• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Heinz Sonntag

Una intromisión delicada

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En estos días se realizó en Caracas un evento con el pomposo título Conferencia Clacso Venezuela. Clacso es el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales compuesto por instituciones académicas dedicadas a la investigación y la docencia en ciencias sociales, la mayoría pertenecientes a universidades públicas y privadas. De Venezuela había hasta hace poco tiempo 5 centros que pertenecían y pertenecen al consejo, todos de universidades autónomas y experimentales. En los años del proyecto chavista se han incorporado 8 institutos más, todos con vínculos con el proceso que ya va por 15 años, como, por ejemplo, Centro Internacional Miranda, Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, entre otros. La convocatoria de esta conferencia fue decidida hace unos meses por el comité directivo del consejo en su reunión anual en Ciudad de México.

En un acto el 6 de noviembre, día de la inauguración, el actual secretario general del consejo, Pablo Gentili, estimó pertinente declarar su incomprensión con las voces en el país y otras partes de la región que señalan que el proyecto venezolano no es democrático. Señaló también que las críticas que se formulan respecto de las limitaciones de la libertad de expresión en la prensa y otros medios de comunicación y el irrespeto a numerosos derechos humanos consagrados en la Constitución de Venezuela son infundadas, y que la democracia goza de “buena salud” en nuestro país. Muchos de los colegas venezolanos se sorprendieron por estas afirmaciones. En la conferencia inaugural, Gentili habló sobre el tema Ciencias Sociales y Universidades en América Latina Hoy. Para otra sorpresa de los venezolanos presentes, el secretario general no se refirió ni marginalmente al severo ataque que desde hace 15 años el actual régimen ha lanzado contra las universidades autónomas, experimentales y privadas, con el obvio objetivo de instalar un sistema universitario “socialista”.

Nos parece insólito que el representante de una organización dedicada a las ciencias sociales tome abiertamente partido en el complejo proceso político que vivimos en Venezuela. No encontramos explicación a este hecho, salvo la de que los centros venezolanos recién incorporados a Clacso hayan ejercido presión para que no se mencionara la delicada situación política que vivimos los venezolanos. Y en esto no hay excusa: en todos los países de la región existen grupos e individuos que han seguido el proceso venezolano durante estos 15 años y que han formulado severas críticas a varios aspectos y características del “socialismo del siglo XXI”.

Según el resultado de las elecciones presidenciales del 14-A, el apoyo al chavismo sufrió una severa baja. Según los datos del CNE, el candidato designado por el presidente Chávez perdió alrededor de 800.000 votos en comparación con las elecciones del 7-O de 2012 y fue declarado vencedor con una diferencia de 1,6% sobre el candidato de la alternativa democrática. Es más, la noche del 14-A ambos candidatos exigieron una auditoría del conteo de los votos aunque el “vencedor” retiró su apoyo a la misma en la madrugada del 15-A.

El cuestionamiento de los resultados y de la legitimidad del vencedor fueron ampliamente divulgados por los medios de comunicación tanto impresos como audiovisuales, no solo de nuestro país sino prácticamente del mundo entero. Ningún ciudadano de un país latinoamericano puede afirmar que no tuvo conocimiento de lo frágil que resultó la continuación en términos de legitimidad democrática del proyecto bolivariano. Dictar a los asistentes a la conferencia en Venezuela una versión de los hechos que los ciudadanos de este país han sufrido en carne propia es cuando menos un insulto y una intromisión delicada y no bienvenida.