• Caracas (Venezuela)

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Vladimir Villegas

Barbarie al desnudo

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Leemos con sorpresa, impotencia e indignación que cinco seminaristas han sido golpeados, robados y desnudados por presuntos colectivos “revolucionarios” que se dieron a la tarea de impedir que la activista política Lilian Tintori realizara una jornada de protesta en el estado Mérida.

De acuerdo con las versiones de prensa, los seminaristas, jóvenes que transitaban por la avenida Tulio Febres Cordero, y no tenían que ver con la actividad de Tintori y sus acompañantes, fueron agredidos por este grupo que al parecer actúa a sus anchas en esa región andina, sin que alguna autoridad se atreva a ponerle límites a tal conducta, propia de delincuentes y nunca de defensores de una causa política, a menos que esté definitivamente emparentada con el fascismo.

Las fotografías que han circulado por distintos medios y que muestran a estos muchachos corriendo desnudos por las calles de Mérida son una evidencia  del terrible momento que vivimos como país. Hace tiempo se perdió el respeto a la vida, y ya también hace bastante que hemos venido perdiendo el respeto a la dignidad humana. Esto es un acto de barbarie, de intolerancia, de repulsión hacia cualquier forma civilizada y humana de convivencia. ¿Qué está pasando en el corazón y en la mente de unos individuos que actúan de esa forma? ¿En qué tipo de sociedad pretenden vivir? ¿Se diferencian en algo de los llamados pranes penitenciarios?

No solo indigna que estos grupos sometan  cobardemente a un grupo de jóvenes  que se inician en el camino de la fe religiosa, los golpeen y los despojen de sus ropas y demás pertenencias. Es indignante la impunidad con la cual actúan. ¿No hay autoridad en el estado Mérida que les eche el guante? ¿Les tienen miedo o son solidarios con ellos? Al menos el Ministerio Público ha anunciado una investigación. Ojalá no se quede en un saludo a la bandera. ¿Qué hace el gobernador del estado Mérida frente a hechos como estos? ¿Es cierto lo que denuncia el diputado William Dávila en cuanto a que desde el gobierno regional se ampara a estos grupos o colectivos? Preguntas que uno se hace en medio del estupor que provocan estos hechos.

Por supuesto, no vivo en Mérida ni tengo elementos para secundar los graves señalamientos que hace el diputado Dávila. Pero he revisado en Internet varias veces y no encuentro una declaración de la Gobernación de Mérida condenando la acción contra los seminaristas.

Es una peligrosa señal, gobernador Ramírez. El silencio en casos tan terribles como el ocurrido con los seminaristas vejados, desnudados y golpeados por bandas armadas en suelo merideño deja el mal sabor de la impunidad, y hasta de la solidaridad encubierta con esos malhechores.

Diga algo, aunque sea tarde. Si al momento de salir esta nota ya lo hizo, pues entonces mi disculpa. En caso contrario, está a tiempo de no convalidar con su mutismo este comportamiento fascistoide.

Cuando no se trabaja la intolerancia, cuando no se le pone freno, ocurren cosas como las que se vivieron en Mérida el pasado viernes. Esto puede traer como consecuencia que la respuesta a estas acciones sea proporcional o incluso desproporcionada. Y de ahí a la violencia desatada y al caos incontrolable no hay mucho trecho. Si las autoridades no actúan y dejan sin castigo a estos malandros disfrazados de luchadores sociales estarán contribuyendo a alimentar episodios como el ya comentado y que ponen cada vez más en peligro la precaria paz social que vivimos.

 

Víctor Ángel y José Araque

En días recientes falleció Víctor Ángel García, un buen hombre, luchador social, con quien compartimos militancia en La Causa R y en el PPT. Lamentamos su prematura muerte y enviamos nuestras condolencias a sus familiares y compañeros. Paz a sus restos.

También lamentamos el fallecimiento de José Araque, a quien tuve como colaborador durante mi gestión en el sector público. Igualmente mis condolencias a su familia.