• Caracas (Venezuela)

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Marianella Salazar

Atrapados

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La situación nunca había sido tan desesperada, la incapacidad del gobierno manifiesta en todos los ámbitos del quehacer nacional nos está llevando al paroxismo; la gente prácticamente se mata en un automercado cuando aparece un carrito con leche, pollo o algún producto básico desaparecido; no hay tiempo de ubicarlos en los anaqueles sin que se forme una matazón. Las colas en los supermercados para entrar o pagar la compra son inéditas.

Algunas empresas, conscientes de los agobios que atraviesan sus empleados, están consintiendo en dar permisos para que se ausenten y vayan a buscar el pan de sus hijos, si es que llegan a tiempo y lo consiguen. Nunca habíamos visto legiones de motorizados, adultos mayores, gentes de todas las edades y condición social, en las colas del transporte colectivo, entidades bancarias, cargando con bolsas de papel higiénico, azúcar o harina PAN. En el paisaje urbano irrumpieron las bolsas de Gama, Central Madeirense, Plan Suárez y afines, que las personas portan como tesoros para resguardarlos de los arrebatones.

La situación en los militarizados mercales no puede ser más cruel e inhumana. Hay personas que se levantan a las 2:00 de la mañana para hacer la cola, con la esperanza de obtener los productos racionados que les alcance para la semana, porque los controles ejercidos por el gobierno a través de la cédula de identidad no les permite la libertad de ir por su sustento todos los días, o cuando se les antoje.

Para colmo de males, los que tienen la necesidad imperiosa de entrar o salir del país por vía aérea no pueden hacerlo, porque no encuentran cupo hasta el año que viene; si consiguen boleto de entrada no tienen el de salida o viceversa. La gente comienza a sentirse atrapada como los cubanos, que han tenido que lanzarse en balsas para huir de un régimen que cada vez se parece más al nuestro. Las familias tendrán una de las Navidades más tristes sin poder compartir con los seres queridos que emigraron por “la situación país” y que no podrán venir este diciembre.

Esta lamentable circunstancia no se ha presentado, como nos hacen creer, por los ilícitos cometidos de los “raspa tarjetas” con los cupos de divisas, porque ellos solo representan 15% de los viajeros. La verdad es que la colosal deuda que el gobierno ha acumulado con las aerolíneas internacionales, y que no tiene intención de cancelar en lo inmediato, ha hecho que estas den preferencia a la venta en otros destinos, y por eso la disponibilidad de cupos se ha reducido drásticamente en Venezuela.

Todas las distorsiones en nuestra economía, más la falta de insumos en las clínicas, hasta para dar unos simples resultados de laboratorio, la falta de repuestos que paraliza al parque automotor, han sido creadas para imponer un proyecto ideológico fracasado como el cubano. La implosión social que se avecina es provocada por el gobierno, que tiene el interés de suspender las elecciones municipales que sabe perdidas y activar los mecanismos de las leyes habilitantes y del recién creado organismo de inteligencia, Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria –Cesppa–, que convierten a ese indigente político e intelectual de Nicolás Maduro en un dictador impresentable bajo tutela de Raúl Castro y de un sector militar cuyo destino final será escapar del país o ser recluido en el penal de Ramo Verde.

 

Tic tac

Fuentes de inteligencia señalan que Nicolás Maduro estuvo reunido el sábado en la noche con Raúl Castro en Cuba y regresó en la madrugada. El desabastecimiento y la grave situación militar fueron los puntos tratados. Ya le tienen una casa preparada a Maduro y a su familia cerca de la que todavía tienen los Chávez.