• Caracas (Venezuela)

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Valentín Arenas Amigó

Cadenas que encadenan

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Esta democracia llamada participativa es un soberano engaño. Los poderes públicos fueron todos secuestrados por el autócrata Ejecutivo. No existe división de poderes ni tampoco Constitución. El control del CNE le permite mantener secuestrada la voluntad popular. Y como si esto no fuera suficiente,  asumieron también el control de prácticamente todos los medios de comunicación social, con lo cual el mensaje del régimen llega a todos los venezolanos y el mensaje opositor solo a unos pocos. Así es como funciona esta democracia participativa en la cual el soberano no es el pueblo sino el autócrata usurpador de la voluntad popular. La forma como han actuado los diferentes poderes públicos secuestrados ya todos la conocemos. Hoy vamos a referirnos a cómo funcionan los medios controlados, entre los cuales las cadenas de radio y televisión son el mayor abuso.

Como si no fuera suficiente el control de todos los poderes públicos, el régimen tomó también el control de los medios de comunicación para poder  mentirle al país sin ser descubierto. Así han convertido la revolución, que nada hace por el pueblo, pues ni la vida ha podido garantizarle, en una lluvia permanente de propaganda que mantiene engañado al soberano verdadero que es el pueblo y no el autócrata.

Dicen que trabajan para el pueblo pero a la minoría que controla el poder la llaman “los enchufados”, cuyas cuentas bancarias en el exterior, o sea, “sus ahorros” están ahora amenazados. Pero la expresión más abusiva del control mediático lo representan las cadenas que encadenan el derecho que tenemos todos los venezolanos de conocer lo que sucede, porque nos afecta, y no que se nos condene a vivir engañados con una propaganda y mentira permanentes. No hay derecho. Esto es un abuso de quienes deben ejercer el poder para lograr el bien común y no para despojar de sus libertades a los ciudadanos. Pero las cadenas merecen un párrafo aparte.

Cuando el jefe del Estado se siente débil o no tiene nada bueno qué anunciarle a los ciudadanos transmite en cadena para hacer alarde de una fortaleza de la cual carece. Hablando con todos los medios encadenados se siente importante  y compensa así su debilidad. Cuando encadenaba Hugo, también aburría el abuso, pero cabía esperar la sorpresa de algún chiste de vez en cuando, que las hacía menos cansona. Pero ahora, con el suplente en el cargo, esas cadenas se han vuelto insoportables y lejos de sembrar simpatía se la resta tanto al suplente como a la revuelta que representa por designación del propietario y no por una elección popular transparente. El uso y abuso de las cadenas lejos de sumar simpatizantes al régimen lo que hacen es reducirlos. Un nuevo CNE imparcial así lo confirmará, y mientras esto sucede todas las encuestas anticipan lo que va pasar entre una gestión que desgobierna y unas cadenas insoportables. Maduro cumple con éxito la Misión de destruir la revuelta.  Cuba se prepara ya para vivir de Europa y Estados Unidos de América.


Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB

alenri@gmail.com