• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Cámara de Comercio de Valencia

Carta de la Cámara de Comercio de Valencia al país

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Valencia nació para hacer historia. No cabe duda del protagonismo de la ciudad en la historia de Venezuela. Pocos kilómetros separan la metrópolis del Campo de Carabobo, donde se realizó la batalla que nos diera la libertad. Desde Valencia, se inició el movimiento que denunció las pretensiones de dominación de nuestra nacionalidad, que diera la conformación definitiva a nuestra patria y desde aquí nació la Republica. 

Con el renacer democrático quedó una clara conciencia que había que sembrar el petróleo, tal como lo aconsejara Arturo Uslar Pietri en sus famosos artículos: Sembrar el petróleo significaba llenar el país de industria para limitar la dependencia del llamado oro negro. Valencia como ninguna otra ciudad asumió el reto de llevar en sus hombros la industrialización del país. 

El primer Concejo Municipal de la democracia, creó la Fundación para el Mejoramiento Industrial y Sanitario de Valencia (FUNVAL) y puso al frente a un valenciano de carta cabal, aquellos que construyen país, permítanos citar a BertoltBretch para referirnos a ese insigne valenciano, “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.LuísNúñez Pérez, fue de esos valencianos, de esos venezolanos imprescindibles, que hoy nos hacen tanta falta, en estas horas que no dudamos en llamar sombrías y menguadas para la patria y para la ciudad.

Fue Luis Núñez Pérez ese insigne valenciano, en conjunto con el valioso grupo de ciudadanos integrantes del aquel históricoConcejo Municipal de la incipiente democracia de finales de la década de los 50 y principios de la década del 60 del siglo pasado, quienes hicieron esfuerzos para convencer a la empresa Ford para que desistiera de su ya tomada decisión de instalarse en Maracay y traerla a  la Ciudad de Valencia. Junto con la importante automotriz se instalaron en la ciudad, Grasas de Valencia,Negroven y Cartones Nacionales. Se unieron a Eugenio Mendoza y Oscar Romer, quienes ya habían instalado en Valencia la planta procesadora de alimentos para animales, PROTINAL. Valencia asumió el reto de la industrialización del país, marcando así su rumbo. 

No fue un hecho casual que Valencia fuera el centro de la industria nacional. Ya había un camino andado. La Cámara de Comercio de Valencia, fue una de las primeras Cámaras de comerciantes del país, conjuntamente con la de Caracas,Maracaibo y la Cámara hermana de Puerto Cabello, entre otras. En aquellos momentosse comenzó a escribir la historia de los gremios empresariales en Venezuela. Apoyar la empresa y el libre emprendimiento, fue la manera como interpretamos que teníamos que hacer patria. Nacimos hace 120 años con la intención de apoyar el hacer ciudad, el hacer país, el hacer riquezas para todos y sembrar prosperidad. La ciudad de Valencia conquistó un liderazgo, y es hoy la ciudad llamada para asumir el reto del rescate del país. 

Sin embargo esa visión optimista, de nuestro nacimiento o el que acompañó al resurgir democrático, contrasta con el país que hoy tenemos. La llegada al poder de una logia militaristacon ideologías foráneas que no responden al espíritu emprendedor sino muy por el contrario se declara antagónica a los intereses empresariales, han hecho un terrible daño al país. 

Venezuela está en una crisis de proporciones mayúsculas, la carestía, no solo de bienes de primera necesidad, sino de cualquier tipo de producto, mantiene paralizado al país y ha inundado de miseria y empobrecimiento a la familia venezolana. Lo poco que se comercializa se encuentra bajo el signo de la espiral inflacionaria, de la cual los comerciantes son igualmente víctimas, porque no es un secreto que las ganancias obtenidas por sus productos son insuficientes para reponer inventarios, dado los incrementos de costos y la escasez de oferta de divisas que el Gobierno Nacional monopoliza.  

Hoy, cualquier venezolano está a riesgo de morir al no poder conseguir los medicamentos para sus problemas de salud. Y la vida que tenemos las gastamos en hacer inútiles colas, para poder llevar algo de comer a nuestros hogares. Son horas, que deberían dedicarse al trabajo o a la actividad creadora, que se malgastan para conseguir un kilo de harina de maíz, un litro de aceite, un rollo de papel toilette o la batería del carro. 

En consecuencia, nuestra Instituciónestá obligada a contribuir a dar un vuelco en la manera que hacemos las cosas. Venezuela puede cambiar, Valencia puede cambiar. Pero no solo debemos quedarnos ante la posibilidad. Es un imperativo ético categórico, debemos asumir nuestra responsabilidad ante la historia y promover y protagonizar el cambio. Ante el retroceso vivido en los últimos años, requerimos un cambio de timón, fundamentado en la libertad y no en el arbitriodiscrecional del estado, insuflado hoy de un espíritu  colectivista que lo que consigue es la esclavitud de la sociedad. Hacer el máximo esfuerzo para construir un país libre apegado a la Constitución, al Estado de Derecho y al Respeto de la Libre Iniciativa y Propiedad Privada, más que un deseo es una obligación que asumimos con la mayor responsabilidad. 

Ante el proceso involutivo que hoy vivimos y que se traduce en la destrucción del trabajo y su dignificación, creemos en el esfuerzo individual para lograr una vida digna y próspera, creemos en las potencialidades del individuo para buscar su felicidad. El hombre libre es el instrumento más poderoso para el desarrollo con que pueda contar una nación. Una persona que progresa, es en realidad un país que avanza. Al coartar el progreso, le ponemos trabas al crecimiento del país. 

Si  no confiamos en el hombre y su potencialidad creadora, si no le dejamos en libertad para que enfrente su destino, si maniatamos su accionar, comprometemos seriamente la posibilidad de prosperar y crear nuevas fuentes de empleo  decente. Hoy la vida es más precaria y la creación de empleos es casi inexistente y el emprendimiento en consecuencia se hace cada día más difícil, dado los obstáculos aludidos. 

Los que aún tienen la fortuna de estar trabajando, ante una inflación, cuyo incremento mensual se encuentra en los últimos meses por encima del 5%, y que convierte a Venezuela en el país con la inflación más alta del mundo, ven con angustia como su salario se vuelve, para decir una expresión que alguien puso de moda, “polvo cósmico”. También este trabajador, mira con preocupación como, por la escasa venta o la parálisis de la producción en su sitio de trabajo, su empleo puede estar en peligro. Que lo poco que gana con el  paso de los días, puede en un día cualquiera, transformarse en nada. 

De igual manera el comerciante hoy ve con preocupación su dramática situación,con la contracción de su  demanda por la sustitución del producto local  por importaciones masivas,sin estímulo para nuevas inversiones, sufriendo el constante acoso y  la persecución oficial,con  dificultades para adquirir y o generar las divisas necesarias para su proceso productivo, un control de precios,de cambio y ganancia que limita su posibilidades de crecimiento,  leyes  laborales draconianas e incautaciones y confiscaciones, en fin todas las violaciones a la Libre Iniciativa y Propiedad Privada.El país no puede, la ciudad no puede permanecer impasible ante el cierre de las santamarías.El país no puede permanecer indiferente ante las pérdida del empleo. La ciudad no puede permanecer indiferente ante la crisis. 

Las cifras disponibles corroboran el cierre de actividades empresariales y  las que sobreviven trabajan por debajo de sus capacidades y con gran deterioro de su productividad.  Contra el escenario macroeconómico adverso, debemos añadir las  deficiencias en los servicios públicos que complican la producción y  la oferta de servicios. Los frecuentes cortes en el servicio eléctrico, que afecta la producción de nuestros comercios, o la baja calidad del agua, que representa un verdadero atentado contra la salud de los valencianos. 

Tampoco los comerciantes podemos permanecer indolentes ante la creciente inseguridad. La Organización mexicana “Seguridad, Justicia y Paz” informa que Valencia se encuentra entre las 50 ciudades más peligrosas del planeta, si nos atenemos a la tasa de homicidio de nuestra ciudad. Disfrutar del tiempo libre, o simplemente salir de nuestras casas es un riesgo constante que asume el ciudadano diariamente y que encuentra a una policía más preocupada por las protestas que por el accionar de los delincuentes. Nuestros negocios hoy se encuentran en grave riesgo, si no lo ataca la situación económica, lo agrede la delincuencia. 

En este cuadro, la ciudad de Valencia parece ser la principal víctima del acoso y el afán centralizador e interventor del actual régimen. La construcción del Metro de la Ciudad detenida por años. En lugar de traer bienestar, Valencia sufre las incomodidades producto de la incapacidad y de la ineficiencia del Gobierno Nacional, propietario del más del 90% de las acciones de la empresa (Metro de Valencia). Reiteradamente escuchamos de los funcionarios la promesa de la apertura de nuevas estaciones, para luego escuchar la misma promesa llegado el día de su cumplimiento. 

Se confisca el  Ateneo de la Ciudad y ahora en fecha reciente,  se le  sustrae a la administración de la municipalidad su Plaza de Toros y el Parque Recreacional  Sur. Medidas arbitrarias  que mutilan a la comunidad valenciana de susespacios territoriales  más emblemáticos.

Al valenciano se le castiga, por ser el estandarte de la rebeldía, por su deseo incansable de  libertad. Por su decisión de no ser sumiso antes las arbitrariedades. No en balde, esta ciudad es un adalid en la lucha por la descentralización y de todas aquellas iniciativas que acercan el poder al ciudadano. 

Si el modelo no funciona, entonces hay que cambiar el modelo. En lugar de mantener agresivos ataques a la iniciativa privada, instituciones y personas, de controlar la producción y a la sociedad, hay dejar que la libertad fluya, establecer nuevas reglas de juego donde la educación libre plural, democrática y la responsabilidad personaltengan un papel predominante. 

Queremos una ciudad distinta, donde prive la colaboración entre actores gubernamentales y la sociedad civil. Reencontrarnos en todo aquello que nos une. Todos queremos una ciudad próspera, todos queremos una ciudad segura, todos queremos una ciudad limpia y ordenada. Soluciones existen, pero se ven obstaculizada por la desconfianza y la ambición de poder. Si unidos creamos la Capital Industrial de Venezuela, unidos podemos lograr mucho más. 

Desde la Centenaria Cámara de Comercio de Valencia, proponemosel rescate de la institucionalidad. La ciudad debe contar en primer lugar, con el respeto al acuerdo para nuestra convivencia pacífica plasmada en nuestra Constitución. Una verdadera división de poderes es fundamental en momentos que la violación de nuestra Carta Magna, viene precisamente de quienes juraron defenderla. El Estado de Derecho es la garantía para que los ciudadanos puedan desenvolverse en el país, con el debido respeto a los derechos humanos, por lo que su restablecimiento es imprescindible. 

Queremos rescatar nuestro derecho a la protesta y la liberación de todos los presos políticos. Hoy permanecen detenidos jóvenes por el simple hecho de luchar por rescatar el futuro. Nadie puede estar detenido, simplemente por desear un cambio en los que gobiernan al país. Nadie puede estar condenado por disentir. Esas son las reglas de la democracia y a ellas debemos acogernos todos, especialmente los que están provistos de autoridad o administran justicia.

Queremos rescatar el bienestar económico. Nosotros como comerciantes queremos vender a buenos precios, pero no por miedo a la prisión o al cierre del negocio. Un comerciante menos, es una oportunidad de trabajo que pierden muchos venezolanos. Los precios deben ser resultado de una estrategia para sobrevivir en un mundo donde centenares de empresas compiten para conseguir clientes. 

Queremos a su vez el bienestar de nuestros trabajadores, pagar buenos sueldos. Pero el bienestar de los trabajadores no debe ser a costa de una legislación que atente contra el bienestar de las empresas y sus clientes, sino producto de la necesidad de mantener este valor fundamental en nuestras empresas. 

Los países que han prosperado, lo han hecho estimulando la competencia, no asfixiando las empresas y los emprendimientos a través de controles inútiles que hacen la economía más ineficiente. 

Queremos una ciudad segura. La cooperación policial entre los diferentes cuerpos policiales, el adecentamiento de las policías, jueces de carrera con buenos sueldos y no dependientes de los políticos de turno, un sistema judicial que funcione y cárceles que rehabiliten. El sistema debe actuar de manera integral y acabar con la impunidad. 

Queremos una ciudad ordenada en su movilización. La ciudad debe privilegiar el transporte público antes que el privado. La conclusión definitiva en el tiempo prometido del Metro, es fundamental en este propósito. Así como la modernización   de nuestra flota de transporte. Favorecer a la ciudad peatonal, antes que la ciudad automotor.

Queremos rescatar aquella Valencia, la ciudad atractiva para las inversiones. Estímulos fiscales, eliminación de trabas burocráticas, un entorno favorable para la producción. Esta debe ser apoyada por la creación de toda una infraestructura de apoyo a la actividad económica, como por ejemplo la modernización del aeropuerto Arturo Michelena y del Puerto de Puerto Cabello, la ampliaciónymejorasde las vías terrestres y el desarrollo de la industria de las telecomunicaciones y de transmisión de datos. 

A su vez, queremos una ciudad sustentable. Urge que las autoridades nacionales asuman la solución de la crecida del Lago de Valencia y evitar que sus aguas contaminen el embalse de Pao Cachinche. No se puede seguir avalando el crimen que significa enviar agua contaminada a nuestros hogares. 

Pero esto no sería posible sin una educación integral, libre digna, plural y democrática para la cual es indispensable que el gobierno dote de los recursos necesarios a nuestras escuelas, liceos y universidades y avale todos sus planes de investigación, expansión y especialización ya que ellas generan el capital más importante de nuestra sociedad  el Capital Humano.

Queremos en fin una ciudad unida, en sus deseos de grandeza, en sus deseos de bienestar, en sus deseos de hacer patria, en sus deseos de libertad. Una ciudad compacta, como aquella que logró a través de la unión y la visión compartidahacer de Valencia la ciudad industrial de Venezuela. 

Los tiempos de hoy son difíciles, pero en las dificultades se potencian las grandes realizaciones y los sueños. Como dijera el importante pensador Miguel de Unamuno: “Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante”.

Las batallas de la vida son continuas y no las gana el más fuerte de apariencia, sino el que en ningún momento duda, que Dios es quien concede la victoria; así que prohibido levantarse sin ilusiones, vestirse sin esperanzas y caminar sin Fe. Seguro estamos, que juntos con optimismo, coraje y perseverancia lo lograremos y obtendremos el éxito”. 

Muchas Bendiciones.

Por la Centenaria Cámara de Comercio de Valencia 

Dr. Gustavo Sosa Izaguirre
Presidente 

GRACIAS