• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Fernando Luis Egaña

Anuncios de anuncios de anuncios...

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Desde el fatídico abril de 2013, el proceder de Maduro y su desgobierno ha sido más o menos el mismo: reforzar el despotismo político, con su carga represiva y violatoria de los derechos humanos, y macerar la incuria en el dominio de lo económico y social. Todo lo cual ayuda a explicar el agravamiento de la megacrisis y la sensación de asfixia que se vive en toda Venezuela. Los medios internacionales se refieren al “caos venezolano” y, en este caso, no desfiguran la realidad.

Pero ese proceder también se ha caracterizado por una sucesiva oleada de supuestos anuncios “trascendentales” en el menguado campo de la economía nacional que, bien se sabe y se padece, no se llegan a materializar porque ni siquiera se llegan a formular, propiamente hablando. Una cosa es anunciar que habrá decisiones y medidas en tal o cual categoría o ámbito, y otra es comunicarlas de verdad y concretarlas en políticas públicas, así sean de mala o pésima factura.

Así fue a principios del desgobierno con la “apertura de Merentes”. Luego con la “agenda Ramírez”. Más adelante con el denominado “sacudón”. Y ahora, Maduro proclama que se propone cambiar el “modelo económico”... nada menos... Curioso porque algunos voceros de la oposición denuncian el fracaso del “modelo económico”... Y dichos planteamientos suponen o implican la existencia de un “modelo económico”, de un sistema orgánico, de un conjunto esquemático de objetivos y procedimientos reglados para la economía, pero nada de eso tiene cabida en la hegemonía bolivarista.

Ya lo confesaba el predecesor, de cuando en vez, al jactarse del “arañeo” con que manejaba la economía venezolana; arañeo que, por cierto, suele disimular su efecto destructivo cuando el petróleo se dispara por encima de los 100 dólares. Eso del “modelo económico bolivariano”, fue un invento de los pomposos españoles que luego se proyectarían en el partido Podemos. Cuando andaban por acá, llegaron a bautizar el arañeo o la depredación con el nombre de “Política Económica Bolivariana” o PEB, para delicia e incluso sorpresa de sus contratantes.

La Constitución de 1999 establece unas coordenadas que son razonables en la materia económica, pero eso ha sido y es papel tualé para la satrapía. El mazacote correspondiente del proyecto de reforma constitucional del año 2006 es más expresivo de la realidad. Una signada por patadas de socialismo salvaje, patadas de capitalismo salvaje, y patadas de corrupción salvaje. No por nada es que Venezuela ostenta una de las economías más desbaratadas y distorsionadas del mundo.

Lo que tenemos es un caos que no tiene orilla, como diría Ramón Guillermo Aveledo, y los causantes de ese caos no solo no saben qué hacer al respecto, sino que seguramente no se dan cuenta de la profundidad y extensión del caos. Y no tanto por razones de ceguera ideológica, o de conflictos endógenos, o de fantasías discursivas, sino porque están sumamente atareados en lo que sí saben hacer: depredar los recursos del país para provecho de sus respectivos clanes, logias, carteles o tribus.

Mientras tanto, seguirán los anuncios de los anuncios y así tratarán de ir estirando la cuerda. El peso del caos se hará cada vez más gravoso y ello empujará a Maduro y su desgobierno a tomar algunas medidas y presentarlas como si fueran la revolución de la posmodernidad, o algo por el estilo... Pero el meollo del asunto no debería ser difícil de entender: es muy improbable, por no decir imposible, que los responsables principales de la megacrisis o del caos sin orilla, de pronto se conviertan en unos reformadores visionarios que rescaten a Venezuela del barranco abismal.

Para que Venezuela pueda salir de donde está, tiene que ser superada la hegemonía despótica y depredadora. No hay otra.

 

flegana@gmail.com