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Boris Santos Gómez Uzqueda

Capitales privados en hidrocarburos: imprescindible

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Coincido con analistas y verdaderos expertos en el área de economía de la energía en éste sentido: es imprescindible para un sector altamente demandante de capitales como el energético (gas, petróleo, electricidad) la participación a ultranza de capitales privados (nacionales y extranjeros).

Es una perogrullada. No existe estado con recursos naturales sin la participación de corporaciones, multinacionales o capitales externos que buscan, legítimamente y bajo norma, negocios.

El estado debe ser regulador y legislador, fiscalizador y también coadyuvar a invertir para mejorar condiciones, pero la tarea fundamental es de la libre iniciativa, la libre empresa nacional y en éste caso multinacional. De lo contrario se seguirá en planes y proyectos estatales con poco buen resultado.

Sólo algunos comentarios: cifras públicas de autoridades del estado boliviano estiman que “inversión en hidrocarburos llegará a más de 12.681 millones USD en 2020 y en energía (entiéndase electricidad) a 5.854 millones USD”. Son inversiones públicas. Se disgregaron esas inversiones en: 4.587 millones USD (exploración); 2.694 millones USD (explotación y desarrollo); 254 millones USD (refino); 1.172 millones USD (transporte); 117 millones USD (comercialización); 184 millones USD (almacenaje); 871 millones USD (redes de gas); 2.657 millones USD en industrialización (habría que ver qué proyecto específico de agregación o industrialización, porque esa cifra no es suficiente, por ejemplo para una planta de conversión de gas a diésel-GTL) y 145 millones de USD (inversiones menores).

Cifras importantes y bienvenidas pero no suficientes. Importante sería conocer un titular que diga: "se tiene inversión extranjera privada de 60 mil millones USD para el quinquenio 2016-2021"

Las inversiones públicas si no vienen "de la mano" de inversión privada son insuficientes. Así comenté a un rotativo nacional que la oferta de inversión pública es  un dinero insuficiente, inclusive cité un ejemplo que indica que cada pozo perforado (en el área de exploración) debe estar en el orden de entre 25-100 millones USD (cada uno) y los ingenieros en perforación y expertos geólogos no me van a dejar mentir; de manera que se necesita mucho dinero solamente en exploración.

En algún momento, y siempre repito lo mismo: si no participan inversionistas externos (capitales privados) pues será muy complicado para Bolivia ser el “centro energético”.

A ese respecto quiero subrayar, por tercera vez, éste criterio que vengo insistiendo desde hace más de 5 años: Bolivia tiene una reserva de aproximadamente 13.000 millones USD y una cartera de negocios en hidrocarburos (gas, principalmente a ser industrializado) que en opinión de expertos como el ex secretario de Asociación Regional de Empresas de Petróleo y Gas Natural en América Latina y el Caribe (Arpel), José Félix García (en el ya lejano agosto 2008) dijo que para explotar la capacidad productiva de gas, el país (Bolivia) requiere invertir 35000 millones de dólares para apostar a ganador“.

Ahora bien, si consideramos un contexto actual, se trata de una cifra que obviamente ya está desfasada y requiere nuevos ajustes; yo mismo sugerí  para los próximos diez años (2015-2025), que Bolivia necesita aproximadamente 60 mil millones de dólares (6 mil millones/año) en inversiones privadas/públicas para renovar, reimpulsar y reposicionarse como país gasífero; para exploración (de gas y petróleo convencional como del shale o no-convencional); explotación y desarrollo de campos con perforación intensiva; tendido de nuevos ductos; plantas de generación eléctrica (al menos un par de generación de 4.000 MW cada una para exportar); renovación de su matriz energética interna; desarrollo de gas-química (plásticos); proyectos de gas a diesel (GTL); insertarse en negocios LNG (¿proyectos conjuntos con Perú?) y otros que permitan no sólo exportar materia prima sino fundamentalmente valor agregado.

Pero todo esto, reitero, entra en el marco de una nueva Ley de Hidrocarburos y una nueva Ley de Electricidad. Un nuevo esquema en donde se planteen reglas transparentes a inversionistas externos. Nadie va a poner dinero en un negocio que no tenga reglas claras y garantías de protección a la inversión. Además de incentivos fiscales y la tranquilidad de invertir.

En éste tema siempre hará falta más dinero. Y naturalmente la mano de capitales externos que tienen los recursos humanos, la tecnología, los mercados y los contactos es imprescindible.