• Caracas (Venezuela)

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Marcos Tarre

Atraco con niño

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El taxista aún estaba conmocionado por lo que le ocurrió el día anterior y se deshogaba contándole a todos los clientes…

—Imagínate, tal cómo están las cosas, uno tiene que ser muy cuidadoso escogiendo a la gente para los servicios. Ayer en la tarde, por Plaza Venezuela,  ví a un señor, bien vestido, normal, tu sabes, pantalón y franela, llevaba de la mano a un niño de unos cinco o seis años, y me hacía señas para parar… Me parecieron inofensivos, sobre todo por el niño. Me preguntó qué por cuánto lo llevaba a la avenida Urdaneta. Acordamos la tarifa. El señor y el niño se subieron en la parte de atrás del carro. No habían pasado tres minutos cuando el tipo me pone una pistola en la nuca y me dice que me orille, que me pare de lado, que es un atraco… Me paré en el hombrillo, cerca de la entrada del parque Los Caobos. Me gritó que le diera los reales o me mataba. Saqué todo lo que tenía y se lo di… Todo el trabajo de la jornada, mas una platica que tenía que llevarle al compadre… Me pidió el celular y las llaves del carro. Pensé que me iba a quitar el taxi, pero gracias a Dios, no fue así… Tiró las llaves hacia el monte, me ordenó que me quedara cinco minutos en el carro y se fueron. Los vi alejarse caminando tranquilamente por el parque…

—¿Y el niño?

—¿Qué pasa con el niño?

—¿Qué hizo el niño durante el atraco?

—¡Yo qué sé! Yo estaba cagado, no estaba pendiente del carajito…

En la noche, el atracador le comenta a Yeniré, su pareja:

—Mira, chama, voy a necesitar otra vez al carajito mañana…

—Va a seguir perdiendo clases…

—Gran vaina… ¿Qué prefieres, que te traiga real o que el chamo falte unos días al colegio?  Cuando voy con él la vaina es mucho más fácil, la gente está muy desconfiada en la calle, pero cuando me ven con el carajito es distinto… Lo necesito para trabajar…

—¿Y el colegio de Yonder? ¿Y el niño?

—¡Qué importa! Igual lo tienen que pasar de grado… Además, está aprendiendo que jode, ayer él fue el que me dijo, mira, ese taxi no, mira aquel de allá, el chofer parece más

pajúo…

Una noche, sentado frente al televisor con su primo Melvin, mientras aprieta casi compulsivamente el control de la PlayStation, el niño Yonder pregunta:

—¿Y tu papá qué hace?

—¿Mi papá?  Es plomero… Trabaja en la ferretería del señor Blas. ¿Y el tuyo qué hace?

—Trabajamos juntos… el trabaja conmigo…

—No te creo…

—Te lo juro. Salimos todos los día a trabajar. Somos recolectores…

—¿Recolectores de basura?

—No, marico, de real… Recogemos dinero en la calle… En un buen día recogemos mucho dinero, cinco, seis personas…  A veces corremos, a veces nos escondemos…

—Parece divertido. ¿No podré trabajar con ustedes?

—No sé… Tú no tienes experiencia… Sabes, mi papá tiene un hierro… Lo lleva todos los días al trabajo.

—¿Y eso por qué?

—Mi papá dice que la calle es muy peligrosa, por eso tiene la pistola. ¿Quieres verla? Yo sé en dónde la guarda…

 

marcostarre@gmail.com

@marcostarre