• Caracas (Venezuela)

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Pedro Llorens

Bailando bajo la crisis

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La cáfila del alto gobierno cívico-militar, Bigotón al frente, nos tienen acostumbrados a que ejerza potestad sobre todo, lo que hay encima o debajo del casi 1 millón de kilómetros cuadrados de territorio nacional y a que más de la mitad de los que vivimos en ese espacio seamos tratados como ciudadanos de segunda, por los querubines y serafines del régimen (Jorge, Diosdado y Rafael, entre otros príncipes alados del coro de Corazón de Mi Patria), todos empeñados en que no haya dólares para la “burguesía parasitaria”, comida para la “derecha apátrida” ni gasolina en “zonas bajo asedio fascista”…

Bigotón mueve la grupa, denuncia un golpe, un pasito pa’lante, anuncia el Carnaval del siglo, un pasito pa’trás, compara los motorizados con la caballería de Bolívar, aprieta a su pareja, amenaza a quienes pretenden llevarnos a una locura igual a la de “ciudades como Siria” (sic), sin dejar de hablar (a veces toca tambor y le da con el codo como si fuese un auténtico anacobero y no un vulgar cobero)… Y es que él nunca ha trabajado, ni siquiera cuando era chofer de Metrobús en jornadas nocturnas y montaba a la ahora “primera combatiente” (la misma doñita que no lo suelta ni a sol ni a sombra), porque el fuero sindical le permitía ser reposero…

Se puede medir la capacidad de trabajo de un presidente por el tiempo que le queda luego de restar las horas que invierte en atender a los medios, declarar, alardear, figurar, lucirse, darse lija y salsear (quería hacer un dúo con Rubén Blades, pero el panameño lo mandó a bajarse de esa nube en medio de una epidemia de gente del espectáculo que incluyó desde Madonna y Gabriela Montero hasta un par que se hacen llamar Chino y Nacho)…

Y la efectividad de un gobierno puede constatarse con solo restar las mentiras (infinitas) y los anuncios falsos (todos) de sus funcionarios de los trabajos realmente efectuados (muy pocos)…

Bigotón está convencido de que las protestas en la calle forman parte de un plan golpista diseñado por el imperio, cuando este gobierno no necesita de golpistas ni de imperialismos para caerse… Se cae solo como se cayó, en la recta final, la llamada cuarta república, con candidatos mediocres muchos de los cuales renunciaron antes de las elecciones y dejaron paso libre al peor de todos… O como se derrumbó el de Corazón de Mi Patria el 11-A, antes de la desafortunada farsa montada por Pedro Carmona y los suyos, cuando le pidió la renuncia su propio Alto Mando, incluido el gordo Rosendo, uno  de sus más incondicionales oficiales...