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Edgar Cherubini

Buenos Aires en blanco y negro

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A sus noventa años y después de sesenta años de investigaciones y propuestas en torno al color, Carlos Cruz-Diez muestra su trabajo fotográfico en blanco y negro en Argentina. Estas fotografías revelan una faceta hasta hoy desconocida de este importante artista, uno de los principales representantes del arte contemporáneo y figura relevante del arte cinético.

El conjunto de imágenes que integran la
exposición Cruz-Diez en blanco y negro. Fotografías 1942–1986, que exhibe el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA), nos ofrece un testimonio de los caminos que el artista recorrió desde los primeros tiempos de su vida en el arte, en la década de 1940, así como de sus vivencias en Europa en las décadas de 1950 y 1960.

Una fotografía es un fragmento de la realidad

En cierto sentido, el fotógrafo va  apropiándose de las parcelas de la vida que encuentra en su exploración visual, de ese modo desarrolla una estética propia, pero al mismo tiempo, crea una ética visual al decidir lo que desea capturar y detener en el tiempo. Susan Sontag en su libro On Photography 2, habla de la carga social e ideológica que trae consigo la fotografía, al afirmar que “aprendemos a vernos fotográficamente”.  
Para Cruz-Diez, la pasión por la fotografía se remonta a su infancia, cuando construyó una “cámara minutera”, ayudado por un fotógrafo de la plaza del mercado de Caracas. Desde ese momento, la fotografía significó una manera de adentrarse en la realidad de su país y de alguna manera construir su propia identidad.  A los 25 años de edad, su sensibilidad social lo lleva a frecuentar las barriadas pobres de Caracas, captando imágenes que luego volcará en su
pintura de denuncia durante su período figurativo. En la década de 1950, preocupado por encontrar un sentido de pertenencia en su país, Cruz-Diez viaja por toda Venezuela, interesado por las manifestaciones folklóricas, produciendo valiosos materiales sobre los Diablos de Yare y la Parranda de San Pedro, entre otros rituales del sincretismo criollo.

Un ojo indagador

Su ojo indagador lo llevó a explorar otras geografías. En 1955 viaja a Europa. Desde ese momento, sus imágenes transitan de una visión crítica a una comunicación meramente estética. Paisajes, edificios, calles y
texturas cobran un punto de vista particular desde
el visor de su cámara. Las fotografías dan cuenta de una búsqueda intuitiva más allá del objeto fotografiado, reproducen atmósferas abiertas a la subjetividad de quien las observa.
Una vez consolidado su discurso, Cruz-Diez participa en diferentes exposiciones colectivas en Europa, convirtiéndose en un testigo privilegiado de una época clave en la historia del arte contemporáneo. Retrató a Alexander Calder, a Jean Tinguely, a Jesús Soto, a Horacio García Rossi y a otros importantes artistas con quienes coincidió en la década de 1960. Con razón, Dorothea Lange afirmaba que todo retrato de otra persona es un “autorretrato” del fotógrafo.

Una historia detrás de cada fotografía

Sobre la fotografía y su poder de detener para siempre un instante y que luego lo podamos observar en la superficie de un papel, Susan Sontag escribió: “Ésa es la superficie. Ahora piensen o más bien sientan, intuyan qué hay más allá, cómo debe de ser la realidad si ésta es su apariencia. Las fotografías, son inagotables invitaciones a la deducción, la especulación y la fantasía. Algunas fotografías, siendo imágenes, nos remiten desde un principio a otras imágenes así como a la vida”. Cada fotografía oculta o revela una historia.
Una de las fotografías de gran formato, que cautivó la atención de los visitantes de la exposición, es la que muestra a los protagonistas de la parranda de San Pedro, festividad que se celebra el 29 de Junio en Guarenas y Guatire poblaciones del Estado Miranda, Venezuela. Según la tradición, que se remonta al Siglo XIX, una lugareña llamada María Ignacia tenía una hija, Rosa Ignacia, quien enfermó de gravedad. Su madre le pidió a San Pedro que la sanara, prometiéndole bailar y cantar todos los años en su día si se producía el milagro. La niña se curó y María Ignacia con la niña en brazos, acompañada por su esposo y sus otros dos hijos, comenzaron a pagar la promesa. Unos años más tarde, murió María Ignacia, sin embargo su marido continuó danzando y cantando alabanzas a San Pedro, disfrazándose con ropas de mujer para representar a su esposa, deseando que el milagro que curó a Rosa Ignacia no se revirtiera. Ante tal demostración de amor y devoción, los pobladores comenzaron a participar en la ofrenda al santo milagroso y así comenzó la tradición. 1

Las fotografías de Le Palais idéal du facteur Cheval (El Palacio Ideal del cartero Cheval), despertaron gran interés. Ferdinand Cheval (1836-1924) fue un cartero francés que invirtió 33 años de su vida en construir un palacio, inspirado en un sueño que tuvo a los cinco años de edad. Comenzó la edificación en abril de 1879, utilizando piedras con formas curiosas que encontraba en su ruta postal, transportándolas a mano o con una carretilla. Culminó su obra en 1912.  Para André Breton y los surrealistas, el Palacio Ideal del cartero Cheval, en la Drôme, al sureste de Francia, se convirtió en un lugar de peregrinaje.

El criterio de selección que guió la búsqueda de las imágenes exhibidas, se apoyó no sólo en el sentido estético sino también en el valor histórico y documental de muchas de las fotografías. Para ello se utilizaron los negativos revelados por el mismo Cruz-Diez y archivados desde hace más de sesenta años en los talleres Cruz-Diez de París y Articruz en Panamá.

Estas fotografías estarán expuestas hasta el 13 de julio en el MACBA, un museo dedicado al abstraccionismo geométrico que hoy, gracias a la visión de Aldo Rubino, su director, presenta la exposición Cruz-Diez en blanco y negro, imágenes que representan un nuevo punto de vista sobre la poética visual del artista.

edgar.cherubini@gmail.com


1 Carlos Cruz-Diez y Edgar Cherubini Lecuna, Cruz-Diez en blanco y negro. Ediciones Cruz-Diez Foundation, París, 2013.)

2  Sontag, Susan, “On Photography", Penguin, London, 1977