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Señor General

VLADÍMIR PADRINO LÓPEZ

Ministro del Poder Popular para la Defensa

Su Despacho.-


Estimado Señor General Ministro:

Primeramente, reciba usted nuestro respetuoso saludo.

En segundo lugar, nos permitimos aclarar que hemos transmitido este mensaje a las tres direcciones de correo electrónico que aparecen en la página web del Ministerio a su digno cargo, a saber: prensafuerzarmada@gmail.com,protocolomilitarmppd@gmail.com, y mppdrrii@gmail.com,  con la finalidad de aumentar las probabilidades de que el presente mensaje llegue a su conocimiento.

Entremos en materia: hace pocos días le escuchamos expresar por los medios de comunicación algunos conceptos que merecen seria consideración y revisión. Se incluye en seguida, la dirección electrónica de la declaración in comento:https://www.youtube.com/watch?v=cFnYOY9KlMg

Entre otras cosas, usted afirmaba que: "En el capitalismo se produce para ganar, una función crematística, rentable. En el socialismo se produce para satisfacer las necesidades…”.

Por una parte, en aras de la precisión, asumimos que cuando habla de “capitalismo” se está refiriendo al “sistema económico basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la libertad de mercado” según lo define la Real Academia Española; e igualmente, hemos asumido que su referencia al socialismo habla, según la misma fuente, del “sistema de organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes”.

Entonces, la diferencia no radica en los objetivos tan simplemente planteados como lo son la rentabilidad para uno y la pretendida satisfacción de necesidades para el otro; sino que radica, inter alía, en la importancia del quehacer individual en la dinámica económica del capitalismo (economía de libre mercado) o del rol del Estado socialista en inducir una igualdad a ultranza entre sus súbditos en cuanto al acceso de estos a los bienes y servicios de consumo, de manera “artificial”, independientemente del desempeño y de lo aportado por cada quien. Sobre estos temas hay doctrina superabundante; y para motivarlo a consultarla, coloco a continuación un link que lo llevará a un modesto grano de arena de nuestra autoría en el que se muestran a muy grandes rasgos los atributos de cada sistema.

http://atlas.org.ar/index.php?m=art&s=2522

Por otra parte, la única manera que tiene el capitalismo para generar rentabilidad, es mediante la generación de bienes y servicios capaces de satisfacer necesidades humanas de manera asequible para que puedan ser objeto de compra-venta; tales bienes tienen que ser útiles y su costo de producción menor que el precio que el consumidor esté dispuesto a pagar. Esto implica eficiencia, generación de beneficios empresariales, creación de valor agregado, generación de empleos, mejoras en los salarios reales y un largo etcétera. Así las cosas, queda de bulto que la satisfacción de las necesidades no es un rasgo propio, exclusivo y excluyente del socialismo.

Con la buena intención de aportar un poco más de luz sobre este particular, nos permitimos incluir de inmediato el sitio web de otro de nuestros granos de arena en el que se exponen tendencias modernas en la comprensión de este tema, en función de las cuales, el paradigma del afán de lucro como motor fundamental de la actividad económica, aun dentro del esquema de economía libre, queda relativizado sin ser eliminado del todo porque, en caso tal,  toda actividad generadora de bienestar quedaría reducida a CERO a corto plazo.

http://elrepublicanoliberal.com/2016/05/03/rafael-marcano-capitalismo-consciente/

Volviendo a sus declaraciones, usted agrega que “…y para eso es que vamos a empezar a trabajar rompiendo todas las cadenas de la dependencia y formulando un nuevo modelo productivo distributivo…” No sabemos de qué se trata la ruptura de las “cadenas de la dependencia”; ojalá que sea una metáfora para referirse al distanciamiento de posiciones dogmáticas y utópicas poco vinculadas con las realidades tangibles, empíricamente observables y constatables. 

Sin embargo, en cuanto a su formulación de un “nuevo modelo productivo distributivo”, tenemos algunos comentarios.

Parece no estar diáfana la distinción entre la distribución de los productos (con minúscula) y la distribución del Producto (con mayúscula). Lo primero responde principalmente a una problemática parcial de aquello que los especialistas en la materia denominan marketing mix (mezcla de mercadeo) cuyos elementos son el producto en sí (características, formas, embalajes, etc.); la plaza (lugar) donde es requerido; la promoción para darlo a conocer y diferenciarlo, y el precio que debe ser asequible para el comprador y remunerativo para el vendedor.  Pensamos que cuando usted califica al modelo como “distributivo” lo hace en referencia a los aspectos logísticos para el emplazamiento (lugar) de las mercancías ya que es lo que mejor pudiera hacer la organización militar (por analogía) con el uso de técnicas bien conocidas. Sin embargo, nos cuesta trabajo imaginar a una fuerza armada tomando decisiones en cuestiones tales como el alargamiento de la vida útil de los productos, reducción de costos de aprovisionamiento (almacenamiento, fletes, seguros, cadenas de frío, etc.) para preservar la calidad de lo que va a ser manejado. Vemos difícil que una “operación militar” pueda copar las exigencias de operaciones que han sido concebidas para el uso civil, pero quizás puedan colaborar con relativo éxito en estos menesteres dada la disponibilidad en el estamento militar de recursos físicos (bienes de capital) entre los que se cuentan las diversas modalidades de transporte (tierra, agua y aire) y personal alistado integrado por mano de obra no asalariada, no sindicalizada, no afiliada al IVSS ni protegida por la legislación laboral.

Lo segundo (distribución del Producto-con mayúscula), es algo infinitamente más complejo; es el verdadero, culminante y último objetivo de la Ciencia Económica. La literatura de esta rama del saber está colmada de aportes de toda índole y de infinitos matices que abarcan en el tiempo, al menos desde la Escolástica de Tomás de Aquino (1225-1274) hasta nuestros días, pasando por Adam Smith, Francisco De Miranda, Santos Michelena, Carlos Marx y sus seguidores, León Walrás, Wilfredo Pareto, J. M. Keynes, L. von Mises, F.A. von Hayek, Milton y Rose Friedman, Paul Samuelson, , Jesús Huerta De Soto (español), Hernando De Soto (peruano) y entre los venezolanos de los siglos XX y XXI los maestros Joaquín Sánchez Covisa, R.P. Manuel Pernaut S.J., R.P. Gustavo Sucre S.J., Carlos Rangel, D.F. Maza Zavala, Emeterio Gómez, etc., etc.

Si bien la distribución de los productos (con minúscula) pudiera ser intentada con infraestructura y personal militar, la distribución del Producto (con mayúscula) es el objetivo de las más esmeradas y racionales políticas públicas entre las que se encuentran las de naturaleza macroeconómica y que deben ser atendidas por científicos sociales altamente especializados en estas materias; verbigracia, economistas, sociólogos, administradores, abogados, filósofos, trabajadores sociales, politólogos, Licenciados en Comercio Internacional, diplomáticos y demás profesionales afines con alta preparación académica y comprobada experiencia (¡los tenemos abastanza!).  

Siguiendo con su propuesta, usted añade: “…Y no lo vamos a hacer la fuerza armada nacional sola, no la va a hacer sola, la va a hacer junto a los trabajadores, a la clase obrera, la va hacer junto al pueblo, junto a los gobernadores, a los líderes militares, a los líderes civiles de la revolución bolivariana, con el concepto que nosotros tenemos…”

Y añadimos: nos contentaríamos con que acometamos una revisión de tales conceptos para que ojalá pronto cesen las penurias que la sociedad civil de la República Bolivariana de Venezuela tiene que confrontar cotidianamente para, aunque sea, comprar a precios nada asequibles los bienes para apenas satisfacer sus necesidades de la base de la pirámide de Maslow ya que las de niveles superiores quedaron fuera de toda viabilidad y alcance. Partir de premisas equívocas ciertamente nos conducirá a resultados opuestos a los deseados.

Es plausible su intención de incorporar a diversos sectores interesados, pero por favor, incorpore a la gente que conoce la materia. ¿Dónde encontrarlos?: en las Academias (por ejemplo, en la Academia Nacional de Ciencias Económicas), en la universidades venezolanas (públicas y privadas), en los gremios, en los think tanks (tanques de pensamiento), en las firmas de asesoría. En estos ambientes hay personal muy valioso, no los menosprecie. Sin este ingrediente seguiremos la marcha hacia la utopía, espejismo que desaparece irremediablemente mientras creemos acercarnos a él. Señor General: le pedimos que tome esto muy en serio, ¡por favor!

Por último, queremos hacer constar que lo expresado acá se ha hecho con la mejor de las intenciones en nuestra condición de ciudadanos nativos de este país, y también como docentes que hemos sido de estas materias durante varios años; no hay aquí intenciones conspirativas ni nada que se le parezca; por ello esperamos no recibir perturbaciones de ninguna naturaleza ni intensidad por parte de los cuerpos de seguridad y control social del gobierno.

Por demás está decirle que quedamos a su entera disposición.


Rafael O. Marcano A. | Economista y abogado