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Ana Julia Jatar

Castro y Putin: “Donde hubo fuego, cenizas quedan”

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En artículos pasados he establecido mi convicción de que el pecado original ideológico del liderazgo político actual de América Latina sigue siendo su idealización irracional de la revolución Cubana. Esto lo sabía Chávez, y quizás lo sentía, pero para nuestra desgracia creo que peligrosamente Vladimir Putin, tal vez sin sentirlo,  lo ha descubierto.  Recordemos cuando Chávez dijo en Moscú en 2010: “La Unión Soviética no ha desaparecido, ¿cómo va a desaparecer una gran revolución como esa?” Me pregunto si en sus momentos de nostalgia por la gloria soviética -los cuales parecen ser muchos- Vladimir ha decidido cubrir el vacío de liderazgo ideológico que ha dejado el camarada Hugo en este continente. 

Al ver a Raúl Castro y Vladimir Putin en La Habana luego de que Rusia le perdonara a la dinastía castrense esa deuda de casi 32.000 millones de dólares por antiguos préstamos soviéticos, no pude dejar de pensar en este bolero. Entre sonrisas, añoranzas y planes de un futuro mejor parecían susurrase al oído el conocido estribillo: “Donde hubo fuego, cenizas quedan y entre nosotros hubo una hoguera. En las cenizas quedan brasas, soplemos juntos a ver qué pasa...” Si, así de cursi y… de peligroso a la vez. Putin quiere conquistar el patio trasero de Estados Unidos reavivando las brasas de la Guerra Fría, donde también cenizas quedan. 

¡Hay que ver las fotos de ese encuentro! ¡Rusos y cubanos en flux, corbata y camisas blancas en pleno verano habanero! Como si ignoraran que en el Caribe las guayaberas y los trajes de lino blanco encontraron su razón histórica de existir. Algo así como para decirnos que “esto ya no es la revolución pero tampoco Batista”. Para convencernos que ahora luego de la desaparición de Chávez, quedaron atrás las boinas, las botas y los trajes de “fatigues”. Ahora que Venezuela ya no nos pagará la cuenta, ni ayudarnos a sacar del suelo cubano los 9.000 millones de barriles de petróleo de que creemos haber descubierto, no nos queda otra que asumir el nuevo disfraz de los antiguos camaradas: chinos y rusos. ¿Alguien ha visto a un dirigente chino en un traje estilo Mao? ¿O a un Vladimir Putin vestido como Stalin? 

Vladimir Putin busca demostrarle a Obama y a la Unión Europea que no está aislado por más que lo intenten. Perdonando la deuda cubana fue apenas el primer paso (ya que la lealtad castrista se vende barata). Luego se fue a la Nicaragua de Daniel Ortega “de sorpresa” donde dijo que “las relaciones entre los dos países tienen un buen potencial”. Siguió camino a la Casa Rosada de Cristina Kirchner y durante el encuentro la presidente de Argentina elogió la condonación de la deuda a Cuba y dijo ser “un ejemplo digno de imitar” mientras firmaba con Putin nuevos acuerdos de “cooperación atómica”.  Como no pasó por Venezuela buscó reunirse con Nicolás Maduro en Brasil quien fue invitado a participar en la reunión de los Brics, como mascota tal vez ya que no tenia vela en ese entierro.

En este contexto prestemos atención a la anfitriona Dilma Rousseff quien se mostró feliz del desarrollo de las “relaciones estratégicas” entre su país y Rusia. También expresó su alegría con la presencia de Rusia en los Brics porque según ella esta asociación representa al “sur, que reivindica su identidad y aspira a un mundo en paz, desarrollo y justicia social”.  Según Dilma, China es del Sur y Rusia e India también – por más que las tres (y también la mascota Venezuela) tengan sus capitales en el hemisferio norte.

Los intereses de Putin no terminan en su patio trasero europeo y por ello su política exterior hacia América Latina la esta uniendo muy inteligentemente a su asociación comercial con los Brics pero mucho de lo que aporta es algo mucho mas siniestro: la venta de armas, helicópteros y aviones militares en términos muy favorables. Todo esto en búsqueda no solo de cambios en su influencia geopolítica sino en su impacto en los votos en las Naciones Unidas para defender su apoyo a los separatistas en Ucrania, y continuar sus aspiraciones imperialistas. Donde hubo fuego cenizas quedan y Putin las esta soplando a ver que pasa.