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Rafael Bardají

Bolcheviques 2.0

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En las elecciones al Parlamento Europeo de mayo, la gran sorpresa en España fue la irrupción de un partido desconocido, Podemos, que tras escasos meses de vida superó por la izquierda a los propios comunistas.

Su líder, un joven profesor universitario, casual y paradójicamente de mismo nombre que el histórico fundador del partido socialista, Pablo Iglesias, ha sido sorprendentemente el designado por el grupo de la Nueva Izquierda Europea como su candidato a presidir el nuevo parlamento. 

El grupo de izquierdas que sumó en mayo 52 diputados, cinco de ellos de Podemos, sabía que no podía ganar, pero no renunciaba a la plataforma mediática que le otorgaba competir por el puesto. Al final, sólo votaron a Pablo Iglesias 51 eurodiputados y salió elegido el socialdemócrata Martin Schultz por una aplastante mayoría de 409 votos de un total de 751 escaños. 

¿Pero ha salido Pablo Iglesias, un líder que, entre otras lindezas defiende el chavismo, derrotado? Sí y no. Sí, porque ha quedado demostrado que no es una fuerza que concite más apoyo que el de los suyos. Se podría afirmar incluso que su gran éxito en España no se debe más a que los españoles votan a la ligera en las elecciones europeas porque las ven inconsecuentes. 

Es más, aunque la Nueva Izquierda Europea haya mejorado significativamente, pasando de los 35 eurodiputados de 2009 a los 52 de este año, hay que recordar que este grupo ha rondado tradicionalmente los 40 y tantos diputados y que 2009 fue un mal año para ellos. 

Pero no se debe despreciar la influencia de Podemos y Pablo Iglesias en el Parlamento Europeo sólo por sus números. 

Pablo Iglesias se ha construido a sí mismo como una figura mediática. Gracias a que el modelo televisivo español prima el exabrupto, la cizaña y las exageraciones en sus tertulias y porque los conservadores le han dejado hacer creyendo que así dañaban a socialistas y comunistas, sus adversarios directos. 

Subirse al púlpito de la eurocámara es todo un logro para un perfecto desconocido en Europa. Su retórica populista (renunciar al 80% de su sueldo, dormir en hoteles baratos y cosas así) ha forzado a una izquierda europea anquilosada e inmersa en el sistema, a reaccionar. Con su candidatura expresan un deseo de hacer las cosas de otra manera. 

Ahora bien, el Parlamento Europeo es una cámara con poderes muy limitados. Sus trabajos son farragosos y no despiertan ningún interés.

Hasta ahora sus diputados perdían toda influencia en sus respectivos países. No creo que esto vaya a cambiar y es más que posible que el europarlamento devore inexorablemente a Podemos. No es un lugar para antisistemas. España es otra cosa. Con todo, no es creíble trasladar el resultado de las elecciones europeas a unas generales. Los españoles suelen ser más sensatos. Podemos es el bolchevismo del siglo XXI y, por tanto, la ruina para España.

@rafael_bardaji