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Oscar Hernández Bernalette

Armas inútiles

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Un feliz año a nuestros amigos y asiduos lectores. Irónicamente, fue un general, comandante en jefe de tropas aliadas en la Segunda Guerra Mundial  y presidente de uno de los países que más invierte en armamento, quien afirmó durante una conferencia en el  año 1953 que “cada revólver que se fabrica, cada barco de guerra que se bautiza, cada cohete disparado, significa al final un robo para los hambrientos, para quienes pasan frío y no se pueden vestir. El mundo armado no es solo gasto, es desgastar el sudor de los trabajadores, el ingenio de los científicos, la esperanza de los niños”. Dwight D. Eisenhower.

Es esta frase tan vigente hoy como en aquellos años. El gasto exagerado en armamento sigue siendo uno de los grandes desperdicios de la humanidad. Es por ello que vemos con asombro hace unos días el anuncio de la adquisición por parte de Venezuela de nuevos equipos militares provenientes de China y Rusia durante el año que recién concluye.

El país tiene tantas necesidades sociales, de salud, de infraestructura, etc., que resulta asombroso que aún el gobierno de Maduro no le eche un parado a la avaricia armamentista que se genera en el seno de las cúpulas militares. El país no necesita armas. No hay escenarios de guerra posibles en los que Venezuela esté amenazada. La compra de armamento en el mundo es una de las formas de comercio más corrupta del mundo. El gobierno argumenta que su esfuerzo militarista se basa en la necesidad de protegerse de las amenazas de Estados Unidos. Discurso para incautos.

No es moral en estos tiempos de crisis que siga llegando al país material bélico. Los enemigos de la patria están en la pobreza, en los hospitales, en el abandono del campo, en la delincuencia, en la inflación.

Venezuela asume la presidencia de los países no alineados y un sitio en el Consejo de Seguridad, ojalá que tenga la valentía de denunciar el armamentismo y el despilfarro de riqueza de tantos países que abusan de sus pueblos invirtiendo millones de dólares en armas inútiles, y haga su propia “mea culpa”.