• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Beatriz de Majo

China presa de la diabetes

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Mientras el mundo busca con desespero una solución para una eventual expansión incontrolada del virus ébola a escala planetaria, los chinos permanecen indiferentes frente a un gran drama de salud que hoy afecta a 114 millones de sus ciudadanos.

La diabetes ha hecho presa de la superpotencia, quien se enfrenta a un empeoramiento continuo y exponencial de la enfermedad a escala social. Este padecimiento se ha ido generalizando dentro de la sociedad al mismo tiempo que el país ha ido creciendo económicamente.

A esta fecha, el número de personas afectadas por diabetes o que presentan signos tempranos que los llevarían a sufrirla en el futuro cercano alcanza a más ciudadanos que la población entera de Estados Unidos.

De acuerdo con los criterios de los investigadores de estos fenómenos, tal propagación de la enfermedad tendría mucho que ver con la prosperidad que el país ha alcanzado en las últimas décadas.

La Sociedad Médica Norteamericana, que le viene dando seguimiento al tema hace varios años, asegura en su publicación periódica (JAMA), que este mal prevalece en al menos 1 de cada 10 chinos. Estados Unidos igualmente supera la cifra de 10% de la ciudadanía adulta afectada por la enfermedad, solo que desde 2010 China ha comenzado a superar a la potencia americana y ya un punto entero porcentual separa a los 2 países.

Sin embargo, existe una diferencia esencial en el abordaje oficial de lo que ya se presenta como una epidemia en la colectividad china y la sociedad americana. Esta condición de deficiencia creciente en la salud no ha motivado suficientemente a los gobernantes asiáticos a desarrollar una significativa intervención estatal para detenerla ni para concientizar a los administrados de los riegos de su desatención. Menos de uno de cada tres enfermos son conscientes de su precaria y delicada condición.

Tan grave como lo anterior, y provocado igualmente por la indiferencia oficial, es que cerca de la mitad de los individuos en el país asiático adolece para esta hora de un desorden conocido como “prediabetes”, situación de salud que con el tiempo genera igualmente daños o complicaciones en el sistema cardiovascular y hace a los afectados proclives a ataques cardíacos y convierte en crónicas algunas dolencias en los riñones, a la vez de producir ceguera.

En cualquier país de Occidente los lapidarios índices chinos tendrían en alerta roja a sus gobernantes. En Pekín ese no parece ser el caso a pesar de los continuos llamados a la intervención que se realizan desde foros médicos e instituciones sanitarias de espectro global. Es que al comparar los índices mundiales –8% de la población planetaria sería presa de esta enfermedad– contra los índices chinos se entiende por qué las acciones correctivas en China no deben ser dejadas para mañana.

Mientras hoy la más alta tasa mundial de muertes por crisis diabéticas la ostenta el Dragón de Asia, no es posible anticipar cambios mayores para lo inmediato en la política de prevención. Cuando la apertura económica fue abrazada, el país contaba con los más bajos indicadores de prevalencia diabética. ¡En 1980 solo 1% de su población estaba amenazada por esta enfermedad!