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Antonio Ecarri Bolívar

Blindemos el RR con enmienda

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Este gobierno que ha destruido la nación, al no rectificar atrapado en sus contradicciones bajo el chantaje de radicales y corruptos, debe ser revocado este año. Sin embargo, las maniobras del CNE, alargando indebida e ilegalmente el proceso hasta el 2017, persigue sacrificar a Maduro dejando intacto al resto de su gobierno y a esa deleznable maniobra le debemos salir al paso.

Revocar al Presidente y a su gobierno es un derecho constitucional, no es ninguna opción; y ese CNE, mayoritariamente controlado por el gobierno, no debe alargar ese proceso para hacer nugatorio ese derecho. Negarlo constituiría una afrenta y una burla a todo un pueblo que decidió corregir el rumbo incierto de su destino colectivo por vías pacíficas, electorales y constitucionales. Cerrar, a cal y canto, esa vía es echar combustible al fuego, y todos sabemos el desiderátum de esa práctica política suicida.

Como conocemos el terror pánico que le tiene este gobierno a cualquier proceso electoral, la dirección política de la alternativa democrática tiene el deber de blindar el proceso del referéndum revocatorio con una enmienda constitucional, que desarticule la maniobra en ciernes de alargar el proceso hacia el 2017 con el único propósito de mantener el gobierno, aún sin Maduro, lo que constituye una aberración jurídica que debe ser modificada en el texto constitucional. En efecto, el contenido del artículo 233 constitucional permite la absurda paradoja, según la cual, un Presidente elegido por el pueblo y que haya sido revocado, pueda ser sustituido por un ciudadano, como el Vicepresidente, que fue escogido a dedo por el defenestrado.

Esta enmienda constitucional tendría el doble propósito: de evitar la aberrada maniobra de salir de Maduro y dejar su gobierno; pero también, en segundo lugar, corregir ese entuerto constitucional hacia el futuro, porque es una contradicción infame. Debería establecerse, a través de la enmienda, que el órgano institucional que decida quién es el sustituto del Presidente destituido por el pueblo sea el Poder Legislativo, que es el otro poder elegido directamente por el pueblo en libérrimas elecciones.

Esta es una idea que aún no se ha debatido en mi partido ni en la MUD, pero que la propongo por esta vía, al debate público, por la urgencia de tomar decisiones que afectan no solo a los partidos políticos, no solo al colectivo unitario agrupado en la MUD, sino a todo un pueblo que está desesperado y al borde de una explosión social debido al hambre, la miseria y el desabastecimiento a que lo ha sometido un régimen ciego y sordo a ese clamor.

Esta no es una propuesta para dividir, ni para estimular la acritud existente en la sociedad venezolana, desmembrada por odios aparentemente irreconciliables, sino, por el contrario, para desvelar la actitud gubernamental: si tienen disposición al diálogo, aquí está una fórmula que resuelve los inconvenientes, aparentemente insolubles, del lapso para la celebración del revocatorio. Si tienen intención de respetar el derecho constitucional del revocatorio, no deberían obstaculizar, entonces, la enmienda constitucional propuesta, que es la manera de resolver el aparente problema insoluto de los lapsos supuestamente preclusivos que, según el inefable alcalde de Caracas devenido en árbitro, impiden su celebración en el 2016.

En cualquier país del mundo civilizado, donde rija el régimen parlamentario, cuando un gobierno pierde las elecciones legislativas se convocan nuevas elecciones, no solo para Presidente sino para escoger un nuevo gobierno. En Venezuela no tenemos un régimen parlamentario, pero tampoco puede mantenerse ningún gobierno cuyo Presidente haya sido revocado, porque la inestabilidad sería tan grande que se generaría un caos imposible de mantener en el poder a un funcionario escogido a dedo por el revocado. Esa posibilidad de que el Psuv siga gobernando, después de revocado Maduro, no se lo cree ni Aristóbulo que es el supuesto beneficiario de esa coyuntura.

Celebrar el referéndum revocatorio del mandato del Presidente, con enmienda constitucional del artículo 233 constitucional el mismo día, sería la manera de blindar ese derecho que pretende ser conculcado al pueblo de Venezuela. Estamos tendiendo la mano abierta para el entendimiento nacional, democráticamente y en paz. Ojalá no la dejen en el aire porque, esa mano abierta, otro la puede empuñar.

 

aecarrib@gmail.com

@EcarriB