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Milagros Socorro

El decreto de Vielma Mora

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Muy dado a los gestos teatrales (en los que ha malbaratado su credibilidad), José Vielma Mora, gobernador del Táchira, anunció la promulgación del decreto 600, una medida regional que obliga a la venta de “productos de línea blanca a precios regulados” e impide su paso por la frontera con amenaza de confiscación.

Completamente innecesarias ambas resoluciones. La primera, porque ya Maduro había impuesto los saqueos selectivos (presión del gobierno, con apoyo de las Fuerzas Armadas, para que los comerciantes vendan su mercancía muy por debajo del precio impuesto por inflación, devaluación y costos de reposición, so pena de ser víctimas de rebatiña violenta). Y la segunda, porque el decreto no va contra el contrabando, prohibido por ley, incluso en la Constitución, sino contra los extranjeros que vengan al Táchira a coger mangos bajitos. De manera que el decreto de Vielma, efectista y xenófobo, no tiene más sentido que el de llamar la atención.

En el caso de ser aplicado, no molestará a las mafias instaladas en el Táchira, pero constituirán un serio incordio para la ciudadanía, a la que el dictamen obliga a presentar una serie de documentos para comprar desde comida hasta neveras.

El decreto 600 es un absurdo, puesto que no toda mercancía que pase por la frontera es contrabando, mientras el inmenso contrabando que pasa por la frontera del Táchira lo hace en las narices de Vielma y de todos los uniformados. Y, sin duda, así seguirá ocurriendo si no cambian las condiciones que lo originan y auspician: los controles económicos, que crean esa diferencia de precios que estimula el negocio redondo de llevar productos venezolanos a otros países, donde multiplica su precio en un instante; y luego, la impunidad con que actúan las bandas.

En sus 15 minutos de estridencia de esta semana, Vielma Mora dijo que su decreto evitará que los productos “que se venden a precios justos sean comprados por extranjeros”. Se refiere al hecho de que en los últimos días, los centros comerciales de Maracaibo y San Cristóbal han recibido una auténtica invasión de compradores colombianos, que vienen a aprovechar las gangas. Otra prueba de que en Venezuela no se vende a “precios justos”, sino falsos, impuestos por el gobierno autoritario, que echó a los leones a los comerciantes para encubrir una inflación de 54,3% (anualizada en octubre), de cara al 8-D.

Pero el punto es que las compras por extranjeros no constituyen ningún delito, como sí lo es el contrabando, que el decretico 600 ni menciona. Un gobernador no tiene potestad aduanera, pero sí está obligado a combatir el contrabando. Vielma Mora, pues, no se comporta como gobernador sino como eterno –y esta vez desubicado– superintendente del Seniat.

Así como en Caracas el arrase en los anaqueles ordenado por Maduro fue atendido en masa por buhoneros, en Zulia y Táchira el festín ha convocado a los bachaqueros, que van de aquí para allá en caravanas nocturnas, así como a comerciantes colombianos que vienen de allá para acá, porque encuentran en Venezuela un proveedora locha para luego vender con enormes ganancias.

Ya en febrero de este año, el ministro de Hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas, expresó su preocupación por el trasiego ilegal de productos venezolanos hacia su país, aumentado hasta el deliro tras la devaluación a inicios de ese mes. Las dimensiones del trajín fronterizo es tal que Cárdenas lo calificó de tsunami: una ola gigantesca de comida, gasolina y todo tipo de productos que salen de Venezuela para inundar el mercado colombiano cuya moneda está fortalecida a una tasa de unos 1.790 pesos por dólar.

Esta misma semana, la Federación de Ganaderos de Colombia alertó de la invasión de leche y quesos provenientes de Venezuela, que ingresan de manera ilegal. “A Barranquilla llegan hasta cinco toneladas de queso cada semana, debido a la regulación del precio en Venezuela y a la variación entre las dos monedas. En Colombia se vende hasta siete veces más caro. Además, el contrabandista venezolano convierte los pesos que se gana con la venta de quesos a dólares y los vende en su país a un valor diez veces superior al oficial”.

Esta macolla de desastre económico, criminalidad y desangramiento de Venezuela por las fronteras es la que Vielma Mora va a enfrentar con su decretico. ¿También le servirá para a encarar el contrabando de gasolina desde el Táchira?, que, por cierto, el decretico no afecta ni con el pétalo de una rosa.