• Caracas (Venezuela)

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Alberto Krygier

Buscando un Camino

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Después de casi varias décadas de dificultades y desaciertos que han ido in crescendo, se nos presenta, una vez más, otra oportunidad de expresar nuestro sentir. Estamos llegando al comienzo de una nueva etapa de nuestra historia. Basándonos en algunos de de los pensamientos de Albert Camus, podemos decir que estamos convencidos de que no se puede esperar que hombres que han reflexionado y luchado por no repetir los errores del pasado sigan consintiéndolos: tenemos la convicción de que dirigentes que aman su país y quieren enrumbar su porvenir, no por el poder sino por la justicia, no por la política sino por la moral, no por dominarlo, sino por engrandecerlo, sabrán afrontar las dificultades con dignidad y con presteza. Se trata de darles prioridad a la libertad, a la justicia y al desarrollo humano. Para que esto se haga realidad debe haber voluntad política, solidaridad entre el sector público y el privado, y una sociedad civil dispuesta a colaborar.

Es interesante destacar que, a pesar de los altos precios del petróleo venezolano, tanto Argentina como Chile, México Panamá y Uruguay nos superan en desarrollo humano y calidad de vida, según los indicadores de los índices de desarrollo humano de las Naciones Unidas (2011).

Falta mucho por hacer. Decía Raymond Aron: “No olvidemos que la democracia es, en el fondo, el único régimen que confiesa o, mejor aún, proclama que la historia de los Estados está y debe estar escrita en prosa y no en verso”.

Es fundamental recuperar ahora la prosa democrática. No podemos seguir sustentando un Estado arrogante o jerarquías abusivas que deciden sin consultar al pueblo. Venezuela está cambiando; mejor dicho, ha cambiado. Se promete mucho pero hay promesas y obras que no se llevan a cabo. Y las que se construyen (sean puentes, carreteras, acueductos, escuelas, vías férreas, etc.), si no se usan adecuadamente o se dejan de mantener, se deterioran y colapsan. Los problemas se van incrementando. La calidad de vida va declinando, el bienestar se va deteriorando.

Un elemento indispensable no es solamente reducir significativamente la pobreza, sino asegurar la posibilidad de que la clase media y los pobres, los de menos recursos (tanto niños, jóvenes como trabajadores) tengan la posibilidad de progresar, la oportunidad de adquirir una preparación similar a la de los que tienen posibilidades económicas y financieras. El conocimiento, la creatividad y la innovación son más que nunca la base del progreso y del bienestar del país.

En este año el pueblo ha demostrado nuevamente sus deseos, ansias y capacidad de luchar por la unidad, el bienestar y el progreso de todo el país. Tenemos la oportunidad de lograrlo.