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Simón Alberto Consalvi

Blas Bruni Celli

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Mientras escribo el nombre de Blas Bruni Celli pienso en un poema de Eugenio Montejo. “Dura menos un hombre que una vela/ pero la tierra prefiere su lumbre/ para seguir el paso de los astros. /Dura menos que un árbol,/ que una piedra,/ se anochece ante el viento más leve,/ con un soplo se apaga”. No puede decirse que Blas duró poco, porque murió a los 87 años, pero murió en la plenitud de sus facultades, con la ambición de crear, imaginar, hacer, enseñar, escribir, que dominó su vida desde la adolescencia. Y si se mide su vida con lo que hizo y quería hacer no cabe duda de que fue breve y, como escribió Montejo, se apagó con un soplo.

No imagino cuánto tiempo pasará para que los venezolanos sepamos quién fue Blas Bruni Celli y para que podamos medir o comprender las dimensiones de su obra. No es simple verla en su conjunto por lo diversa, vasta y compleja. Baste decir, por ejemplo, que en 200 años de artes y letras en nuestro país, uno solo de sus libros marcó un hito excepcional. No creo que una obra como Venezuela en 5 siglos de imprenta tenga antecedentes en nuestra historia. Es como un fantástico autorretrato de su sabiduría, de su capacidad de investigador, de su voluntad de piedra, donde también concurren su dominio de las técnicas más contemporáneas de diseño porque él mismo asumía ese papel que consideraba complementario. Era como un artesano medieval con los instrumentos más sofisticados del siglo XXI.

Científico y humanista, médico y filósofo, historiador y ciudadano. Me detendré en esta última condición, la del ciudadano, porque Blas no se refugió en la torre de marfil para evadir sus responsabilidades de venezolano. Mantuvo viva su adhesión por la democracia hasta el último momento de sus días, y lo hizo sin las pausas de los tiempos que implicaban riesgos personales como los mediocres y sangrientos de la dictadura militar de los años cincuenta.

Individuo de número de las academias de la Historia, de Medicina, de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, y de la Lengua, Blas Bruni Celli fue reconocido por sus talentos y sus contribuciones en disciplinas diversas. Políglota, exploró las lenguas muertas y fue profesor de griego en la UCV. Traductor de los clásicos, era sin duda un hombre privilegiado.

Fue editor y analista de las Obras completas de José Vargas, científico, primer presidente civil de Venezuela, pero sobre todo un hombre de pensamiento e ilustración, adelantado de su tiempo e incompatible con los sargentos que lo derrocaron en 1835. También editó y comentó las Obras completas del sabio alemán Adolfo Ernst, profesor de la UCV, y fundador de la escuela positivista. De la vasta obra del doctor Bruni Celli es preciso consignar la gran investigación que dejó inédita, en proceso editorial, Relaciones de méritos y servicios. Servidores de España en Venezuela.

Un buen día, Blas dio con los papeles extraviados de un fraile travieso e imaginativo llamado Juan Antonio Navarrete, nacido en una hacienda de Guama, Yaracuy, en 1749. Quiso el fraile que sus papeles fueran quemados y su nombre borrado. “El destino pareció obedecerle –escribió el ensayista José Balza–, porque desde entonces el silencio cubrió la obra y la erudición excepcional de fray Juan Antonio”. Y añadió: “Felizmente, después de una admirable investigación y transcripción, Blas Bruni Celli nos entregó en las publicaciones de la Academia de la Historia (1993) una edición monumental”.

Quizás el testimonio de Balza sea pertinente para trazar un breve perfil del fraile rescatado por Blas, porque lo ha estudiado a fondo y, sin duda, lo admira sin reservas. “El Arca de letras y teatro universal de Juan Antonio Navarrete es, sencillamente, alucinante. (...) Dentro del Arca, el ‘Libro único’ quiere ser un diario, una historia, un recuento; fija sucesos y noticias, observa la vida de los vecinos, pero también posee esos momentos en que un detalle de la realidad, transfigurado por la escritura (o la fantasía) se convierte en cuento. El padre Navarrete podría ser un puro precursor del cuento venezolano”.

Regreso a Venezuela en 5 siglos de imprenta. Bibliografía relativa a Venezuela, porque, como se escribió, se trata de una hazaña personal y de una contribución sin precedentes a nuestra historia. “Prodigiosa obra”, la llamó Francisco Javier Pérez. Todo lo que se imprimió sobre Venezuela en 5 siglos. Un total de 6.981 entradas. Fue editada por la Academia Nacional de la Historia en 1998, impecablemente impresa por Ex Libris.

Para indagar y conocer, el historiador visitó las grandes bibliotecas del mundo y consultó a todos aquellos que lo podían orientar a través de los cinco siglos en busca de referencias venezolanas. Fue como un gran viaje en el tiempo, un reencuentro con épocas y personajes. Lo llamó “espejismo”, dadas sus dificultades, pero coronó la aventura.

Cuando queden atrás estos tiempos desérticos de negación, los venezolanos reconocerán el legado de Blas Bruni Celli en todo su esplendor.

“Dura menos un hombre que una vela”, es cierto, pero concluyamos también con el poeta: “Y, sin embargo, cuando parte/ siempre deja la tierra más clara”.