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Eduardo Semtei

Carta al Niño Jesús

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Estimado Niño Jesús. Cuántas cosas no habrás visto en estos últimos años. Si hubieras nacido no hace 2.013 años, sino en 1992, cuando el hombre aquel, el que te conté, le tiró un zarpazo a la “silla”, el “mesmo” que invocaba a cada rato a tu papá tratando de convencer al mundo de que Él era el fundador original del PSUV, bueno, en aquella época sería el Partido Socialista Púnico de Judea y sus aliados; el Partido Comunista de Belén y el Movimiento Filisteo por la Liberación de Jerusalén, hoy tendrías 21 años. Estarías cumpliendo la mayoría de edad.

Cómo son las cosas, Niño Jesús. Fíjate que el “gigante eterno” de haber nacido hace 2.013 años no estaría en el Cuartel de la Montaña sino seguramente en otro sitio. Quizás donde estuvo Lázaro de Betania un tiempito. Las cosas a veces cambian de espacio y de tiempo.

Yo no sé si es verdad que te escondieron en una cunita para protegerte de los “luceros” del “pran” Herodes. Me parece un poco exagerado, sobre todo sabiendo que en aquella época las cunitas eran caras y tú provenías de una familia humilde, de un pobre carpintero. Y además, consta en la historia, que a Pilatos nunca se le ocurrió decretar una rebaja general de precios en cunas, cestas, cruces, camas y puertas. Si lo hubiera hecho, tu otro papá, el humano, tu padre terrenal, el carpintero, José de Nazaret, se habría arruinado, jamás hubiese sido capaz de reponer los inventarios. Por lo tanto, al estar su pyme en estado de quiebra o atraso, no podría haber alimentado a una familia entera y la historia habría sido otra. Ummh.

Pilatos era serio en esas cosas de la economía y la propiedad privada. No como otros señores que gozan un imperio regalando lo ajeno. Qué manguangua. Qué papita. Pero Niño Jesús, las cosas son como son. Tengo entendido que el régimen cubano trató de cambiar las Navidades para el 26 de julio y por la vía que vamos, una breve digresión primero: Maduro, es hijo terrenal del señor Juan Maduro, pero hijo divino del “gigante” sí, Niño Jesús, igual que tú. Dos padres. Uno terrenal y otro celestial.

Decía que por la vía que vamos van a tratar de cambiar las Navidades para el 4 de febrero y ordenar que en los libros oficiales se establezca que Jesús de Nazaret, o sea, tú mismo, Niño Jesús, no naciste en aquel pesebre sino en una casita de la Misión Gran Vivienda en Sabaneta. No te rías Niño Jesús. Estoy hablando perfectamente en serio. Yo no juego con esas cosas. No vaya a ser que monseñor Moronta, por las razones que todos sabemos, me excomulgue. Dios me ampare.

Ahora bien, Niño Jesús, hablemos del asunto de los regalos. En primer lugar ¿ustedes los compran con dólares de Cadivi o dólares paralelos? Ayayay. Esto es muy importante si no quieres que todos los trabajadores del “Sistema Universal de Regalos Infantiles del Cielo” queden a la orden del Sebin, allanen todas las iglesias, arresten al cardenal Urosa y soliciten a la Interpol una alerta roja contra el mismísimo papa. Esto no son nimiedades. Hay que respetar la ley.

Ahora bien, si son juguetes de madera, otra digresión, ustedes, Niño Jesús, tienen años regalando muñecos de madera como Pinocho y carritos también de madera, anjá, esa madera ¿es de casualidad proveniente de Imeca, del clan Cocchiola? Mosca, Niño Jesús. Ya lo dijo Maduro, esa madera tiene polillas y está vencida, entonces, la pata de palo de Pinocho no le aguantará un round al niño más débil. Hay que pedir garantías.

Las cosas han cambiado en estos últimos 2.013 años, y sobre todo del 1992 en adelante. Ay, Niño Jesús. ¿Tú piensas regalar tus juguetes directamente o mediante las comunas debidamente inscritas en el Ministerio del Poder Popular para los Regalos de Diciembre? Mucho cuidado. Yo sé que es un poco engorroso. Pero esa es la Constitución y fuera de ella, nada. Nada. Nada. Tamaño lío. Qué biblia ni qué biblia. Viva la “bicha”.