• Caracas (Venezuela)

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Eduardo Semtei

La Bruja Mayor perdió sus hechizos

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La Bruja Mayor estuvo tanto tiempo conjurando y maldiciendo, tan acostumbrada ella a mandar y a que le obedecieran que cuando perdió sus poderes hechiceros se derrumbó. Todo se derrumbó dentro de ella, dentro de ella.  Recuerdo a un aprendiz de brujo, conocido como Ponte y Ponte, que fue a parar al reino de archiduque y archienemigo del heredero del Bigote Turbio, por allá lejos en el Condado del Norte, porque se negó a repartir la hacienda proveniente de la protección y libertad del hombre universal del polvo blanco y capitán de la Banda de los Enanos.

La Bruja Mayor, asimismo, estuvo siempre como el mejor catcher de la historia, superior mil veces a Yogui Berra, pues ella solía sentarse, frente al vitral de su palacio, a esperar pacientemente que alguien de su equipo hablara de un asunto, de cualquier materia para, de inmediato, opinar, fijar criterio y adelantar hechizos y maldiciones, especialmente contra Arturo el Kadonski. Agarraba la pelota que nadie le había lanzado, que nadie le había pedido, para lanzarla como un objeto contundente y mortal contra los miembros de la tribu de la Mhudd, después se volteaba sumisa esperando el aplauso del padrino de los MaltAhndros.

Pero, oh, qué desgracia, dame fuerzas Mahoma, échame una ayudadita, Aymara, acude en mi auxilio Gran Rabino de todos los rabinos del mundo para concluir esta historia que anda como copiándose de Por Estas Calles y seguro a que Ibsen Martínez y Yordano no les hace gracia para nada. Recuerdo que la Reina y primera combatiente había jurado que sería la dueña y señora del mundo donde la Bruja Mayor hacía y deshacía. Pero la Bruja Mayor no era tonta ni mocha. Fraguó una lucha, hechizo a hechizo, maldición a maldición contra la Reina y primera combatiente y, con la ayuda del padrino de los MaltAhndros, le cortaron la cabeza sin saber que la Reina y primera combatiente tenía varias cabezas, una de ellas como un “fruto maduro”.

Pues, la Bruja Mayor descabezó a la Reina y primera combatiente y no le permitió siquiera que la nombrasen principal o suplente. Allí se formo una alianza que más tarde aplastaría a la Bruja Mayor. Un tiempo después, la Reina y primera combatiente que siempre aparecía rodeada de flores, cuyas ramificaciones, tallos, hojas y botones se encontraban en todos los lugares imaginables de la Administración Mezma, intentó fallidamente colocar en los lugares de primer, segundo y tercer nivel de combate tribunalisko a varios de sus numerosos familiares, que se contaban por docenas, quizás por cientos, y que ocupaban lugares estratégicos en todos los MintEstteRhios habidos y por haber.

Pero la Bruja Mayor con mucha fuerza y poder no le nombró pero ni un carguito. Y la primera combatiente jurole más y mejor vendetta. Llegó el día esperado y el heredero del Bigote Turbio ascendió al Olimpo del poder, no por méritos y en limpio combate contra Arturo el Kadonski, sino por la ayuda desmedida de la Bruja Mayor, quien pensaba que con ese maleficio ganaríase la voluntad del Rey Impuesto. Pues, no ocurrió así.

Pasaron los meses de enero, febrero, marzo y abril y el cuerpo del Tribunalaskio nada que la coronaba nuevamente como la Bruja Mayor. Anjá, se supo, era la primera combatiente quien susurraba al oído de su consorte los recuerdos de la humillación a que fuera sometida. Entonces, la primera combatiente tomó la decisión de cortarle la cabeza como una vez se lo hicieron a ella misma y sin contemplaciones, con la espada aquella que tanto regalaba el finado, con golpe seco y sonoro, separole el cuerpo de su testa a la Bruja Mayor que pasó a ser simple ama de llaves.

Y cuentan que hubo no pocas celebraciones por su defenestración, precisamente entre sus ColkLet Gas. Dicen que anda llorando como la Bruja de San Blas y la pobre Penélope.