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Esteban Oria

Angustia en los polos

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Después  de las elecciones del 8-D me encuentro con amigos opositores con largas caras y apesadumbrados, muchos de ellos confiesan su decepción por los números obtenidos por la MUD. 

Al leerlos en las redes sociales se evidencia el desconcierto y la falta de ánimo, se preguntan porque luego de tantos años  aún siguen en un punto muerto  sin ganar la carrera, este comportamiento me ha llamado profundamente la atención, la verdad me sorprende más bien lo afortunada que ha sido la MUD en estas elecciones del 8-D, algo así como cuando dos perros callejeros se a caen a mordisco y luego cada quien va por su lado a lamerse las heridas, pero a la final están vivos y esperando otro momento.

He leído declaraciones de Ramos Allup en tono autocrítico reconociendo la derrota de la MUD y en particular la fallida estrategia de posicionar el plebiscito (propuesta de Capriles), indudablemente invisibilizó aún más las estrategias electorales  locales o municipales contribuyendo con las fortalezas  del gobierno  de globalizar la oferta electoral.

Lo cierto es que estas elecciones tuvieron de todo menos de municipales, una porción importante de electores no sabían quiénes fueron los candidatos a concejales, e incluso a alcaldes, solo que unos eran de la MUD y otros del PSUV.

Algunos analistas y articulistas de opinión, reconocidos opositores ya están pidiendo cambios en la dirigencia de la MUD, se empieza a sentir la ansiedad. Curiosamente parte de esa contrainteligencia oficialista también se hace eco de estas posturas (recuerden que fue el mismo Maduro quien hiciera referencia a la falta de renovación para quienes por 14 años llevan según sus palabras “perdiendo con la revolución”).

Lo cierto es que no deja de ser verdad que el Gobierno con toda y su larga trayectoria de aciertos y errores, incluso con los desaciertos económicos más recientes, aún puede lograr capitalizar importantes victorias en el país mostrando una solvente mayoría. Volvemos al punto de interés ¿que ha hecho la MUD para realmente convertirse en un ganador?

La MUD es una sociedad de partidos que dada las circunstancias políticas pudiéramos justificar sus resultados, y en efecto el electorado ha perdonado reiteradamente su continuada vocación perdedora, la excusa del ventajismo electoral no siempre es un valor fáctico como lo acaba de demostrar las recientes elecciones del 8-D, donde el gobierno aplico la regla de la fuerza superando hasta cuatro veces y más el potencial de recursos empleados para solo poder mostrar una diferencia electoral  mínima y unos resultados muy desilusionantes.

En este sentido vale decir que tanto el gobierno como la MUD están presentando signos inequívocos de desgastes funcionales, y cada vez más ambas parecen palabra vacía entre sus propios electores, como lo evidencia la alta abstención del 8-D, que si es significativa porque como dije al principio, no fue una elección municipal sino una convocatoria a plebiscito por el lado opositor y una convocatoria presidencial disfrazada como el Día de la Lealtad por el lado oficialista.

Que nadie se caiga a mentira, estas formaciones políticas deben estar preocupadas por la creciente pérdida de partidarios, recientemente una declaración del vicepresidente Arreaza poniendo sobre el tapete el aumento de la gasolina nos retrotrajo 20 años atrás a los tiempos de CAP, imaginen ustedes como deben estar de confundidos esos viejos camaradas, pero aún más insólito del gobierno es el rumor sobre la supuesta operación de empeño de nuestras reservas de oro. Ante todo este panorama díganme ustedes si no estamos frente a una contradicción del discurso oficialista, indudablemente que lo ven sus electores.

La MUD por su lado con esos magros resultados electorales solo podemos estimar que algo anda mal en sus conexiones con el gran electorado, se entiende que es la alternativa al gobierno ya que es la única formación política organizada, que genera noticia, que tiene voceros, y que dispone de espacios o corredores informativos, hasta el momento han contado con el voto inercia alternativo, ese que siempre acompaña a la oposición y que es expresión del antichavismo, pero como acabamos de evidenciar el 8D, ese respaldo tiene un alcance limitado y a menos de que no sea acompañada del voto racional será muy difícil para la MUD que alguna vez alcance la victoria.

La abstención del 8-D es un componente para el estudio electoral de mucho interés porque sabemos que allí se esconde por lo menos 15% de electores duros, que debieron en teoría responder a una u otra polaridad pero que decidieron negarse.

Si usted le suma los 1,3 millones de votos llamados independientes o de partidos minoritarios, que sería 5% del total global de votos electorales estamos hablando de la presencia mínima de 20% del país que esta votando fuera de los 2 polos tradicionales. Con estos números dígame usted si no  es motivo de angustia en el status quo venezolano… léase polaridad.