudiquen mayor importancia a conceptos como la democracia, la libertad individual y la tolerancia a formas de vida alternativas. La clase media ya no quiere solo tener seguridad sino también opciones y oportunidades. Es más probable que opten por la acción si la sociedad no logra cumplir con sus expectativas de mejoras económicas y sociales, que crecen con rapidez”.

Esto simboliza, a mi modo de entender, que el mundo será cada vez mejor, más justo y equilibrado en la medida que las políticas públicas de cualquiera de nuestras naciones en desarrollo busquen como centro de sus estrategias la de promover la consolidación de grandes sectores medios de la población y que sean efectivamente la mayoría. Los políticos, especialmente en Latinoamérica, ven a contingentes de pobres, como vanguardia para la generación de votos, ofreciéndoles el amparo del Estado y ellos como garantes revolucionarios del destino de millones de seres humanos. En Venezuela, Argentina, Bolivia y Nicaragua hemos visto esta tendencia durante los últimos años.

Toda sociedad moderna tiene que centrar su vocación en el desarrollo y consolidación de la clase media como protagonista  del equilibrio social. Por ejemplo, el esfuerzo de Brasil a través del presidente Lula, quien  durante su mandato logro incorporar a más de 17 millones de pobres a los estratos medios de la población, fue un avance extraordinario y una muestra de que ese es el camino a seguir.

Clase media y Venezuela
Mientras que en países como Venezuela o Argentina, reconocidos por haber contado en el pasado con sólidas clases medias, hoy nos encontramos con un panorama desolador con una marcada tendencia  contraría a la de Brasil y en donde se  empuja  a los sectores medios hacia la pobreza. ¿Ello por qué?

Los estratos medios de la población son menos manipulables y son cada vez más difíciles de convencer en las contiendas demagógicas electorales. Las clases medias tienen una arrogancia difícil de moldear y su capacidad de  transigir ante la injusticia, la corrupción y la sumisión ante el poder es cada vez más evidente.

Cuando decimos, que la clase media lucha por sobrevivir ( pensando en el contexto latinoamericano), es porque a pesar de las erradas políticas económicas, que han destruido parte de las capacidades adquisitivas de millones de personas y a pesar  del discurso excluyente de muchos gobiernos, la clase media no entrega sus pretensiones de vivir con dignidad y libertad.

Aquí en Venezuela, es fácil recordar como a pesar del enfrentamiento y la animadversión del gobierno de Chávez contra estas, muy al estilo de la visión marxista, no tardaron mucho y especialmente antes de eventos electorales, de suavizar su discurso y llamar a la clase media a unirse a la revolución. “No podemos permitir que la burguesía quite a la revolución la clase media. Esta revolución también pertenece y lucha por sus intereses. Siéntase la clase media protegida por el proyecto bolivariano”. (Chávez)

El gobierno trato de neutralizar a estos sectores vendiéndoles la idea de que eran también victimas de la burguesía apátrida, imperialista y cuanta clase de epítetos nos podamos imaginar. Para los fines prácticos las revoluciones siempre han visto a este sector en la fila de los enemigos.

En el caso de Venezuela, por ejemplo, la clase media cuenta con los votos más duros de roer. Desde le gobierno hasta amenazaron con una guerra civil si perdían las elecciones. Era una advertencia a este sector de la población, el más frágil y temeroso ante la posibilidad de un conflicto armado.

En la desesperación por atraer los votos de estos ciudadanos crearon un movimiento bajo el nombre de “Clase media en positivo”, por supuesto, para  lo único que sirvió fue para encubrir el ascenso social de nuevos ricos  quienes se arropaban en la sombra de la corrupción y del gobierno.

Contrariamente a lo que muchos se imaginan en otras latitudes, y a pesar del discurso demagógico, lo que han hecho con su modelo de supuesta inclusión es hacer más pobres a los pobres, postrar a la clase media y vigorizar una nueva casta de ricos que viven a dispensas del Estado, mientras que un discurso de corte reivindicativo o socialista radical, le cierran las opciones al sector intermedio de la población. En otras palabras, se  proponen nivelar hacia abajo en vez de hacerlo hacia arriba mientras las elites burocráticas se aprovecha de las riquezas del Estado o  se sumergen en la corrupción sin limites. En Venezuela se les denomina los boliburgueses.

La tragedia en Venezuela es evidente. Los cuadros medios de la población, profesionales, médicos, profesores universitarios, funcionarios del estado y militares, por ejemplo, luchan por sobrevivir y mantener los niveles de vida a que se acostumbraron cuando existía un poder adquisitivo respetable en comparación al resto de la mayoría de los países de la región, mientras  que el gobierno actual los postra en  una de las mayores inflaciones del mundo  y con  salarios cada vez más malogrados.

Los gobiernos mal llamados bolivarianos se empeñan en mantener una cruzada a favor de los votos de los pobres a quienes los someten a perder el sueño de vivir en una sociedad con movilidad social, como lo fue por décadas, mientras estos  deben conformarse con la triste realidad de depender de un Estado paternal que les migajas a través de programas alimenticios  como Mercal, ayudas económicas, dadivas etc.

Pareciera que quisieran inculcar en los sectores mas humildes, la visión según la cual están destinados por la historia a una suerte de maldición en la que  deben vivir con carencias  el resto de sus vidas por que así  nacieron, mientras se margina  a quienes se sitúan en los estratos medios, que cada día son mas golpeados por la delincuencia, la inflación, el deterioro de los servicios públicos, y quienes luchan a diario por mantener a sus hijos  dentro de la mejor educación posible, y se niegan a pasar horas en una cola buscado alimentos subsidiados de los que ofrece el estado todo redentor, enemigo de la libertad y de la vocación de emprendimiento que tienen quienes logran lo que poseen a través del trabajo y no de la dadiva gubernamental.

La inflación golpea  sin tregua  a los venezolanos y  que es precisamente la clase media  la que mas ha recibido el impacto del aumento de los precios,  dada la naturaleza de su lucha por mantener una calidad de vida  en el más alto nivel posible. Los sueldos medios del país, que incluye toda suerte de profesionales, están en el mercado real de divisas entre cien y trescientos dólares. El salario mínimo equivale al momento de escribir esta nota a unos sesenta dólares mensuales. Convierta estos montos a donde quiera que este amigo lector y me dice si se parece a la Venezuela  rica y petrolera de la que han hablado.

Cuando el gobierno en Venezuela, por ejemplo, se propone dar reivindicaciones lo hace pensando en lo sectores populares toda vez el botín electoral que representan.  Poca atención coloca  en  las necesidades del sector medio de la ciudadanía. El potencial electoral esta en la pobreza que son mayoría y es por ello que vale la pena mantenerla, acariciarla pero controlarla por que al salir del gueto se revelan como paso  en Brasil en donde la mayoría de las protestas que tanto dolores de cabeza le dieron a Dilma Rousseff  provenían precisamente de gente que recién se incorporaban a la clase media.

Ellos fueron el motor de las protestas que sorprendió el mundo y le terminaron la luna de miel a la presidenta. Una clase media que antepuso la copa mundial a los servicios públicos. Todo lo resumió una pancarta que recorrió las pantallas de televisión de todo el mundo: “We don’t need a worldcup”.

Este sector muy numeroso no se puntualiza exclusivamente por sus niveles de ingreso, sino por  su condición  de estrato que lucha por superarse tanto económica como culturalmente. Son muchos los venezolanos que se encuentran situados en la periferia de la sociedad y sin embargo tienen  mayores salarios que los trabajadores  que pertenecen a la  propia clase media. Entonces, la identificación no se refiere solo al lugar de residencia o  a los ingresos, sino a la  aspiración  de superación y la esperanza de descollar los cercos mentales y económicos que limitan la superación de las personas en los sectores más populares. Porque precisamente, la condición de formar parte de la clase media va más allá de un tema de ingresos, esta relacionado con una visión de mundo, de la justicia y la libertad que  solo se conquista de aquellos grupos sociales capaces de dar una contribución al equilibrio social sin formar parte de la rapiña que consciente o inconscientemente ven al Estado como un pote del que vale la pena aprovecharse.

De allí que afirmamos que la clase media está hoy más golpeada que nunca, toda vez la mala praxis económica que los administradores del gobierno insisten en mantener. En vez de ayudar a superar la crisis y sumar más venezolanos a niveles superiores de vida, hunden precisamente a quienes mas han hecho y contribuido al desarrollo del país. Estos tienen conciencia de sus aspiraciones y de su lugar en la sociedad. Son por ello tan difíciles de arrastrar electoralmente como desesperadamente intenta los  gobiernos de corte totalitarios y estatistas que en estos tiempos tan cómodamente navegan las aguas de la política  suramericana.

El uso de distintas artimañas, como rostros de artistas y caras “bonitas” tratando de conquistar a este sector medio de la población tendrá poco éxito toda vez que los ciudadanos de los centros urbanos están conscientes de la estrategia y son las principales víctimas del deterioro económico del país. Por ello es que en los últimos procesos electorales no logran el gobierno convencer a las mayorías urbanas de sus ofertas electorales engañosas.

Hay quienes creen que la clase media se arrodillara ante la prepotencia del gobierno. Con austeridad, paciencia y con emprendimiento seguirá superándose y dando lo mejor de sí para solucionar las grandes dificultades que la apremian. La clase media en cualquier país del mundo es la mejor cara de la globalización.

Por ejemplo, el Indepabis  una suerte de organismo fiscalizador de precio, cuya misión es mantener a raya al capitalismo malvado y tenebroso culpable de todos los males de la humanidad, persigue a los comerciantes inescrupulosos en supuesta defensa del consumidor de la avaricia y el sabotaje de los empresarios.

Pero uno  se preguntaba, quién protege a la clase media cuando requiere un servicio y los precios se indexan al dólar sin contemplación. Cualquier trabajador de servicios residenciales, plomeros, electricistas, albañiles, cobra fortunas  sin que nadie regule su  actividad.

No hay duda de que estos son tiempos difíciles para la mayoría. El gobierno erróneamente  quiere nivelar hacia abajo, una manera de mantener arrodillados a los ciudadanos que dependerán cada vez mas de la oferta del estado para sobrevivir. Si en este país no estuviéramos inmersos en una  tragedia no hubiesen abandonado la nación mas de 800 mil venezolanos en los últimos 14 años. Entre los millones de dólares dilapidados en manos de la  corrupción y el capital humano de alto nivel académico  que  se ha ido, Venezuela se  sumerge en una tragedia.

La clase media se resiste y su lucha por la superación y el trabajo son incuestionables. No basta llenarse los bolsillos para formar parte de este sector del país. Hay que tener conciencia de que la única de manera de sobreponerse es con el trabajo y la generación de riqueza con honestidad. Tarde o temprano el país entenderá  que el equilibrio de la sociedad esta en una clase media fuerte que se convierta en el imán que incentive a los más rezagados  y pobres  a la superación como objetivo de vida.

@bernalette1