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Boris Santos Gómez Uzqueda

Apuntes de Uruguay-Argentina

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Al margen de las remozadas relaciones que habrán entre la nueva Argentina del presidente Macri con Uruguay, dejando la tirantez que provocaba Cristina Fernández con los uruguayos, a punto de hacerse decir la frase célebre de Pepe Mujica: “Esta vieja es peor que el tuerto” (abril 2013), existen proyectos y la posibilidad de un Uruguay con petróleo y gas y adicionalmente que junto a Argentina se asocien para traer LNG (gas licuificado) vía barco a un puerto (de regasificación) que podría ser de copropiedad de ambas naciones.

Buenas ideas para paliar y combatir la crisis energética.

Las conversaciones entre los presidentes uruguayo, Tabaré Vázquez, y su par argentino podrían llegar a “buen puerto” en temática energética.

Uruguay está pendiente de negociar sobre gas y electricidad (también tiene acuerdos con Bolivia) y apuntan a la construcción de una planta regasificadora (de procesamiento de LNG líquido que arriba en metaneros y su reconversión a forma de gaseoso).

Argentina, de su lado, con las crisis de electricidad (y de gas también) en 2013, 2014 y 2015 busca fuentes de provisión de gas alternativas a las actuales. Por ello declaró, Argentina, una “emergencia energética” por 2 años para buscar soluciones y creó un Ministerio de Energía.

Uruguay tiene precios de productos energéticos muy elevados, comparativamente, en América Latina. No producir gas ni petróleo le impiden una independencia energética ansiada.

El precio de la electricidad para industria es comparativamente superior a Argentina (de aproximadamente USD 141 por megavatio/hora (MWh) vs. 41 en Argentina). Iguales comparaciones existen con los combustibles.

Aunque Uruguay busca desarrollar programas energía eólica están convencidos que el gas natural es más barato y es mejor conseguirlo (desde Bolivia) o traerlo vía LNG para desarrollar industrias, termoeléctricas o quizás avanzar en la cadena de producción a productos derivados de gas-química (como plásticos); además de aprovechar tecnologías de “ciclo combinado” (en un mismo sistema a gas se aprovecha el vapor de agua).

El crecimiento de la industria nacional (plantas de celulosa) incrementó y disparó los niveles de consumo eléctrico.

Paralelamente a los esfuerzos, comprensiblemente, se desarrollarán proyectos de exploración off-shore, principalmente, con iniciativa privada; aún con inversiones comparativamente modestas; sin embargo la apuesta, desde 2016, es una alianza con Argentina para construir una regasificadora que permita, mirando a futuro, traer gas a precio competitivo y utilizarlo como gas y para termoeléctrica.

El tema, sin embargo, viene desde 2010 y antes, cuando entonces el presidente José Mujica indicó que construiría la planta de regasificación “con o sin el Gobierno argentino”.

Seguramente habrá que actualizar datos, costos, precios, volúmenes de gas a recibir (se tenía un estimado entre 10-18 millones metros cúbicos/día de gas); además de analizar cómo serían las condiciones de alianza, en porcentajes, cuánto tendría de participación el estado uruguayo, el argentino, seguramente capitales privados nacionales y extranjeros, ver la capacidad de contratos de LNG en los próximos años y destino y utilización del gas adquirido; además de la logística de almacenamiento, ductos de transporte entre Uruguay-Argentina y mercados.

Una nueva ingeniería financiera necesitará este proyecto que desde ya suena interesante como perspectiva a futuro.

Actualmente 60% de la energía que consume Uruguay es derivada del petróleo (importado, por supuesto) y el precio de los combustibles que consume está, indisolublemente ligado al precio del crudo a nivel internacional.

El consumo eléctrico es desde plantas hidroeléctricas, cuyo rendimiento no es de los mejores (debido a sequías periódicas).

Quizá se empiecen a dar pasos concretos en Uruguay y Argentina para concretar éste proyecto.

 

*Consultor del sector privado escribe sobre temas de tecnología y energía. Sigue sus análisis en twitter: @bguzqueda