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Carlos E. Weil Di Miele

Ironía y nueva comedia

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La comedia cambió. El proceso empezó como consecuencia de la imposición de la ironía como principal medio de expresión luego de la crisis económica de 2008. La realidad y la rutina se volvieron oscuros caminos en los que aumentaron las preocupaciones monetarias y con ellas todas las demás. Lo que quedó fue reírse. En eso los venezolanos somos expertos, pero a los “trenders” de la cultura pop aún no les había tocado.

La consecuencia es una nueva comedia. Un género que evolucionó, al punto de rozar el teatro del absurdo, alimentándose de una realidad compleja y gris para dar paso a una nueva forma de expresión a la que definitivamente vale la pena echar un ojo. Los ejemplos invaden la Internet y la televisión a diario, pero aquí presento una lista de los que considero “esenciales” para perder la virginidad visual ante el género evolucionado:

1. Parks and recreations:

Encabeza la lista por el guiño que hace de la situación venezolana. La serie se presenta al estilo de falso documental. La cámara se mueve entre los personajes como si realmente estuviera ahí hasta el punto en el que terminan por hablar directamente a la audiencia. Con este formato se construyen episodios que se burlan de la realidad de las instituciones gubernamentales y la política moderna.

La protagonista, Leslie Knope, es una funcionaria pública del Departamento de Parques y Recreación de Pawnee, un pueblo de 70.000 habitantes. Su meta es convertirse en la primera presidenta electa de Estados Unidos y en el proceso se enfrenta a un departamento en el que el quehacer es no hacer.

La serie alcanza un grado de ironía respetable en el episodio cinco de la segunda temporada cuando un enviado de un Departamento de Parques de Venezuela visita Pawnee para establecer un “Tratado de ciudades hermanas”. Las arbitrariedades del funcionario Venezolano son la caricatura de lo que se observa de nuestra triste realidad en el exterior pero no por eso debe dejar de verse.

2. Community:

Es una especie de evolución de The breakfast club (El club de los cinco) el clásico de los ochenta. Su fortaleza son personajes bien definidos que asumen los conflictos con voz propia durante toda la serie. Los capítulos están repletos de referencias que van desde Robocop hasta Scorsese, todas desarrolladas en una universidad de segunda categoría.

Dan Harmon, creador y escritor de la serie, con excepción de la temporada cuatro, ha logrado establecer un formato en el que cada episodio es una historia per se. Los capítulos tienen un estilo propio y se desarrollan en torno a un conflicto particular. El resultado es un collage de tributos que se pasean por diferentes géneros, para trasformarlos con ironía, y presentarlos en forma de comedia.

La serie tiene tantos momentos memorables que es difícil quedarse con un episodio, solo por eso vale la pena ponerle atención.

3. Portlandia:

Es posiblemente la menos conocida de la lista y la que más se aproxima al absurdo. El formato tampoco es convencional. Cada capítulo cuenta con diferentes segmentos que pueden o no repetirse en diferentes episodios. Es tan desordenada e incómoda como irónica e inteligente. Los personajes son todos representados por los mismos actores, la fotografía tiene una textura casera y los efectos de sonido son igualmente amateurs.

Sorprendentemente todo funciona. La serie presenta las realidades diarias del primer mundo y sus inconsistencias. Trata temas como la invasión de la tecnología en la vida privada, el empeño en la “vida saludable” y la moda orgánica artesanal. Algunos segmentos pueden ser ajenos a nuestra realidad, pero en este mundo globalizado definitivamente se consiguen puntos de encuentro. Si la intención es ver algo que no se haya visto antes, Portlandia vale la pena.

4. Santo robot:

Es el representante local. Una de las primeras consecuencias venezolanas del tending global. La serie web trata de publicar unas tres o cuatro veces al mes. La producción es barata e inconsistente pero tiene episodios que hay que ver. Como las anteriores, la idea es ironizar la realidad, llevarla al absurdo y tratar de burlarse de lo oscuro. No de gratis su primer episodio se llama Burundanga (http://goo.gl/Yl41gY), uno de los que vale la pena ver.

A pesar de las actuaciones y la producción improvisada Andreína Borges, Jesús Roldán y Víctor Medina armaron una audiencia permanente. De todos los videos me quedo con: Burundanga, La Voz de Bebé (http://goo.gl/6lHtrE), Papelito (http://goo.gl/49oXvk), El Mejor Amigo (http://goo.gl/YhUDAa) y La Pintura del Libertador (http://goo.gl/UeJO8f). Los demás los dejo en sus manos.

Nos queda ponerle atención a la nueva comedia, no solo por su carácter de tendencia sino por lo importante que puede llegar a ser en un país donde ironizar la realidad es casi redundante. Para no tomarnos las cosas en serio estamos mandados a hacer, y en nuestro país realidades oscuras es de lo poco que no escasea.