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Ana Julia Jatar

“Apartheid” político en Venezuela

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“Están intentando condenar la expresión del pensamiento… lo único que tienen en mi contra es lo que he dicho”, expuso Leopoldo López el pasado miércoles  como parte de su defensa en ese circo más parecido a un tribunal popular que a un juicio. En lo único q se equivoca Leopoldo es en decir que este gobierno “intenta” condenar a los venezolanos por el solo hecho de pensar distinto, la condena por solo disentir del régimen, en otras palabras el “apartheid” político existe en nuestro humillado país desde que este gobierno convirtió a mas de tres millones de venezolanos en ciudadanos de segunda clase con la llamada Lista Tascón.

Las únicas pruebas que existen contra López y contra todos los presos, perseguidos, botados, vejados y torturados de este régimen han sido derivadas de la expresión individual de un pensamiento distinto a las mentiras goebbelianas con las que nos pretenden lavar el cerebro. Las únicas pruebas contra López son sus discursos y los mensajes desde su cuenta Twitter. Las únicas pruebas contra los despedidos de la administración pública violándoles todos sus derechos fue el haber firmado, ejerciendo un derecho constitucional, la petición de realizar un referéndum revocatorio contra Hugo Chávez. Las únicas pruebas contra la diputada María Corina Machado son sus valientes intervenciones en la Asamblea Nacional. El gobernador oficialista Vielma Mora casi pierde el puesto por haber dicho lo que pensaba sobre la represión excesiva de la policía nacional contra los estudiantes en su Estado. Puedo continuar la lista pero no me alcanza el periódico para nombrar a todos los presos en El Helicoide, en Ramo Verde, todos los que sufren diariamente la vejación del bozal de arepa, los cientos de compatriotas que tienen régimen de presentación ante un tribunal por haber manifestado pacíficamente, los exilados, los perseguidos, etc, etc.

Este “juicio” a Leopoldo López es la representación perfecta de la democracia fatua que tenemos. Con 138 testigos en contra, solo un testigo a favor y con sus palabras como única prueba, quieren condenarlo a 10 años de cárcel por los delitos de asociación para delinquir, instigación pública, daño e incendio. Si esto no es una descarada discriminación política por el solo “delito” de pensar distinto,  ¿qué lo es?

Lo que resulta preocupante es que en diez años hemos pasado de una discriminación calificada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como “sutil” –porque generaba amedrentamiento y miedo– a una discriminación feroz que busca encarcelar, torturar y aniquilar a la oposición política del régimen. Recordemos lo dicho por la Comisión IDH en su informe del año 2005 sobre Venezuela: “La Comisión desea resaltar que los actos discriminatorios del Estado contra personas que tengan una ideología u opinión publica distinta a la administración de turno puede tomar formas indirectas, más sutiles y a veces más efectivas para disuadir la crítica o ejercer una coerción que lleve a adoptar un cambio, al menos publico, de alineamiento con los postulados del partido de gobierno”.

Señores de la CIDH aquí se acabó la sutileza, aquí en Venezuela estamos en presencia de una injusticia que pasara a la historia, aquí en este país estamos viviendo un verdadero apartheid político.

Los tiempos cambian y con ellos nuestros valores morales dominantes. Hoy

les reprochamos con indignación a las generaciones anteriores su despreciable tolerancia a la esclavitud, a la discriminación racial y a la explotación de niños y mujeres. En la Venezuela del futuro, el régimen Chavez-Maduro será recordado con la misma repugnancia y nuestros hijos se avergonzarán del brutal uso de la discriminación política como estrategia de Estado para alienar a quienes piensan distinto.

Algunos me criticaron que en mi articulo anterior opinara que al igual que Nelson Mandela, Leopoldo López enfrenta un reto ante la historia. Por eso quiero enfatizarlo hoy, así como Mandela fue a la cárcel para sensibilizar al mundo sobre la injusticia de la discriminación racial en su país, afirmo que ahora le toca a Leopoldo López en representación de todos los presos políticos de Venezuela hacer lo mismo contra la discriminación política.

La discriminación es el acto de agrupar a algunos eres humanos como seres inferiores de acuerdo a algún criterio (raza, etnia, genero, ideología).Si los venezolanos que disienten de la política de Maduro son tratados como ciudadanos de segunda clase y solo por el hecho de pensar distinto se les niega la igualdad ante la ley, se les encarcela y se les tortura ¿cuál es al diferencia entre el Apartheid racial de Mandela y el político nuestro? ¿Si Mandela sufrió prisión por defender los derechos de su raza ante un gobierno que se los negaba con una justicia inmoral diseñada para oprimir y discriminar a una mayoría negra, vuelvo a preguntarme: ¿En que difiere su Apartheid racial del aparhteid ideológico nuestro? O es que hay alguna diferencia entre la inferioridad racial que pretendían imponer en Suráfrica y el desprecio con el cual este régimen ha tratado a quienes se atreven a disentir? No, no la hay.