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Billy Vaisberg

¿El principio del fin de Twitter?

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No se trata de las amenazas de censura en algún país, ni de los abandonos voluntarios cuando para algún político o artista se le vuelve más problemático que útil. En este caso, hablamos de Twitter como negocio.

Las recientes cifras de resultados de Twitter Inc. aparentemente no le gustaron a Wall Street. Un aumento en la cantidad de usuarios activos de 14 millones en el primer trimestre (para llegar a 255 millones) y una proyección de 1.000 millones de dólares en ventas de publicidad este año, que a la vista de cualquiera suenan como buenas noticias, fueron recibidas por analistas e inversionistas con una caída en el precio de su acción de más de 10%.

Esta es una de las desventajas de salir a la bolsa. Junto con hacer multimillonarios a sus dueños y fundadores, hacer millonarios a sus empleados, llenar las arcas de la empresa (dinero que puede ser usado para crecer y comprar otras empresas) y conseguir varias semanas de atención mediática, viene el implacable escrutinio del mercado, que no tolera una mínima desviación de los resultados en comparación con sus expectativas. Inmediatamente comenzaron a aparecer las críticas y comentarios: es el principio del fin de Twitter.

Desde el punto de vista financiero, el cálculo es el siguiente: la empresa vale entre 22.000 millones y 45.000 millones de dólares (dependiendo del día en que se mida), y generará alrededor de 1.000 millones de dólares de ingresos. Es decir, está valorada entre 22 y 45 veces sus ingresos anuales, una cifra que suena descabellada pero que se ve de vez en cuando en emprendimientos muy innovadores de Silicon Valley. El detalle es que una valoración de ese calibre debe ser soportada por una gran expectativa de crecimiento, y es allí donde pareciera estar fallando Twitter: si bien no ha parado de crecer en cantidad de usuarios desde sus inicios en 2006, su tasa de crecimiento ha bajado en forma importante.

Estando en la misma categoría de negocios que Facebook, Twitter no puede evitar ser comparada con la indiscutible líder de dicho negocio. Es así como una cifra de 255 millones de usuarios palidece contra los 1.300 millones de Facebook, y a la tasa de crecimiento actual, nunca llegaría a alcanzarla.

Estos cálculos financieros se contradicen con la notoriedad que tiene Twitter: todos los días aparece en las noticias (como canal, como fuente e incluso como protagonista), gobiernos y empresas lo usan cada vez más, y es el canal fundamental de comunicación para los famosos (deportistas, cantantes, actores, políticos, etc.). El contenido de Twitter aparece en todas partes, TV, radio y medios impresos. Como dijo su CEO, Dick Costolo, ya Twitter es parte de la cultura.

¿Cómo explicar esa brecha entre la notoriedad y los resultados de Twitter? La respuesta podría estar en la sutil diferencia entre “usuarios” y “usuarios activos”. Notoriedad no es lo mismo que adopción. Entre las barreras al crecimiento en usuarios de Twitter está el hecho de que muchos utilizan Twitter pero no tuitean. Una gran cantidad de personas no han enviado ni un tuit, y probablemente nunca lo hagan. Son “usuarios pasivos”, que se benefician del servicio pero no lo adoptan activamente.

De alguna forma, Twitter se está pareciendo más a Youtube que a Facebook, y quizás sea en esa dirección que deba orientar su crecimiento. Youtube cuenta con más de 1.000 millones de usuarios, que disfrutan incontables horas viendo todo tipo de videos; pero una gran mayoría no sube videos, o lo hace muy esporádicamente. De manera que, sin necesidad de crear una cuenta, el usuario puede aprovechar el contenido, mientras que la plataforma que los muestra consigue abundantes ingresos publicitarios.

Hablando de publicidad, el principal mecanismo para generar ingresos que se vislumbra en un negocio como Twitter, la empresa ha progresado significativamente. Aunque comenzó tarde y dio bastantes tumbos, ya pareciera estar encaminada hacia un modelo que satisfice a todas las partes: a la empresa le representará un ingreso interesante este año, a los anunciantes les ha funcionado y los usuarios no se han sentido invadidos. Los ingresos, un problema que preocupó durante años a la empresa y sus inversionistas, parece ya un problema resuelto.

Juntando las piezas tenemos que, aunque no llegue al nivel y valoración de Facebook, Twitter cuenta con varios cientos de millones de usuarios, un modelo de comunicación valioso (breve, inmediato, móvil), un mecanismo capaz de generar ingresos significativos y una gran notoriedad de nivel mundial, elementos suficientes para ser de gran utilidad a sus usuarios y generar dinero para sus socios. Solo hacen falta algunos ajustes en las expectativas, así como en su estrategia y objetivos, y tendremos Twitter para rato.

Saludos...