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Brian Fincheltub

Carta a Jorge Giordani

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Me veo obligado como joven venezolano a responder su carta, esa que publicó con el título de “testimonio de responsabilidad”. No respondo a título personal, recojo el sentir de miles de jóvenes que vivimos más de la mitad de nuestras vidas bajo su administración económica. No recuerdo cuándo asumió su primer cargo en el gabinete, es lógico, tenía unos 11 años. Para eso y otras cosas más existe Wikipedia, allí dice que usted llegó al Ministerio de Planificación por primera vez en febrero de 1999, es decir, instalándose el primer gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez Frías. Con solo un par de interrupciones, usted ha permanecido en ese cargo al menos trece de los quince años que tiene la “revolución”. Con más de una década en un cargo de decisión tan importante, usted tiene mucha responsabilidad de la situación actual del país.

Leí su carta tratando de encontrar explicaciones a lo que hizo, pero con lo primero que me encuentro es que se define primero como “militante del socialismo” antes que como servidor público. Allí el primer indicio; luego nos aporta algunos datos sobre su currículo, donde hace hincapié en su relación de amistad por más de veinte años con el expresidente Chávez. Me imagino que al poner eso pensó que sobraba cualquier otra información. Sin embargo, supe también por Wikipedia que es ingeniero electrónico.

Usted cuenta en su misiva que fue partícipe de la elaboración de los planes de la nación y del último documento ideológico-programático del gobierno, el llamado “Plan de la Patria”. Resaltando que el objetivo de su política económica era la implantación del socialismo en Venezuela, por encima de las “dificultades, utopías o procesos de inestabilidad internos”.

A leer el contenido de dichos programas, uno se da cuenta de que usted está reconociendo indirectamente su accionar en la destrucción de la economía nacional, mediante la implantación de controles que se fueron desvirtuando cuando la temporalidad de los mismos se transformó en el camino excluyente para “garantizar la continuidad del proceso político”. Control de cambio, control de precios, crecientes limitaciones a la iniciativa privada y ola de estatizaciones hicieron de Venezuela un país donde resultaba más barato importar que producir.

Esto era lo clave: “La consolidación del poder político como un objetivo esencial para la fortaleza de la revolución”. Para ello no escatimaron en provocar un creciente desequilibrio fiscal, donde el gasto público era cada vez mayor que los ingresos, lo que trajo como consecuencia un endeudamiento histórico con agentes internos y externos. En resumen: nos hipotecaron.

Yo me pregunto: ¿por qué se lamenta tan tarde señor Giordani? Su política económica bajo las directrices del expresidente Chávez hizo de Venezuela un país en ruinas. Donde no solo destruyeron todo lo que quedaba en pie, sino que los niveles de corrupción superan los vividos durante los 40 años de “cuarta”, esa época que tanto critican. ¿Se lamenta porque no puede materializar el socialismo? Siéntase realizado, usted ha ejecutado al pie de la letra el modelo socialista, ese que hizo nada a la Unión Soviética, a Cuba, a Alemania Oriental y a la China de Mao, donde millones murieron por hambrunas y huyeron para salvarse de la miseria. Siéntase realizado porque su política económica aumentó la pobreza, el desempleo, la inflación, el desabastecimiento y la desesperanza en los venezolanos.

Le pregunto también, señor Giordani: ¿por qué sus padres decidieron venirse a Venezuela? Quizás porque al igual que mis abuelos vieron en esta nación oportunidades, hospitalidad y la posibilidad real de crecer y vivir para siempre. Porque fue el lugar que los adoptó sin preguntar, sin perseguir, sin discriminar. El legado que usted defiende es haber convertido a Venezuela en un país de emigrantes, de jóvenes sin futuro, de padres que lloran viendo morir o partir a sus hijos.

No hay nada que explicar, los hechos hablan más que su carta, usted no es el único responsable, pero es uno de los principales. Yo no lo juzgo, que lo juzgue la realidad y la historia. Para terminar, le regalo una frase de José Saramago para su colección: “El poder lo contamina todo, es tóxico. Es posible mantener la pureza de los principios mientras estás alejado del poder. Pero necesitamos llegar al poder para poner en práctica nuestras convicciones. Y ahí la cosa se derrumba, cuando nuestras convicciones se enturbian con la suciedad del poder”.

 

@Brianfincheltub